Los pro­duc­tores de crudo exigen con­tra­par­tidas si sus ventas se hunden por las re­no­va­bles

La cumbre del clima, encallada ante la falta de acuerdo sobre el mercado de las emisiones

China, India, Brasil y Rusia se re­sisten a aplicar el acuerdo de París en 2020

Extracción de petroleo
Extracción de petroleo

La cumbre del clima sigue en­ca­llada en las grandes cues­tiones del Artículo 6 re­fe­rentes al mer­cado mun­dial de emi­sio­nes. La forma en cómo se vin­cula un por­cen­taje de esos mer­cados al fondo de adap­ta­ción y la doble con­ta­bi­lidad sigue siendo una de las cues­tiones que im­piden ce­rrar un acuerdo acep­table de cara a la cumbre de Glasgow de 2020. La com­pa­ti­bi­lidad del pro­to­colo de Kioto con el acuerdo de París es otro de los grandes obs­tácu­los. China, India y Brasil se sienten per­ju­di­ca­dos.

Las delegaciones de España y Chile, las dos partes inmersas en la organización de la COP25, están haciendo ímprobos esfuerzos por llegar a un pacto que salve los muebles, aunque se queden algunos puntos importantes por resolver. Fuentes consultadas han reconocido que, aunque siempre hay que aspirar a todo, no se trata tampoco de sacar adelante propuestas a cualquier precio.

La presidencia chilena está tratando de evitar que, por falta de acuerdos relevantes, la cumbre tenga que alargarse hasta el sábado 14. En las cumbres anteriores, las delegaciones han llegado a pactos antes de la jornada de clausura por lo que, hasta últimas horas, se mantuvieron reuniones de alto nivel intentando cerrar, al menos, acuerdos de mínimos.

La presión de los jóvenes y su implicación

El sentimiento que subyace es que la parte esencial de la COP25 se ha salvado, pues se ha logrado implicar a la sociedad, con una gran movilización de los jóvenes, y el compromiso de la Unión Europea y de otros países por llegar a 2050 con el nivel de emisiones cero. En el caso de España, tanto las grandes empresas como los bancos, se han comprometido a cumplir con la exigencia de cero emisiones en 2050.

En la COP25 se ha salvado también uno de los obstáculos de otras cumbres, y es que se ha logrado que las partes sociales -los jóvenes preferentemente-, estén presentes en el proceso de negociaciones. Esta flexibilidad y esta forma de que la juventud sea parte activa dificultan, según fuentes consultadas, algunas negociaciones, y provoca que haya ciertas diferencias entre el multilateralismo y los ciudadanos.

La oposición frontal de las grandes potencias

Las delegaciones más duras como China, India, Brasil, Rusia y EEUU -con la oposición frontal de Donald Trump- siguen mostrándose intransigentes en algunos aspectos y se aferran a que el acuerdo de París, si bien establece 2020 como la fecha en que deben arrancar los compromisos marcados de reducir las emisiones de CO2, es también cierto que existe un plazo hasta 2023 que permite cierta flexibilidad.

Lo llamativo del problema es que, según fuentes de la negociación, algunos de estos países no solo se resisten a comenzar a aplicar los acuerdos de París, sino que intentan también presionar para que el resto de los 200 países asistentes a la cumbre hagan lo mismo.

Aparte del problema que supone establecer el sistema por el que los países y las empresas se intercambian derechos de emisión de dióxido de carbono, que no haya sobreoferta en los mercados y evitar que los precios se hundan, otro de los puntos de fricción entre los gobiernos tiene que ver con los países productores de petróleo.

Compensaciones a los productores

Los Estados productores de crudo han visto cómo hasta ahora el petróleo era su principal arma de ingresos, y ven también que, con el compromiso cero de emisiones para 2050 y las nuevas políticas energéticas de apostar por las renovables, puede morirse la gallina de los huevos de oro. Países como México, Brasil, Nigeria, Colombia y Venezuela, denuncian que pueden quedar atrapados y ver asfixiadas sus economías. Por eso, exigen medidas de respuesta a este problema.

Un aspecto también muy relevante de las negociaciones por parte de las delegaciones del que ya se habló en la cumbre de Katowice es cómo dar solución al problema de los países con mayores riesgos naturales. Por ejemplo, las ayudas que deben otorgarse a los grandes incendios forestales a los problemas de agua y a las inundaciones. Muchos países no disponen en estos casos de medios por lo que ellos solos no pueden afrontar las grandes catástrofes.

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