BOLSA

Repsol, alto rendimiento

El pro­ceso de des­car­bo­ni­za­ción puesto en marcha a es­cala global está pro­vo­cando que la de­pen­dencia del pe­tró­leo, aunque len­ta­mente, sea cada vez me­nor. Situación que ge­nera no­table in­cer­ti­dumbre en el mer­cado res­pecto a la evo­lu­ción fu­tura de las grandes pe­tro­le­ras, es­pe­cial­mente las que no han ini­ciado sus de­beres para aco­mo­darse.

Los operadores recuerdan, sin embargo, el proceso de transformación puesto en marcha por la mayoría de los grupos petrolíferos europeos para aumentar de forma progresiva el peso de su negocio de energía verde.

Entre ellas sitúan a Repsol, cuya gestión está dando un giro importante de cara a tener un papel relevante en la transición energética, cuidando la sostenibilidad y la eficiencia de sus procesos y productos de su negocio principal. Al tiempo que está invirtiendo en nuevos negocios energéticos de bajas emisiones, movilidad sostenible y biocombustibles.

Respecto a su negocio tradicional, sigue siendo uno de los valores europeos del sector con mayor atractivo gracias a una cartera bien equilibrada entre la exploración y la producción y el refinamiento y la venta.

Los expertos creen que la salida al mercado del grupo saudí Aramco supondrá un buen catalizador para el conjunto del sector y especialmente para Repsol, marcada en los últimos años por los constantes rumores sobre la posible llegada de una oferta de compra. Circunstancia que nunca se ha dado y que conforme va pasando el tiempo parece cada vez menos factible.

Sea como fuere, los operadores consideran que sigue siendo una empresa de futuro con alto potencial a medio y largo plazo. Cuenta además con unos fundamentales muy atractivos. Su relación precio beneficio (PER) apenas supera las 12 veces con una rentabilidad por dividendo superior al 6%. Por esta razón, los precios actuales, máxime tras los ligeros ajustes de las últimas semanas, presentan un punto de entrada bastante interesante.

El precio objetivo medio del mercado se sitúa de largo por encima de los 17 euros por acción, lo cual supone un potencial de revalorización del orden del 20% adicional a la subida del 11% acumulada en este año. Las acciones de Repsol marcaron sus máximos en julio del año pasado en 15,63 euros.

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