ANÁLISIS

Debate 10N: la lista más votada y Nadia Calviño

El can­di­dato Sánchez da por su­puesto que va a se­guir al frente del Gobierno des­pués del 10-N

Pedro Sanchez y Pablo Iglesias
Pedro Sanchez y Pablo Iglesias

Hubo una pro­puesta del pre­si­dente del Gobierno que fue toda una pro­fecía plau­sible de lo que puede ser la si­tua­ción po­lí­tica en la noche elec­to­ral: Sánchez habló de que si no hay, como pa­rece que va a su­ce­der, una ma­yoría clara, en­tonces de­bería go­bernar la lista más vo­tada. Es de­cir, que con­firma ple­na­mente los datos de las en­cuestas -con ex­cep­ción de la del CIS- y da por su­puesto que va a se­guir go­ber­nando. Y tanto es así que hasta anunció que va a crear una vi­ce­pre­si­dencia eco­nó­mica a cuyo frente es­tará Nadia Calviño.

Lo que no ha dicho es en que asuntos y con qué partidos llegará a acuerdos en cada uno de ellos. Y de ser así, si podrá pactar leyes con uno de los bloques, y que por las consecuencias de ello el otro ponga una línea roja y ya no quiera pactar otros temas. Esta circunstancia augura una legislatura inestable y no muy larga. Salvo que a los dos grandes partidos, PSOE y PP, les entrara un ataque de cordura y se entendieran para formar gobierno, bien de coalición o de apoyo exterior.

El tema estrella fue el de Cataluña y también Sánchez dio tres medidas, que son un cambio radical en la posición mantenida hasta ahora por los socialistas: una ley para toda España que implante una educación de valores constitucionales, una ley de comunicación audiovisual para las comunidades autónomas y la creación del delito de celebración de un referéndum ilegal.

Esto significa reforzar la presencia del Estado en las autonomías gobernadas por los nacionalistas, la posibilidad de controlar las noticias que emiten la televisión y radio públicas de Cataluña, llenas de falsedades y desprecio hacia los ciudadanos españoles. Y disponer de una legislación que pueda evitar las consultas como las dos que de manera esperpéntica ha organizado la Generalitat. Cataluña es el talón de Aquiles del Presidente del Gobierno, aunque Sánchez mantuvo un tono sereno y se aprovechó de las acusaciones entre los representantes de la derecha.

Pablo Casado estuvo presente en todos los temas, consciente de que es el auténtico líder de la oposición y está estrechando la diferencia con Sánchez. Albert Rivera tuvo su momento cuando mostró a los espectadores uno de los adoquines que los independentistas arrojaron en Barcelona contra las fuerzas del orden. Por lo demás no parece que vaya a enderezar la caída que le auguran los sondeos.

Iglesias siguió su tónica de otras ocasiones y hábilmente se refirió a problemas concretos de las comunidades autónomas y de diversos sectores sociales. También aludió de manera astuta a la necesidad de formar una coalición con los socialistas y la inoportunidad de que el PSOE se entienda con la derecha. Abascal pronunció una de las frases rotundas de la noche: “O autonomías o pensiones”.

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