ANÁLISIS

Caso FG-Villarejo: a propósito de 'El irlandés' de Scorsese...

La de­fensa casi nu­man­tina del ex pre­si­dente del BBVA sobre el es­pio­naje del ex co­mi­sario no se sos­tiene

Francisco González, ex presidente honorifico de BBVA
Francisco González, ex presidente honorifico de BBVA

No está claro que Francisco González, pre­si­dente del BBVA du­rante casi 20 años, na­ciera en Chantada (Lugo) como afirman sus do­cu­mentos de na­ta­licio y su bio­grafía pro­fe­sio­nal. Hay quien afirma que vio la luz en Buenos Aires, de pa­dres ga­llegos eso sí. Como tam­poco está claro el puesto que ob­tuvo en las opo­si­ciones para agente de Cambio y Bolsa, donde otro co­lega (cuyo nombre algún día saldrá a la luz) le ayudó a ven­cer­las. Asuntos ambos in­tras­cen­den­tes, vál­game Dios. Pero las dudas que existen al res­pecto sobre su pa­sado arrojan mucha cla­ridad para en­tender al ín­clito per­so­naje, ex broker me­tido a ban­quero, que abier­ta­mente ha re­co­no­cido que en el mundo de los ne­go­cios no se puede tener ami­gos.

Este recordatorio de su biografía cruzada (existe un documento elaborado por un ex empleado suyo en el BBVA que dudaba de todo y que lo hizo llegar al consejo del banco tras la fusión de BBV y Argentaria por imposición de José María Aznar) viene a cuento del momento de gloría que tuvo este lunes pasado Francisco González ante el juez García Castellón, titular de la Sala 6 de la Audiencia Nacional, quien por indicación de la Fiscalía Anticorrupción le ha imputado por cohecho y revelación de secretos en pieza separada del caso Támden, en el que se investigan las corruptelas del ex comisario encarcelado (en prisión preventiva) José Villarejo .

Al dar cuenta de su declaración de más de tres horas, la prensa que sigue de cerca el caso ha destacado lo único que se podía destacar y que fueron sus palabras a la salida de casi tres horas de testimonio. Es decir, su desvinculación personal del caso y que, salvo un papel de dos folios intrascendentes que leyó al respecto de manos de un subordinado, ni se le hizo llegar los resultados del espionaje realizado por Villarejo para el BBVA ni fue consciente del nombre y de los accionistas de la empresa de detectives que la estaba realizando.

Siendo obvio que no había otra fuente de la que tirar, ya que el caso está bajo secreto de sumario, a muchos colegas se le pasó por alto un aspecto decisivo de esta declaración pública. Francisco González ya no niega, como en anteriores comunicados, la mayor (el espionaje encargado ni su licitud y ética profesional) sino su conocimiento. Admitió por vez primera que fueron "cosas individuales", particulares en suma, de empleados del banco que actuaban por cuenta propia y sin conocimiento ni del presidente ni del consejo (eso ya es cosecha propia, aunque se deduzca de su declaración pública y sobre todo de la que permanece bajo secreto del sumario).

Si alguien duda de que se pueden gastar más de doce millones de euros en un encargo de investigación reservada y confidencial en un banco de la calidad y solvencia que tenía el BVVA hasta el año 2001, que venga Dios y le coloque a trabajar desde una ventanilla o de un despacho, de esos que ya apenas existen. Es imposible, se lo digo yo, que nací encima de una sucursal bancaria y estudié algo de eso en Deusto. Es más, puede que se pueda firmar un contrato pero para abonar facturas por esas sumas de dinero en una entidad financiera o en una empresa hace falta más firmas que la que exige una petición de enmienda constitucional.

De ahí que FG haya cambiado su discurso siguiendo el sabio consejo de su respetado abogado Jesús Santos, ex fiscal de la Audiencia Nacional y colega en este órgano judicial del magistrado del caso cuando Castellón instruía y juzgaba el embrollo de Banesto o, mejor dicho, de Mario Conde et all. Ya no es una negación absoluta sino una admisión directa de que, si eso existió, como declarará hoy el jefe del servicio jurídico del BBVA, como resultado de la imputación de la entidad bancaria por los mismos delitos, "todo es culpa de empleados infieles o poco éticos", tal como parece concluir el informe forensic realizado por tres empresas de consultoría de indudable prestigio por encargado del sucesor de FG en la presidencia, Carlos Torres..

Vamos, dicho sea en román paladino, todo es (fue) cosa del ex jefe de Seguridad, ex colega de Villarejo, el ex seminarista Julio Corrochano, al único que García Castellón ha impuesto medidas cautelares por si se fuga de España siguiendo la estela de aquel Roldán que dirigía las Guardia Civil en tiempos de Felipe González.

Si la deformación profesional no le ha podido aún cegar la mente ni la vista, ruego al lector entusiasmado por este caso (a mi juicio uno de los más dramáticos de la corrupción de este país en su etapa democrática, ya que afecta a la Policía, la banca, el mundo empresarial y esperemos que no al único poder que no se ha demostrado que esté al servicio de causas inciertas, como es el judicial) que se vaya al cine y soporte durante tres y horas y media la película de Martín Scorsese, El Irlandés, un retrato demasiado sofisticado de la América de los años cincuenta, sesenta y setenta, vista a través de una seudo biografía del único sindicalista que se atrevió a salir de la disciplina del Partido Demócrata y preferir a Richard Nixon sobre John Kennedy en las reñidas (y amañadas, según algunos historiadores) elecciones presidenciales de 1960.

Como se deduce del film, se puede ser de todo en la política y en la mafia, hasta asesino, pero existen reglas. Una de las ellas parece que no está de moda en España; decir la verdad en política y sobre todo en los negocios. No se puede mentir, ni ante los demás y menos ante los tribunales y la opinión pública, y menos presumir, con mentiras e incumplimento de promesas electorales, de que donde hoy digo mañana digo Diego. O, en el peor de los casos, presumir de ser mejor que los demás.

Al ex jefe de seguridad del BBVA le van a echar la culpa de todo, hasta de matar al ex jefe sindical del mafioso presidente de los Teamsmastes Union, Jimmy Hoffa, ya lo verán. (De hecho, ya lo apuntó Javier Ayuso, ex jefe de Prensa de FG en su testimonio posterior al de FG ante Castellón: "esto es cosa de una mafia policial"). Puede incluso que disparen por elevación y acusen a Ángel Cano, ex CEO del BBVA y premiado con una jubilación anticipada de más de 50 millones de euros por Francisco González, cuando prescindió de él.

Pero recuerden lo que casi siempre sucede entre muchas parejas que se separan por infidelidad pero que luego complican más el inevitable divorcio: "tú niega y niega...que algo siempre queda". Incluso a riesgo de atentar a la inteligencia de los demás.

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