BOLSA

Montebalito, para corazones fuertes

Tras un co­mienzo de año muy alen­ta­dor, con­fir­mando el cambio de ten­dencia mos­trado por su ac­ti­vidad en la recta final de 2018, la co­ti­za­ción de Montebalito ha vuelto a las an­dadas en las úl­timas se­ma­nas.

Un progresivo deterioro coincidiendo con la tercera ampliación de capital en tres años. En este caso, la ampliación se ha limitado a la emisión de 80.000 nuevas acciones para capitalizar gran parte del crédito vencido, líquido y exigible, que tenía su socio mayoritario Metambiente.

El importe de la emisión fue de dos euros por acción, dividido en un euro de valor nominal y otro de prima de emisión. Esta operación ha elevado el capital social del grupo inmobiliario y energético hasta los 32 millones de títulos. De los cuales, el 57,1% está ahora controlado por esta sociedad, propiedad del inefable empresario vigués José Alberto Barreras que a su vez cuenta con el 81,1% de Montebalito de forma indirecta.

Este férreo control del grupo, junto a los líos judiciales que se mantienen abiertos, no acaban de gustar en los mercados, pese a los esfuerzos del grupo por reconducir la situación en los últimos trimestres. De hecho, el grupo presentó unas positivas cuentas al cierre del primer semestre. La cifra de negocio a junio se elevó a 7 millones de euros, un 49% más, mientras el Ebitda experimentó un avance del 32%, hasta 1,1 millones de euros. Cifras que impulsaron su resultado neto hasta los 0,44 millones de euros frente a las pérdidas de 0,83 millones un año antes.

Los operadores se muestran preocupados además por su elevada deuda de 11,3 millones de euros. Aunque la compañía asegura que la evolución del endeudamiento refleja su esfuerzo inversor para seguir acometiendo proyectos. Montebalito afirma que este nivel de deuda representa un “Loan to Value” del 8% frente al valor de sus activos, lo que muestra el nivel de solvencia del grupo para hacer frente a sus compromisos financieros.

En cualquier caso, señalan los expertos, no es un valor para accionistas conservadores o pusilánimes. Su estrechez de mercado –en estos días una operación de apenas 20 acciones, 77 euros en total, hizo caer la acción más de un 3%, convierte a este "chicharro" en una pieza fácilmente controlable y manipulable nada aconsejable.

Para aquellos que quieran asumir el riesgo, aprovechando el cambio de tendencia en sus cuentas, la cotización estaría buscando ahora zona de soporte sobre los 1,5 euros por acción. De lograr aguantar en este nivel, cabría esperar un probable nuevo rebote hacia los dos euros. Aunque a partir de ahí no cabe mucho más recorrido.

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