BOLSA

Oro para diversificar la cartera

Este año ha sido muy po­si­tivo para los me­tales pre­ciosos ante las fuertes in­cer­ti­dum­bres que han agi­tado a los mer­cados fi­nan­cie­ros. El oro ha vuelto a bri­llar en su tra­di­cional papel de ac­tivo re­fugio con una re­va­lo­ri­za­ción cer­cana al 15%. En los me­jores mo­mentos del año ha lle­gado a mo­verse in­cluso con sol­tura sobre el nivel de los 1.500 dó­lares la onza, su nivel más alto desde 2013.

Y todo apunta a que, pese a la desaparición de importantes nubarrones, en el 2020 mantendrá la senda alcista en un mercado atenazado por los bajos tipos de interés, los riesgos geopolíticos, con las elecciones de EEUU a la cabeza, y los altos flujos de demanda mostrados por los gigantes asiáticos, China e India.

A lo largo de 2019 se han movido más de 17.000 millones de dólares en oro, de los cuales más de dos terceras partes se han realizado en el tercer trimestre y las cifras del cuarto trimestre apuntan a que se mantendrá esta tendencia, lo cual justifica su alta rentabilidad actual y las grandes expectativas de que su precio tome impulso incluso por encima de los 1.600 dólares la onza en los próximos meses.

Los expertos recuerdan además que el oro no debe ser considerado tanto como un activo refugio, sino como por su capacidad para diversificar y mejorar la rentabilidad de las carteras. Especialmente en momentos como los actuales con muy bajas rentabilidades en renta fija. Facto al que conviene sumar el riego emisor y el riesgo de impago.

Es cierto, señalan los expertos, que las condiciones de los mercados de renta variable han cambiado notablemente a mejor con el principio de acuerdo comercial entre China y EEUU y menores riesgos de recesión, pero aun así recomiendan crear carteras bien diversificadas y resilientes ante posibles Cisnes Negros. Para ello, los metales preciosos, y el oro en concreto, son una de los mejores activos a tener en cuenta.

Eso sí, descartan asumir riesgos innecesarios con derivados y aconsejan comprar siempre activos físicos, ya sea a través de ETF o de compañías que permitan la adquisición de depósitos de metales preciosos físicos.

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