Grandes re­bajas de pre­cios con el ob­je­tivo de cum­plir sus metas anuales

La banca saca toda la artillería en hipotecas para combatir el inminente parón inmobiliario

La com­pe­tencia sigue por todo lo alto y los tipos marcan nuevos mí­nimos his­tó­ricos

Banca e hipotecas.
Banca e hipotecas.

En su úl­timo in­forme, los re­gis­tra­dores han lan­zado la pri­mera ad­ver­tencia clara sobre el sector in­mo­bi­lia­rio. Hablan ya abier­ta­mente de "clara des­ace­le­ra­ción" des­pués de que el ín­dice de ac­ti­vidad in­mo­bi­liaria que ela­bora el or­ga­nismo haya su­frido la pri­mera caída in­ter­anual en algo más de un lus­tro. La ac­ti­vidad hi­po­te­ca­ria, clave para la banca es­pañola, tam­bién sufre las con­se­cuen­cias de este cambio de ter­cio. Pero el sector fi­nan­ciero lo está po­niendo todo en el asador para com­ba­tirlo.

Las entidades han pasado a la acción para hacer frente a la creciente pérdida de velocidad del ladrillo. Las últimas cifras de agosto y septiembre del INE dan miedo en una primera lectura, con firmas de 20.385 y 22.488 préstamos respectivamente y caídas siempre alrededor del 30% respecto a los mimos meses del año pasado. Pero estas cifras admiten muchos matices, porque llevan un decalaje de dos meses y se refieren por lo tanto a los primeros meses del verano.

Es decir, cuando empezaba la época de las vacaciones y, sobre todo, cuando reinaba la máxima incertidumbre sobre la recién aprobada Ley Hipotecaria. Por lo tanto, hay que analizarlas con cierta distancia. Máxime si se tiene en cuenta que los notarios acaban de publicar los datos de octubre, que afloran un aumento de algo más del 8% del número de hipotecas firmadas hasta alrededor de 25.000. Una cifra en la que tiene mucho que ver la ofensiva comercial de los bancos.

En estas últimas semanas del año, las entidades están intentando cerrar el máximo número de operaciones posibles. Se trata de acercarse lo máximo posible a los objetivos marcados y de mantener a toda costa cuota de mercado, porque la competencia aprieta de lo lindo. Para ello, muchas entidades están haciendo un esfuerzo adicional en precios para cerrar el mayor número de operaciones posible. Los primeros movimientos han desencadeno el 'efecto dominó' en el sector.

"Un par de entidades que se habían quedado bastante rezagadas en el mercado arrancaron diciembre aceptando una fuerte rebaja de precios respecto a sus tipos oficiales en los distintos canales de distribución 'online' y en sus oficinas. El resto de bancos los han ido siguiendo para no perder comba. Estos movimientos, que son normales cada final de ejercicio, se han intensificado más de lo normal en este cierre de 2019, porque el mercado se está enfriando", señalan fuentes financieras.

Confianza de los consumidores

Aunque la confianza de los consumidores se resiente y la compraventa de vivienda sigue pierde intensidad (cayó un 1,5% en octubre frente al mismo mes de 2018, aunque el ritmo de caída ha aminorado respecto a los dos meses anteriores, confirmando una cierta vuelta a la normalidad como en el caso de las hipotecas), el desplome continuo de los precios de las préstamos para comprar vivienda mantiene la tensión comercial. Según el Ine, el precio medio tocó fondo en el 2,51% en septiembre.

Es el nivel más bajo de la historia, pero los expertos esperan que no sea el último mínimo. "En estas últimas semanas se está disparando la contratación de hipotecas a tipo variable, que son claramente más baratas que las fijas. La gente es cada vez más consciente de que los tipos de interés van a tardar mucho tiempo en empezar a subir y, cada vez más, no quiere pagar un sobreprecio. Eso va a seguir abaratando el precio de los préstamos. Lo fijos también deberán mejorar condiciones para que su contratación se recupere", señalan en una entidad mediana.

Con estas cartas sobre la mesa, el sector está poniendo toda la carne en el asador para evitar que la ralentización provoque que se amorticen muchas más hipotecas de las que se contratan. Se trata de mantener la maquinaria a pleno rendimiento, lo que exige sacrificar precios a cambio de nuevos clientes. La coyuntura manda e impone nuevos sacrificios.

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