OPINIÓN

Sánchez y su punto de no retorno

O el líder del PSOE sigue pe­da­leando hacia ningún sitio o se cae

Oriol Junqueras de ERC
Oriol Junqueras de ERC

Pedro Sánchez ha al­can­zado su punto de no re­torno. Como los aviones que ya no pueden re­gresar al lugar donde des­pe­garon y deben se­guir hasta al­canzar su des­tino, el di­ri­gente so­cia­lista, en su huida hacia ade­lante, no tiene vuelta atrás. O sale ade­lante en su alianza con Podemos y los in­de­pen­den­tistas o será un ca­dáver po­lí­tico. Su pe­ri­pecia per­so­nal, sus re­pe­tidas in­ves­ti­duras fa­lli­das, le llevan al borde del pre­ci­picio y con él al par­tido so­cia­lista.

La investidura, más votos a favor que en contra en la segunda votación, es factible con el permiso de un partido independentista como Esquerra Republicana de Cantalunya (ERC), siempre que se pague el peaje político que exige. La investidura, sin embargo, tampoco garantiza la legislatura ya que los Presupuestos deben ser aprobados por una mayoría con la que no cuenta Sánchez. Si el peaje para la investidura va a ser caro para el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el voto para aprobar los Presupuestos será prohibitivo.

Las cuentas de Sánchez son un misterio. Todo indica que se ha uncido voluntariamente al yugo del Partido de los Socialista de Cataluña (PSC) que ha decidido salir del armario y anunciar formalmente que defienden la existencia de una nación catalana en el marco de un Estado plurinacional. España como nación de naciones, es un acertijo que rueda por los medios sin que nadie explique cuántas naciones la forman. No se sabe si España es una muñeca rusa que contiene muchas muñecas más pequeñas, o un Estado que administra territorios, algunos de ellos con vocación soberana.

El PSOE, partido fraternal del PSC, aparentemente no se tiene nada que decir sobre el número de naciones que caben en la E de su siglas pero acaba de aprobar, en una consulta con su militancia, la alianza con otra fuerza política plurinacional. Podemos y el PSC reclaman para sí puestos en el futuro Gobierno de coalición que se formará con permiso de Esquerra Republicana. El proceso secesionista en Cataluña sigue su curso, no rectilíneo pero constante.

La deriva de Sánchez, amo y señor de los destinos del PSOE, está generando una sorda pero no despreciable resistencia en el seno de su propio partido. El poder de la Ejecutiva Federal silencia muchas voces que, sin embargo, se desahogan en privado. Si la mesa que exige el independentismo catalán termina en fracaso, ya que sus exigencias no puedan ser satisfechas por alguien que no cuenta ni con un tercio de los diputados del Congreso de los Diputados (120), el retorno de Sánchez a posiciones menos aventureras parece imposible. O Sánchez sigue pedaleando hacia ningún sitio o se cae.

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