Las grandes mul­ti­na­cio­nales pre­fieren un mer­cado es­table a que haya fuertes al­ti­bajos

Las petroleras sufren en sus carnes la caída por debajo de 70 dólares del precio del crudo

Repsol se man­tiene al alza pese a que los be­ne­fi­cios hayan caído el tercer tri­mestre

Repsol
Repsol

Las pe­tro­leras han su­frido en sus cuentas del tercer tri­mestre el efecto de la caída del precio del ba­rril de pe­tróleo y del gas. Concretamente, el crudo ha re­gis­trado un des­censo del 10%, hasta los 64 dó­lares de media en el caso del Brent del Mar del Norte, el crudo es­ta­dou­ni­dense WTI fue un 15% in­fe­rior, y el gas del 7%. Pese a ello, las grandes mul­ti­na­cio­nales pre­fieren un mer­cado es­table a fuertes vai­ve­nes. Repsol se ha sal­vado de la quema en la caída de sus va­lores en bolsa.

El ataque que sufrieron en septiembre pasado las instalaciones petroleras de la compañía saudí Aramco provocó un nuevo seísmo en los mercados internacionales que hizo que en solo una sesión el barril Brent del Mar del Norte se disparase 12 dólares y llegó a alcanzar los 71,95 dólares. La situación de inestabilidad duró apenas unos días y los mercados internacionales se han normalizado. Actualmente, la cotización del crudo de Europa está en una media de 61 dólares y la mayoría de las empresas petroleras no muestra síntomas de nerviosismo.

Aunque el barril se ha anclado en el entorno de los 60 dólares y que le cuesta sobrepasar la barrera de los 70 dólares, el sector prefiere un mercado en calma a que haya fuertes altibajos. Por eso, muchas de las compañías que han tenido ahora peores resultados están, en cambio, más tranquilas en cuanto a sus cuentas se refiere, que cuando el petróleo se dispara. Primero, porque ahora son bastante más estables que hace años y han reducido costes. Y segundo, porque tienen modelos de negocios más integrados.

Repsol, una de las agraciadas

Al igual que la mayoría, el grupo Repsol no se ha librado de esta baja en los precios. En los nueve primeros meses ha registrado un beneficio neto de 1.466 millones de euros, frente a los 2.171 millones de igual periodo de 2018, lo que supone una rebaja de un 32,5%.

En el caso de la compañía que preside Antonio Brufau, además de los efectos negativos del petróleo y del gas, hay que añadir la ausencia de plusvalías. Esta circunstancia, más la menor valoración de los inventarios de hidrocarburos, tuvieron un impacto negativo de más de 600 millones de euros en las cuentas del tercer trimestre de Repsol.

Pese a esta caída en los resultados, la compañía se sitúa en Bolsa por encima de los 15 euros, con un potencial al alza de un 16%, hasta superar los 17 euros, según varias firmas de análisis. El consejo de administración aprobó en julio pasado aumentar la retribución al accionista a través de una amortización de un 5% del capital de la compañía, lo que da cierta tranquilidad al accionista y no se plantea abandonar el valor.

El consejero delegado, Josu Jon Imaz, ha asegurado que el grupo cuenta con margen suficiente para nuevas compras de acciones y tiene abierta la puerta para realizar una nueva el próximo ejercicio si se dan las mismas circunstancias que este año.

Todas en el mismo barco

No sólo Repsol ha sufrido los efectos negativos del petróleo y del gas. La multinacional estadounidense Exxon Mobil, por ejemplo, obtuvo un beneficio neto atribuido de 8.650 millones de dólares (7.744 millones de euros), lo que supuso un 41,7% menos que en igual periodo de 2018.

Otra multinacional norteamericana como Chevron siguió por la misma senda y, pese a contabilizar un beneficio neto atribuido de 9.534 millones de dólares (8.541 millones de euros), registró una caída de un 14%. El consejero delegado, Michael Wirth, lo atribuye, como el resto, al impacto negativo que ha tenido el precio del barril y el gas.

British Petroleum ha sido otra de las grandes que se han visto fuertemente perjudicadas. En los nueve primeros meses, la petrolera registró un beneficio neto atribuido de 4.007 millones de dólares (3.614 millones de euros), un 53,5% menos. Los ingresos cayeron un 7,2 tras alcanzar los 210.446 millones de dólares (189.834 millones de euros).

La francesa Total está en la misma situación. Ganó 8.667 millones de dólares en el tercer trimestre (7.795 millones de euros), lo que representa una rebaja del 15,9%. El grupo italiano ENI ha visto también cómo sus beneficios han descendido un 45% y la portuguesa Galp otro 59%.

Artículos relacionados