OPINIÓN

Ho tornarem a fer...

No hay frase más ri­dí­cula que decir que el fu­turo es in­cierto

Carles Puigdemont y Oriol Junqueras
Carles Puigdemont y Oriol Junqueras

El in­de­pen­den­tismo ca­talán co­quetea con el caos. Las de­cla­ra­ciones de Oriol Junqueras al diario La Razón des­pejan cual­quier sombra de duda sobre las in­ten­ciones y el pro­grama a medio plazo de la se­gunda fuerza, por el mo­mento, del in­de­pen­den­tismo ca­ta­lán.

Cuando desde la cárcel, donde cumple pena por un delito de sedición, se ponen condiciones al candidato a la presidencia del Gobierno que necesita su ayuda para ser elegido, el escenario político se vuelve sombrío. La consigna “ho tornarem a fer” (lo volveros a hacer) no puede ser ignorada por mucho que en los medios de comunicación más influyentes se soslaye la amenaza.

El presidente del Gobierno en funciones y candidato a renovar el cargo ya ha aceptado, en la lógica de su trayectoria, sentarse a negociar con el presidente de la Generalidad al que ayer negaba el saludo.

QuimTorra representa, hoy por hoy, la principal fuerza independentista en Cataluña, en clara competencia electoral con Junqueras, y ambos forman un frente, flanqueados por los radicales de la CUP y organizaciones “civiles” afines, contra la Constitución y, eventualmente, frente al aspirante a la investidura.

Para que no falte de nada, en un territorio político intermedio, una especie de tierra de nadie, circula el PSC liderado por Miquel Iceta que se ha erigido en partido mediador entre el Partido Socialista Obrero Español y el independentismo catalán. No ha pasado desapercibido que los comunicados de las negociaciones entre el PSOE y ERC estén también firmados por el PSC. Participa en las conversaciones como partido independiente del PSOE, imagino que con su propio criterio aunque se sienta, por el momento, junto al PSOE.

Así las cosas, se abre una semana de alta intensidad política. Se espera la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo (TDHE) al que pidieron amparo los condenados por sedición y los fugados; ERC celebra congreso para definir sus líneas tácticas y estratégicas y, para añadir colorido al escenario, se está a la espera de lo que ocurra en el aplazado partido de la liga entre el Barcelona y el Real Madrid, que el independentismo amenaza con convertir en un espectáculo de afirmación, por un lado, y de humillación, por otro, de alcance internacional. Y, si nada se tuerce antes, Quim Torra cogerá el teléfono a Pedro Sánchez. Otro acontecimiento.

No hay frase más ridícula que decir que el futuro es incierto. Está en la esencia del tiempo que lo imprevisto suceda. Pero cuando las condiciones se van acumulando, cuando empiezan, incluso, a oírse ruidos en la propia estructura del PSOE, convertido últimamente en un clan de disciplina cadavérica, es difícil no prever que entramos en una nueva fase política con un alto riesgo de conflicto.

Como bálsamo está la tregua navideña, que todo lo amortigua y detiene, hasta los combates en las trincheras reales, pero todo se va disponiendo para entrar en el Procés II, de resultado, por el momento, imprevisible. El Gobierno en funciones, como es su obligación, pide calma. Pero el secreto de las negociaciones es el secreto de Polichinela, el que todo el mundo sabe. “Ho tornarem a fer”, lo dice hasta un anuncio de un espumoso catalán. No digan que no lo sabían.

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