El MAB man­tiene viva la llama de las co­lo­ca­cio­nes, aunque los im­portes son muy dis­cretos

La banca de inversión tira la toalla de las salidas a bolsa en 2019

Los in­ver­sores ni si­quiera quieren es­tu­diar las ope­ra­ciones y cie­rran to­tal­mente el grifo

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Definitivamente, la banca de in­ver­sión ha dado por per­dido el año en lo que a sa­lidas a bolsa se re­fiere. El re­traso de la co­lo­ca­ción en el parqué de Balboa Ventures es sólo el úl­timo ejer­cicio de im­po­tencia en un mer­cado ce­rrado a cal y canto por, sobre todo, la in­cer­ti­dumbre po­lí­tica. No es que los in­ver­sores estén so­li­ci­tando ahora pre­cios de de­rribo, sino que de mo­mento no quieren ni oir ha­blar de papel es­pañol. El 'annus ho­rri­bi­lis' de las sa­lidas a bolsa se ha con­fir­mado.

Balboa Ventures escenifica perfectamente hasta qué punto es difícil encontrar compradores. Se trata de una operación pequeña, entre 100 y 150 millones de euros, de una compañía muy de nicho especializada en inversión en 'capital venture' y que había fijado el importe mínimo de inversión en 100.000 euros. 'Pecata minuta' para las firmas especializadas en el negocio de Balboa, que han puesto en el congelador la última salida a bolsa posible en 2019.

El resto de los proyectos queda aparcado también, y desde los bancos de inversión se asegura que hoy por hoy es imposible vatinicar cuando se reabrirá el mercado. "Lo fácil sería decir que cuando se forme Gobierno, pero no va a ser así. Los inversores van a esperar a conocer los primeros pasos del nuevo ejecutivo antes de tomar decisiones. Tras el acuerdo entre PSOE y Podemos la incertidumbre se ha disparado hasta niveles insospechados", aseguran en un gran banco de inversión.

Nada evitará ya que el casillero de salidas a bolsa en el mercado continuo español luzca un cero al cierre de 2019. No ya porque no hay tiempo material por la proximidad de las fiestas navideñas como por la retirada de los grandes fondos a sus cuarteles de invierno. "No hay una sola operación entre las que se están estudiando capaz de provocar un interés real entre los gestores. El parón va para largo salvo un gran viraje de la situación política que parece muy difícil", señalan en el sector.

Europastry, Ibercaja, Wizink, Tendam o Vía Célere siguen en la lista de espera, después de retrasos continuos porque el mercado no está dispuesto a aceptar sus pretensiones de ingresos. Los bancos de inversión confían en que 2020 cambie la cara de un negocio que este año ha contado con todos los elementos en contra. Al factor político local se han sumado el 'Brexit', la guerra comercial y la desaceleración económica global. Un cóctel explosivo imposible de digerir.

Sin confianza

Pero los expertos del sector también están de acuerdo en que los inversores tardarán en recuperar la confianza y en que las empresas cuentan con otras posibilidades de financiación a su alcance muy eficientes en el mercado de deuda. Por ejemplo, un gran grupo no cotizado como Mango acaba de emitir por primera por un importe significativo de 200 millones de euros para financiar su expansión internacional. Los precios competitivos del mercado de deuda están pasando una dura factura a la bolsa.

Muy lejos en el tiempo van quedando las colocaciones de Amrest, Arima, Berkeley Energía y Solarpark. Y sobre todo, la salida a bolsa en febrero de 2018 de Metrovacesa, que valoraba la promotora inmobiliaria en 2.500 millones de euros. Ha sido la última gran oferta pública de venta (que, por cierto, ha dejado mal sabor de boca por las fuertes pérdidas acmuladas desde entonces por la inmobiliaria participada por BBVA y Santander) en un mercado español donde la sequía se prolonga demasiado.

Una bolsa que se agarra al clavo ardiendo del Mercado Alternativo Bursátil (MAB), donde se han producido más de una decena de incorporaciones en 2019. El problema es que el importe global es muy pequeño, casi insignificante. Muchas de las compañías que han llegado a este mercado son pequeñas socimis, con muy poca liquidez y pocos días de cotización. Mientras, la megacolocación de Aramco ya ha arrancado. Servirá para probar el apetito inversor global. En España está, sencillamente, por los suelos.

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