OPINIÓN

Las piruetas de Sanchezstein y coaligados

Caminamos hacia un Estado fe­deral en cuatro años con los con­de­nados de va­ca­ciones en sus casas

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias

Para Navidad habrá un go­bierno Sanchezstein de coa­li­ción, a pesar de las apa­rentes di­fi­cul­tades que trufan el ca­mino de las ne­go­cia­cio­nes. Los pro­blemas no re­siden tanto en las con­ver­sa­ciones pre­pa­ra­to­rias como en las pi­ruetas que los con­ju­rados tienen que sor­tear ante los jus­ti­fi­cados re­paros de los par­tidos de opo­si­ción, que ad­vierten de la ca­tás­trofe cons­ti­tu­cio­nal, eco­nó­mica y so­cial a la que se en­ca­mina el pre­si­dente en fun­cio­nes.

El objetivo Sanchezstein es el de ‘resolver’ el problema de Cataluña mediante la convocatoria de un referéndum pactado, proclamar el estado federal (confederal ya sería mucho, por el momento) y liberar a los políticos independentistas presos, tal como piden los seguidores del preso Junqueras para garantizar su abstención. Alcanzar todo esto de manera progresiva en cuatro años, mediante una negociación de España-Cataluña, de igual a igual. Y a nadie debe extrañar que los presos pasen el inminente periodo vacacional en sus casas.

Seguramente ya tendrán pensadas las artimañas para efectuar una interpretación ad hoc de la ley fundamental que avale sus objetivos, pero en cualquier caso será subvertir sin paliativos la Constitución de 1978 y el consenso al que se llegó tras la dictadura. Pacto éste que ha servido para que todos los españoles hayan vivido en paz durante el mayor periodo democrático y de progreso en la historia.

Esta senda política destructiva del pasado reciente está avalada por noticias que pasan prácticamente inadvertidas. Por ejemplo, la sugerencia que ha lanzado el alcalde socialista de León para que esta provincia se desgaje de Castilla-León, con objeto de crear una comunidad autónoma nueva, a la que se incorporarían las provincias de Zamora y Salamanca.

La iniciativa política del PSOE haría que dominara la nueva comunidad restando poder a la oposición democrática. Un nuevo apoyo al cambio encubierto constitucional, que se añadiría a lo que ya se está haciendo en Baleares y Valencia, en donde ya se pide abiertamente el derecho a la autodeterminación. Dentro de este panorama no hay que perder de vista la taimada política del PNV en el País Vasco y los pasos que ha dado con el PSOE para la absorción de Navarra.

En todo este plan será fundamental el papel de Podemos, que cuenta con los medios suficientes para ocupar la calle cuando sea necesario. E incluso llegar, por muy duro que suene, a jugar el papel violento de los CDR llegado el caso. Son los adalides de la España plurinacional y el referéndum en Cataluña y consulta que pedirían automáticamente otras comunidades autónomas nacionalistas.

Para avalar sus planes, el PSOE, Podemos y los separatistas de ERC han fundado sus objetivos en sendas consultas a las bases que se han apresurado a respaldarlos. Estos últimos venden la abstención, para guardar las formas de que no parezca que favorecen a un partido español, y suficiente para que haya gobierno en la segunda votación de la investidura.

De manera que 95.421 militantes socialistas, un 0.4% del censo electoral han respondido sí, al igual que unos 6.000 republicanos catalanes (apenas un 0.03% del censo). En lo que se refiere a Podemos, en la votación participará un difuso colegio electoral entre militantes y supuestos simpatizantes, imposible de controlar, que en ocasiones anteriores llegó a algo menos de cien mil personas (otro 0.4%). O sea, que no llegan a un 1% los ciudadanos que dan su conformidad a las políticas que deciden el futuro de España, tomadas en realidad por un puñado de dirigentes que mueven la operación Sanchezstein.

Y lo peor no termina aquí. También hay que lamentar que esta situación afecte al propio PSOE, un partido que ha jugado un papel esencial en los 40 años largos de democracia, y que ahora controla un grupo minoritario, pero con muchos resortes en sus manos para hacer lo que les venga en gana. Y eso que muchas figuras del socialismo histórico han levantado la voz para advertir de hacia dónde se encaminan el país y el partido.

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