Monitor de Latinoamérica

La de­bi­lidad eco­nó­mica añade preo­cu­pa­ción sobre el fu­turo de un área clave

El otoño caliente iberoamericano inquieta a las empresas españolas

El giro ar­gen­tino se suma a la ines­ta­bi­lidad po­lí­tica en Chile, Bolivia y Ecuador

Sebastian Piñera, presidente de Chile
Sebastian Piñera, presidente de Chile

Las em­presas es­pañolas con in­ver­siones en Latinoamérica no ganan para sustos desde el pa­sado mes de oc­tu­bre. A las re­vueltas contra Moreno en Ecuador y a la enorme e ines­pe­rada pro­testa so­cial contra el pre­si­dente Piñera en Chile, que aún si­gue, se suma la vuelta del ‘kirchnerismo’ en Argentina y la in­cer­ti­dumbre que crea la si­tua­ción en Bolivia, con un Evo Morales for­zado a di­mitir y huir a México y con un go­bierno pro­vi­sional tam­ba­leante.

El contexto es preocupante en una Latam que es ya la región de menor crecimiento del mundo: el FMI ha bajado su previsión al 0,2% en 2019 y al 1,8% en 2020, muy por debajo de la media mundial (3% y 3,4%).

A la debilidad económica regional, notablemente en Brasil y México; al desplome argentino y la extrema crisis venezolana se suman unas revueltas que crean enorme inestabilidad sociopolítica en un área que, pese a los avances y a su incipiente clase media, no ha logrado eliminar la desigualdad.

En la economía más abierta y sólida, Chile, tomada de ejemplo para Latam, la situación dio un vuelco inesperado y Piñera maniobra como puede para salvar los muebles tras un mes de violento estallido popular, el mayor desde que se recuperó la democracia, con 22 muertos, 2.000 heridos y 17.000 detenidos.

Y que no ha cesado pese a las medidas sociales de urgencia introducidas para aplacarlo. Piñera se ha visto abocado a aceptar un plebiscito sobre la reforma de la Constitución, una consulta que puede agravar la crisis de credibilidad y estabilidad que sufre el país y finiquitar el plan de reformas con el que llegó el presidente para impulsar la economía. Y que aun así no ha bastado para frenar la protesta: ese lunes se cumplió un mes de revuelta con nuevos disturbios.

En Ecuador, la situación tras el final de las revueltas de octubre es de bloqueo económico y de la gestión institucional. El presidente Lenín Moreno trata de salir de la situación con una Ley de Crecimiento Económico sobre la que se ha manifestado en contra la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), que el mes pasado protagonizó un levantamiento contra el Gobierno. Moreno, tras los altercados que casi tumban su Presidencia, dio marcha atrás en el desmantelamiento de los subsidios al combustible, que causaban subidas del precio de hasta el 120%, pero la situación de parálisis dista de solventarse.

Complicaciones en Bolivia

Complicada es también la situación en Bolivia, donde Evo Morales, tras proclamarse vencedor de las presidenciales, fue forzado a dimitir por “sugerencia” del Ejército tras sospechas de fraude electoral. Se ponía fin así a 14 años de Gobierno del MAS y a la posibilidad de un cuarto mandato de Evo en un país muy polarizado. La presidenta interina, Jeanine Áñez, ha anunciado una transición a nuevas elecciones en 90 días, tras desplegar al Ejército para “pacificar” un país donde los seguidores de Evo, huido a México, protagonizan disturbios. Áñez ha nombrado un Gabinete provisional de cariz conservador.

Morales había rechazado la acusación de fraude y, en respuesta a las manifestaciones opositoras, instado a sus aliados a “defender la democracia” en la calle. Mientras, los partidos conservadores anuncian una denuncia contra el expresidente por corrupción. Morales juzga que ha sido objeto de golpe, pero la propia OEA ha señalado como estadísticamente improbable que hubiera ganado los comicios en primera vuelta con el margen del 10% para evitar segundo turno frente al expresidente y líder opositor Carlos Mesa.

En el poder desde 2006, Morales habrá sido el presidente boliviano con más años en la historia. Un cambio constitucional aprobado en 2009 fijó la posibilidad de reelección por dos períodos seguidos de 5 años y le permitió postularse en 2010 y 2014. En 2016, sus partidarios convocaron un referéndum para cambiar de nuevo la Constitución y permitirle ir a un cuarto mandato en 2019, que el país rechazó. Pero el MAS acudió al Constitucional, que dictaminó en 2017 que el límite de mandatos presidenciales era violación de los derechos humanos. La oposición acusó al tribunal de anular el resultado del referéndum.

Argentina se suicida de nuevo

Mientras, en Argentina, los inversores desconfían de la vuelta al poder del peronismo, una vez batido Mauricio Macri. El presidente electo, Alberto Fernández, rechaza las reformas estructurales y los ajustes fiscales acordados con el FMI tras acordar un gigantesco paquete de rescate por 57.000 millones de dólares. Los votantes se volvieron en contra de las políticas económicas puestas en marcha por un presidente Macri que no logró parar la inflación.

La situación preocupa en España, ya que Latam es clave tanto para sus multinacionales como para sus pymes, si bien las firmas del Ibex han ratificado su apuesta por la región. La inversión española en Latam supera los 217.000 millones de euros desde 1993. España es el primer inversor europeo y el segundo mundial tras EEUU. Y los expertos prevén que inestabilidad política y jurídica, desaceleración y tipo de cambio dañen a los inversores, si bien también se cree que las compañías, acostumbradas a los vaivenes de la región no tirarán la toalla en uno de sus principales mercados. Al temor de una clase media emergente a perder el progreso alcanzado y la rabia ante la corrupción y la desigualdad, se suma una situación económica deteriorada. Y ello en un momento en el que la OCDE acaba de advertir que Latam tiene una clase media muy vulnerable por varios aspectos, entre ellos el coste de la vida, que crece mucho más rápido que los ingresos.

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