Señales de alerta ante las di­fi­cul­tades para au­mentar los in­gresos ae­ro­por­tua­rios en 2020

El mercado se vuelve a dar un respiro (a la baja) en AENA tras ver sus cuentas

Su nueva in­ver­sión en Brasil no apor­tará in­gresos hasta dentro de cinco años

30/06 Privatización aérea en España; la venta parcial de AENA ...
AENA, en Barakas.

La his­toria se re­pite. Le pasó tras pre­sentar las cuentas del primer se­mestre y le ha vuelto a pasar cuando ha hecho pú­blicas las del tercer tri­mes­tre. AENA no deja de su­frir en Bolsa cada vez que pone sobre la mesa la evo­lu­ción de su ne­gocio y sus be­ne­fi­cios. Es verdad que en lo que va de 2019 se ha re­va­lo­ri­zado un 20%, pero para 2020 hay al­gunas som­bras que los ana­listas pre­fieren ver cómo se desa­rro­llan antes de echar las cam­panas al vuelo. De mo­mento, se man­tienen más bien cautos para el fu­turo de la co­ti­za­ción a corto y medio plazo.

Es verdad que no se puede decir que en un primer vistazo las cuentas de Aena sean malas. Gana más que el año pasado y la ratio de deuda es mejor. Los ingresos suben más que los gastos y ha podido comprar un nuevo negocio en Brasil tirando de la caja sin que se resienta el apalancamiento. ¿Por qué entonces la Bolsa reaccionó con una caída del 2,38% tras conocer las cifras? Parece que el ritmo de aumento de los ingresos aeroportuarios no podrá seguir siendo como hasta ahora, e incluso podrían descender algo en 2020. Y eso ha encendido las luces de alarma entre los analistas.

Para empezar, es bueno recordar que Aena tiene previsto reducir en un 1,17% la tasa que cobra por pasajero a partir del 1 de marzo de 2020, según la propuesta tarifaria enviada a la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC). Esto significa que para mantener un aumento de ingresos como el registrado en los nueve primeros meses de 2019 (4%), el próximo año tendría que crecer el número de pasajeros en otro 4%. El problema está en que la propia compañía ya ha dicho en la presentación de resultados que prevé un incremento de tráfico de personas en los aeropuertos del 1,1% para 2020.

Otras fuentes de ingresos

Extrapolando la cifra, este aumento del número de pasajeros previsto nos llevaría a que al término de los nueve primeros meses de 2020 los ingresos aeroportuarios de Aena se habrían quedado prácticamente estancados con respecto a los de 2019, con un exiguo incremento del 0,2% acumulado en los nueve meses. Esto, a su vez, significa que la compañía tendría que compensar el no crecimiento de los ingresos aeroportuarios con otras fuentes de recursos, como la actividad comercial, por ejemplo.

Esta actividad, que es la que aglutina las tiendas y los restaurantes y cafeterías de los aeropuertos, ha crecido en los nueve primeros meses de 2019 un 8,4%. Suponiendo que en 2020 mantenga ese ritmo de aumento, los ingresos comerciales sumarían aproximadamente el 10% de la pérdida de ingresos aeroportuarios provocada por la menor afluencia de pasajeros y la reducción de tarifas. Sólo un recorte de gastos generares y de amortizaciones de inmovilizado serían capaces de compensar las cifras para que el resultado final no fuera menor en 2020 que en 2019.

Con las cuentas de Aena en la mano, esto no sería ni mucho menos un drama, ya que lo único que podría acontecer es que el beneficio neto se quedara igual o registrara una leve caída con respecto al de 2019. Pero la compañía tiene acostumbrados a sus accionistas a dos cosas: un generoso reparto de dividendos y un beneficio creciente que asegura subir la generosidad de la retribución.

De hecho, Aena reparte cada año entre sus accionistas el 80% del beneficio neto atribuible de la empresa matriz (no del consolidado que es mayor). En 2019, por ejemplo, ha repartido 1.027,4 millones de euros, que representan un incremento del 6,76% sobre los 962,4 millones de 2018. A su vez, la rentabilidad por dividendo de los últimos doce meses se ha situado en el 4,50%. Ambas cifras, sumadas, suponen un atractivo punto de atención para los inversores. Si el crecimiento del beneficio neto abandona, aunque sea temporalmente, la senda de crecimiento de los últimos años, el incremento del dividendo también se resentiría, y eso es lo que ensombrece la cotización del gestor aeroportuario.

Músculo financiero

En lo fundamental, Aena sigue demostrando un potente músculo financiero. En 2019, aparte de los 1.027,4 millones de euros repartidos en dividendo, la caja generada en lo que va de año le ha dado también para desembolsar los 510,7 millones de euros que ha tenido que pagar para hacerse con la gestión del Grupo Aeroportuario del Nordeste de Brasil, integrado por seis aeropuertos, en los que además tendrá que invertir algo más de 400 millones para modernizar las instalaciones. A pesar del desembolso, la relación de deuda sobre Ebitda ha pasado de 2,5 a 2,4 veces, porque no ha tenido que pedir dinero a los bancos para hacer frente a los pagos.

Por lo que respecta a la inversión en Brasil, que convierte a Aena en el líder mundial de gestión de aeropuertos, la concesión es por 30 años, pero los efectos en su cuenta de resultados no comenzarán a verse de verdad hasta dentro de cinco, o lo que es lo mismo, hasta el primer trimestre de 2025. Eso es así, porque según explica la propia compañía española, “la contraprestación económica variable se fija en el 8,16% sobre los ingresos brutos, con 5 años iniciales de carencia y 5 años progresivos que comenzarían en 2025 al 1,63% y se incrementan gradualmente a 3,26% en 2026, 4.90% en 2027, 6,53% en 2028, llegando al 8,16% contractual aplicable en 2029 y en años sucesivos”. Es decir, que el efecto positivo en los ingresos se empezará a notar en 2025, pero será completo en 2030.

Los analistas, cautos

Todas estas circunstancias, unidas a un Brexit que le afectará menos de lo que podía preverse (ver capitalmadrid del pasado 1 de agosto de 2019), han empujado a los analistas a ser cautos en sus recomendaciones sobre Aena. De hecho, por ejemplo, el consenso de mercado que realiza Noesis fija en 3,1 la ratio entre comprar y vender las acciones de la compañía española, siendo 1 comprar y 5 vender sin más miramientos. Ese mismo índice, realizado por Reuters con su cartera de analistas, queda fijado en el 3,3. No parece, pues, que los expertos estén dispuestos a recomendar tirarse a la piscina sin antes ver si hay agua suficiente.

Aun así, los precios objetivo marcados por las casas de bolsa siguen estando muy próximos a su cotización actual. Desde los 160,8 hasta los 163,4 euros marcados por Facset y Reuters, respectivamente, tras elaborar sus consensos del mercado, la caída previsible en la cotización de Aena, según estos datos de los analistas, no supondría tampoco una debacle, ya que ahora cotiza en el entorno de los 164 euros con una ganancia desde el 1 de enero que pasa ligeramente del 20%.

Todo parece indicar, pues, que los analistas quieren seguir viendo la evolución de las cuentas de Aena y observar hasta qué punto es capaz de mantener beneficios crecientes con un previsible estancamiento de su principal partida de ingresos, los aeroportuarios, que representan el 64,7% del total del negocio. Uno de los primeros pasos ya está dado con la renovación –hace muy pocas fechas- de la concesión de las tiendas Duty Free de los aeropuertos españoles. Eso le deja con una renta anual garantizada que le blinda de posibles baches en las ventas.

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