BOLSA

Las energéticas, acto de constricción

La cre­ciente con­cien­cia­ción por el clima puesta de ma­ni­fiesto en la Cumbre or­ga­ni­zada por la ONU y que se cierra hoy en Madrid ha ser­vido. al me­nos, para ace­lerar los com­pro­misos de las grandes ener­gé­ticas en el pro­ceso de trans­for­ma­ción ener­gé­tica y des­car­bo­ni­za­ción. Tras cons­ta­tarse este año como el peor para el pla­neta en emi­siones de CO2, las com­pañías es­pañolas del sector han hecho acto de cons­tric­ción y han em­pe­zado a fijar fe­chas para eli­minar sus emi­siones a costa de su cuenta de re­sul­tado.

Y es que no hay mayor beneficio que la salud del planeta y de las especies que lo habitamos. El primer paso en este camino ya lo dio Naturgy hace ahora casi un año con un recorte de cerca de 5.000 millones de euros en valor en libros por la depreciación de sus activos contaminantes en nucleares, carbón y gas.

Y poco a poco se han ido sumando los demás grupos. Endesa anunció en noviembre el cierre de varias centrales térmicas que supondrán un ajuste de su beneficio del orden de 1.000 millones de euros. La energética, ahora en manos italianas, controla el mayor parque de centrales térmicas ligadas al carbón, pero está haciendo grandes esfuerzos, aunque más lento de lo que sería deseable, para sustituirlas lo antes posible por energías limpias y renovables.

Repsol e Iberdrola también se han subido al carro medioambiental con metas de emisiones cero muy ambiciosas. La petrolera ha anunciado un recorte de 4.800 millones para la eliminación de los activos más contaminantes del grupo con el objetivo de alcanzar la neutralidad de emisiones en 2050. Una importante apuesta que cuenta con el aval de la reducción de primas de sus directivos de no alcanzar dichos objetivos. La eléctrica, por su parte, espera lograr emisiones cero en algo más de una década gracias al rápido avance de su actividad de energía verde en los últimos años.

Pese a que las cuentas de sus respectivas cuentas de resultados se verán afectadas en un primer momento, los expertos se muestran convencidos de que finalmente todas estas medidas repercutirán muy favorablemente en sus valoraciones, primero por una cuestión de imagen y segundo por una mejoría de los costes a largo plazo. Una inversión de impacto, aquella que busca influir positivamente en el planeta, muy atractiva para los fondos de inversión y que puede generar grandes retornos a futuro.

Ahora solo hace falta que todas estas medidas no sean un simple postureo o lavado de imagen. De hecho, esta carrera en el proceso de descarbonización empieza ya a dar sus frutos. Según un informe publicado con ocasión de la Cumbre del Clima, tres de cada cuatro empresas consultadas, representativas de todos los sectores, confían en abastecerse de energía cien por cien limpia en 2030.

Artículos relacionados