El peso de la cons­truc­ción en la em­presa de Florentino Pérez su­pera el 50%

ACS entrará en barrena si se confirma la crisis en las economías europeas

Es la cons­truc­tora que más fac­tura en el viejo con­ti­nente, con Alemania como punta de lanza

Florentino Pérez, presidente de ACS
Florentino Pérez, presidente de ACS

La po­si­bi­lidad de en­trar en un largo pe­riodo de ra­len­ti­za­ción eco­nó­mica ya es más que una po­si­bi­lidad en Europa. El FMI es­tima que este año su cre­ci­miento será de un 0,5% y con un men­saje de ad­ver­tencia de cara al pró­ximo ejer­ci­cio. Con la re­duc­ción del PIB en la eu­ro­zona, se des­en­ca­de­naría la pa­ra­li­za­ción de pro­yectos re­la­cio­nados con el sector de la cons­truc­ción. ACS es la firma que más ex­po­si­ción tiene dentro del viejo con­ti­nente, ya que su­pone una im­por­tante ta­jada de su fac­tu­ra­ción, y la que más po­dría su­frir los efectos en su ba­lance.

A la firma liderada por Florentino Pérez le han llovido multitud de proyectos en los últimos años en territorio europeo. Una lluvia de millones que hasta ahora se habían visto con buenos ojos por la oportunidad de expansión que seguía suponiendo para su negocio. Un ejemplo es la estación subterránea de cercanías de Marienhof, en Alemania, con un presupuesto de 197 millones de euros. Y es que ese furor puede verse reducido con las expectativas que tenemos sobre el tablero.

Estamos ante un escenario que ya predijo la propia compañía española en la memoria del pasado ejercicio al describir un panorama macroeconómico en Europa “marcado principalmente por las tensiones e incertidumbres políticas en algunos de sus estados miembros, lo cual influye notablemente en el crecimiento previsto para los próximos años”. Absolutamente relevante.

En este sentido, Alemania, que es la principal locomotora de Europa, es una de las que puede verse más afectada. El país germano tiene un cuadro clínico en el que apenas crece. Son cada vez más los expertos como Rafael Ojeda, analista independiente, que señalan que nos encaminamos hacia un “bajo crecimiento, poca inflación y a un envejecimiento de la población”.

Este esquema obviamente perjudica al sector de la construcción y en especial a ACS. En el supuesto de que se desencadene una crisis europea, la constructora tendría una importante captación de ingresos puesto que es una región que supone algo más del 10% de la facturación del grupo.

Para ser más exactos, la empresa tiene su principal filial en Alemania (Hotchtief), que le agregan unas ventas, según datos del último ejercicio, de 1.423 millones de euros. Algo que le supuso tener unas ganancias netas de 37 millones de euros.

Se trata de unos números que podrían verse reducidos, dado que tiene comprometidos cerca de 50.000 millones de euros en proyectos PPP en países como España, Alemania o Reino Unido para el desarrollo de infraestructuras de transportes. Sin embargo, si el país germano se ve lastrado por una recesión, el resto de los países se verían afectados y se frenaría la actividad y, por ende, los proyectos.

Líder en nivel de multas

A todo esto hay que añadirle que ACS se consolida como líder destacado en la clasificación de compañías con un mayor importe de sanciones de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) por formar parte de cárteles para repartirse contratos. A día de hoy, acumula 97,56 millones de euros en multas a través de cuatro expedientes sancionadores resueltos desde enero de 2015. Seis de ellas se han impuesto este año y suman 61,1 millones. Una tendencia que se ha ido incrementando.

La firma de construcción y servicios alcanzó el dudoso honor de liderar ese ranking en marzo, tras desmantelar la CNMC el conocido como 'cártel del AVE', que encabezaba ACS. Superó a Procter & Gamble, sancionada en mayo de 2016 con 68,5 millones por la participación de su filial Arbora & Ausonia en un cártel de fabricantes de pañales para adultos.

No es la única preocupación para Florentino Pérez, puesto que el nombre de la compañía que preside se encuentra dentro del caso de las mordidas del 3% de Convergencia de Cataluña. Aún por resolverse, puede ser otro mal trago dentro de las turbulencias que pueden aparecer durante los próximos meses.

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