El ca­len­ta­miento del sector tec­no­ló­gico po­dría apa­garse pau­la­ti­na­mente

Cotizadas con dividendo y la deuda serán las grandes inversiones de 2020

Los ex­pertos con­si­deran que la ro­ta­ción de ac­tivos sal­vará el pró­ximo ejer­cicio

Dividendo
Dividendo

Es algo pre­ma­turo an­ti­cipar un shock que pu­diera re­vertir las ten­den­cias eco­nó­micas en 2020, aún sin co­men­zar, pero la realidad puede ser muy dis­tinta a lo es­pe­rado. La ame­naza de re­ce­sión, con­di­cio­nada por la apa­ci­guada guerra co­mer­cial entre China y Estados Unidos, se di­sipa gra­dual­mente y ni el Banco Central Europeo (BCA) ni el Fondo Monetario Internacional (FMI) la ven. Ni tam­poco lo hacen mu­chos ex­pertos bur­sá­ti­les, que in­cluso an­ti­cipan un re­ca­len­ta­miento de la eco­no­mía.

Dicho esto, muchos analistas comienzan a analizar los activos en las que las principales gestoras se van a centrar de cara al 2020. Los mercados de capital globales están empezando ya a cotizar “un ambiente positivo” y, por ello, “actúan como un indicador adelantado adicional”, comentan los expertos de Ethnea.

Si a la reciente estabilización de los indicadores adelantados basados en encuestas, así como los PMIs, le sigue un crecimiento de la confianza, podría suponer un cambio de rumbo en el crecimiento real. Basándonos en los factores mencionados anteriormente, consideramos que esto “es muy probable”, añaden.

Tras la inversión de la tendencia, la diferencia entre las cifras fundamentales de crecimiento y la valoración de los activos de riesgo anteriormente mencionados desaparecerá automáticamente. Así, una nueva ampliación del ciclo económico conducirá inevitablemente a una mayor valoración, debido al proceso de fijación de precios en curso.

Ante este escenario, las acciones de la Bolsa deberían estabilizarse en niveles elevados, con valoraciones considerablemente altas y cotizando ahora a 14 veces los beneficios de 2020, según los expertos. La rentabilidad por dividendo, que se sitúa en el 3,5% en Europa, constituirá del mayor atractivo en el rendimiento esperado para 2020.

La búsqueda de rentabilidad en la deuda

Desde el punto de vista de Philippe Waechter, responsable de Ostrum Asset Managment, parte de Natixis IM, el papel de la política monetaria “será ahora el de mantener una posición acomodaticia y frenar los riesgos para la economía”, así que podemos esperar que los tipos de interés se mantengan “bajos durante 2020”.

Los bancos centrales no se verán amenazados por una inflación renovada y la volatilidad como indicador es simplemente un reflejo de las variaciones del precio del petróleo: dejando de lado este aspecto, la inflación subyacente permanecerá “prácticamente plana”, concreta el experto.

Esto se traduce en que la demanda de activos como los bonos ‘high yield’ permanecerá “fuerte en este entorno”, a pesar del probable rally en las tasas de ‘default’ que tendrá lugar el año que viene. De esta manera, el deficit público en Estados Unidos podría reducir las rentabilidades de los bonos largo plazo, pero la Fed parece dispuesta a evitar un aumento excesivamente dramático de los tipos de interés.

De ahí a que Waechter considere que la deuda emergente denominada en dólares “se vea impulsada por un cierto grado de estabilidad en la rentabilidad de los bonos estadounidenses, donde creemos que el riesgo al alza se limita al 2% en el bono a 10 años”.

A este respecto, Kenneth Akintewe, Jefe de Deuda Soberana Asiática de Aberdeen Standard Investments, comenta que el enfoque en la rentabilidad en un entorno de tipos bajos a menudo distrae a los inversores de razones aún más convincentes para invertir en deuda de mercados emergentes, aunque los fundamentales de las economías emergentes siguen mejorando, convirtiéndose en motores “cada vez más importantes de la economía mundial”.

Por eso, Akintewe cree que los mercados de bonos frontera tienden a ser más idiosincráticos y retienen “un inmenso valor”, mientras que los mercados de divisas locales comprenden mercados únicos y de gran tamaño como China e India y divisas que están infravaloradas por “estándares históricos”. En un mundo cada vez más interconectado y con bajos tipos de interés, se espera que esta clase de activo desempeñe “un papel crucial en la generación de elevadas rentabilidades ajustados por riesgo para los inversores”, analiza.

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