La COP25 se con­vierte en la con­fe­rencia del clima más larga y con menos re­sul­tados

La Cumbre del Clima amenaza con concluir con una simple declaración de intenciones

La pre­si­dencia chi­lena, con apoyo de España, in­tenta este do­mingo un acuerdo de com­pro­miso menos am­bi­cioso

Acto de relevo en la presidencia de la COP25.
Acto de relevo en la presidencia de la COP25.

La Cumbre del Clima (COP25), que se ha pro­lon­gado este fin de se­mana en Madrid ante la falta de un acuerdo, más allá de la pre­vista clau­sura este vier­nes, ame­naza con ter­minar sin grandes com­pro­misos y con una simple de­cla­ra­ción de in­ten­cio­nes, sobre la que in­cluso hay di­fe­ren­cias. Así se des­prende de las pa­la­bras del coor­di­nador de la Presidencia de la XXV Conferencia de las Partes de la Convención de la ONU sobre Cambio Climático (COP25), Andrés Landerretche. De con­fir­marse, sería un au­tén­tico fra­caso ante la falta de con­senso de los grandes emi­so­res.

En una rueda de prensa, Landerretche ha asegurado que las delegaciones están trabajando para acordar un texto que recoja un "llamado general" a la ambición climática en relación a la mitigación, adaptación, medios de implementación, financiación, transferencia de tecnología y desarrollo de capacidades.

Preguntado que significado tenía esa ambición, el coordinador de la Presidencia ha señalado que se trataría de un "llamado general". "Siempre hay que buscar un balance. Queremos que sea ambicioso en todos los aspectos necesarios para llegar a un acuerdo", declaró.

Horas después, al filo de la media noche del sábado, tras el plenario informal, la presidente chilena de la COP25, Carolina Schmidt, hacía públicas nuevas propuestas, en relación a la ambición climática, en las que llamaba a ampliar la brecha actual entre los esfuerzos y objetivos climáticos del 1.5, muy por debajo de los 2 grados, cuando comuniquen o actualicen sus compromisos en 2020 al tiempo que requiere informes sobre nuevas promesas antes de las COP26 de Galsgow.

Con el apoyo de España, las propuestas recogían de alguna manera las demandas de China, India, Brasil y Sudáfrica, que reclamaban que los países ricos hagan una evaluación el nivel de cumplimiento de los compromisos adquiridos en el periodo anterior al Acuerdo de París (pre20/20), al establecer la celebración de sesiones en 2020 y 2021, informaba EP.

El optimismo de la ministra

Previamente, en una intervención previa a la clausura, La ministra en funciones para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha vuelto a pedir este sábado en el plenario de la Cumbre del Clima, que continúa en Madrid sin un acuerdo entre los grandes países, respuestas adecuadas que “nos demandan la ciencia, la sociedad y los Gobiernos” a los retos del cambio climático.

Las negociaciones entre los grandes emisores de carbono a la atmósfera permanecen encalladas por las diferencias entre China, India y Brasil a la hora de rebajar las suyas.“Tenemos que considerar lo que ha dicho el informe del IPCC sobre los 1,5 grados centígrados para asegurar la seguridad climática en un contexto de desarrollo sostenible y asegurar de que los eventos naturales extremos pueden reducirse si aumentamos y aceleramos las medidas multisectoriales de mitigación e incrementamos también las acciones de adaptación”, ha señalado.

Ribera ha añadido también que “nos gustaría que de Madrid salga un claro compromiso de todos, que re fleje la acción que está ocurriendo en todos lados y que asegure y nos dé con fianza en nuestros compromisos para asegurar la acción y la ambición”.

Como facilitadora que ha sido de una de las ponencias que se ha elevado al pleno, ha pedido “justicia climática entre generaciones, entre países y entre las personas de un mismo país”, Y ha añadido: “esto tiene que ser conducido por la ciencia, como siempre ha defendido la comunidad internacional.

Atasco entre las partes

De momento, las negociaciones se mantienen encalladas desde el jueves. La ministra para la Transición Ecológica comentó el viernes a mediodía, nada más clausurar el pabellón de España, que las negociaciones estaban en un momento frecuente de las cumbres, de “atasco entre las partes”, por lo que veía normal que hubiera puntos de fricción en los temas más escabrosos.

“Los ministros facilitadores de los temas hemos acabado nuestra tarea, que es limpiar hasta donde podíamos llegar, que es encontrar puntos de consenso que fueran asumibles por todas las partes y cuáles son los elementos que son imposibles llegar a acuerdos”, dijo Ribera.

“Todo el mundo ha tenido acceso por primera vez a todos los textos retocados y mejorados por parte de los facilitadores. Los distintos países están haciendo una evaluación de lo que supone todo esto y los puntos en los que se pueden intercambiar consensos”, añadió.

Reuniones bilaterales

La presidenta de la cumbre, Carolina Schmidt, mantuvo durante las jornadas del viernes y sábado reuniones bilaterales entre las partes en conflicto para intentar acercar posturas y lograr, al menos, un acuerdo de mínimos que sirviera para salvar las negociaciones y dejar para Glasgow algunos de los aspectos más escabrosos.

Como adelantamos desde que arrancó la COP25 de Madrid, el punto de mayor fricción y por el cual se han estancado las negociaciones con los países duros -China, India, Brasil- es el temor a que pudiera darse lo que se conoce como doble contabilidad en la regulación de los mercados de carbono. Es decir, que una misma compra que sirve para el recorte de emisiones no se utilice a la vez en el país comprador y en el vendedor.

“Es uno de los puntos más controvertidos. Es enormemente técnico y enormemente importante también para poder saber que las toneladas de CO” que se están computando a las contribuciones nacionales o que se están vendiendo a los mercados internacionales responden a una realidad y no a una realidad contada dos veces”, señaló la ministra Ribera.

Brasil, de los más díscolos

Brasil ha sido uno de los países que más obstáculos ha puesto en este tema, pues consideraba que con el Acuerdo de París sale perjudicado respecto al Protocolo de Kioto. China e India también han sido muy duros, ya que quieren dilatar los compromisos fuertes a partir de 2023 y no ser más ambiciosos en las medidas a partir de 2020, tal y como se estableció en la cumbre de París de 2015.

Emisiones cero en 2050

Otro aspecto bastante escabroso ha sido el relativo a llegar a la neutralidad climática, al nivel cero emisiones en 2050, tal y como se ha comprometido la Unión Europea. La ministra Ribera se congratuló enormemente por la decisión que había adoptado la Comisión Europea de sacar adelante el Pacto Verde y el posterior respaldo por parte del Consejo Europeo de emisiones cero de CO2 para dentro de 30 años.

En palabras de la ministra, este compromiso comunitario -con las reticencias expresas de Polonia- puede actuar de presión sobre las grandes potencias y hacer que los países con un nivel tecnológico elevado vayan en la misma dirección.

El tercer punto de clave es el relativo a los desastres naturales. Los países más pobres advierten que no pueden hacer frente a las catástrofes climáticas derivadas de las emisiones de CO2 lanzadas a la atmósfera por los países industrializados. Por esta razón, exigen compromisos financieros de los Estados para ayudar a hacer frente a estos desastres ecológicos.

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