El com­pro­miso des­vela las pro­fundas di­fe­ren­cias que existen en torno al fu­turo cli­má­tico

La Cumbre del Clima pacta un compromiso sobre la ambición climática en 2020

No in­cluye el po­lé­mico ar­tículo 6 de re­parto justo de emi­siones de car­bono

Cumbre del Clima, Madrid.
Cumbre del Clima, Madrid.

La XXV Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Cambio Climático (COP25) ha apro­bado, con dos días de re­traso sobre la fecha pre­vista para su clau­sura, un acuerdo que re­coge los tres temas para los que Chile pidió ayuda de fa­ci­li­ta­ción a España, que in­cluyen la am­bi­ción cli­má­tica, los me­ca­nismos de pér­didas y daños y la fi­nan­cia­ción. El acuerdo se re­fiere a solo a una parte de los asuntos pen­dien­tes, ya que no abarca al po­lé­mico ar­tículo 6 de re­parto de emi­sio­nes.

El documento final 'Chile-Madrid Tiempo para la Acción' pide a las partes a aumentar su ambición climática en materia de reducción de emisiones en el año 2020, de acuerdo con la recomendación científica de limitar el crecimiento de la temperatura global a 1,5ºC.

Durante el plenario que ha comenzado cerca de las 10.00 horas, la discusión que estuvo a punto de echar por tierra el acuerdo por la oposición de Brasil a incluir dos artículos sobre el papel de los océanos y tierra. Tras un intenso debate y ante la petición unánime del foro, finalmente fue aprobado porque Brasil tuvo "en consideración" a Tuvalu e Indonesia.

Fuentes de las negociaciones intensas celebradas en las últimas horas todavía confían en que se pueda lograr un acuerdo sobre el control y reparto de emisiones (el polémico artículo seis), al que Brasil, India y China se oponen terminantemente.

Negociaciones previas

Segun informaba Julián González en este diario el pasado viernes, las delegaciones más duras como China, India, Brasil, Rusia y EEUU -con la oposición frontal de Donald Trump- siguen mostrándose intransigentes en algunos aspectos y se aferran a que el acuerdo de París, si bien establece 2020 como la fecha en que deben arrancar los compromisos marcados de reducir las emisiones de CO2, es también cierto que existe un plazo hasta 2023 que permite cierta flexibilidad.

Lo llamativo del problema es que, según fuentes de la negociación, algunos de estos países no solo se resisten a comenzar a aplicar los acuerdos de París, sino que intentan también presionar para que el resto de los 200 países asistentes a la cumbre hagan lo mismo.

Aparte del problema que supone establecer el sistema por el que los países y las empresas se intercambian derechos de emisión de dióxido de carbono, que no haya sobreoferta en los mercados y evitar que los precios se hundan, otro de los puntos de fricción entre los gobiernos tiene que ver con los países productores de petróleo.

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