La apli­ca­ción de tasas ne­ga­tivas a los de­pó­sitos no con­sigue ganar adeptos

A la banca española le va de cine en Portugal

Santander, CaixaBank y Abanca ganan cuota y me­joran re­sul­tados y ren­ta­bi­lidad

totta
Santander Totta es ya Santander.

Si se pu­diera cal­cular la ren­ta­bi­lidad de la banca en fun­ción de la po­bla­ción del país, Portugal se­ría, a todas lu­ces, la mejor de las apuestas de una en­tidad como Banco Santander, que año tras año ob­tiene en el país ve­cino, con apenas 10 mi­llones de ha­bi­tan­tes, su quinta mayor fuente de re­sul­ta­dos. Lo mismo le su­cede a CaixaBank. De he­cho, un 70% de los 983 mi­llones de euros ob­te­nidos como be­ne­fi­cios por los cinco lí­deres del sector el Portugal, co­rres­ponden a los dos bancos es­paño­les. Su cuota de mer­cado apenas llega a la mi­tad.

La mayor parte de los beneficos correspondió a Santander Totta, que ganó 390 millones de euros, un 1,5% más que en los nueve primeros meses del 2018, con que el banco presidido por Ana Botín superó de largo el resultado cosechado en Polonia (245 millones), y representó más de la mitad del obtenido en Estados Unidos (619 millones) y en México (659 millones) y una tercera parte del obtenido en España (1.185 millones), frente a 2.249 millones en Brasil.

Pedro Castro e Almeida, que dirige Santander Totta, avanza ya que la entidad está en la buena dirección para registrar este año un “resultado histórico, el mejor de la historia”. En línea con las previsiones, el resultado creció un 16% sobre enero-setiembre de 2018 y el negocio bancario superó los 1.000 millones de euros (+3,9%), tanto por la evolución positiva de las comisiones (+6%), como por la venta de seguros (+32%) y las operaciones financieras (+85%).

Prácticamente el único registro negativo estuvo en el retroceso del margen financiero (-1,8%), atribuido a los bajísismos tipos de interés, que cayeron a mínimos históricos, afectando al volumen de crédito (-2,4%), la venta de cartera morosa, cuyo ratio se puso en un 3,4%, mientras que los depósitos alcanzaran los 42.200 millones de euros (+5,3%). De hecho, Santander Totta entró en un fase de “crecimiento sostenido con unos altos niveles de liquidez y de solvencia”.

Primer banco del país

En términos absolutos, Santander Totta consolida su posición como el mayor banco privado del país, con una cuota del 19,5% en crédito a empresas y de 17,5% en crédito inmobiliario, unos 773.000 clientes digitales (+12%) y un ratio de eficiencia del 44,5% (2,8 puntos más que en enero/setiembre 2018), y por el crecimiento del negocio recurrente y la reducción de los costes. Para “Euromoney” y “Global Finance”, Santander Totta es el mejor banco del país.

CaixaBank/BPI tuvo un desempeño también positivo, con unos resultados de 253 millones, un 52% menos que en los nueve primeros meses de 2018, donde registró 160 millones de extraordinarios por la venta de participaciones. La entidad dirigida en Portugal por Pablo Forero, tuvo también que encajar cambios contables: tras la pérdida de control del Banco de Fomento de Angola, a cambio del control absoluto del BPI, contabiliza ahora los dividendos del BFA por equivalencia.

La presencia del capital español en la banca portuguesa, pasa igualmente por Bankinter, que lleva solo en Portugal desde el 2016, tras la adquisición de la red comercial de Barcklays, sigue también una “trayectoria de éxito”, con un resultado bruto antes de impuestos de 51 millones (+17%) y tasas de crecimiento del 14% en crédito y del 15% en recursos de clientela. Uno de sus puntos fuertes reside en el crédito a las empresas, que creció un 34%.

Posición de Abanca

El otro actor español bien posicionado para crecer en Portugal es Abanca, que además de hacerse con la actividad de Caixa Geral de Depósitos (CGD) en España (pagó 384 millones de euros por un volumen de negocio de 7.000 millones de euros y más de 130.000 clientes), también se hizo en Portugal, donde solo actuaba con un par de oficinas, con la red comercial de DeutshBank, unas 70 oficinas distribuidas prácticamente por toda la geografía lusa.

El objetivo de Abanca pasa por incrementar su actividad no solo en el país vecino, sino también en aquellas comunidades autónomas españolas cercanas a Portugal, empezando por Galicia y Extremadura, con vista a la realización de operaciones “cross border”, con empresas lusas y españolas. Abanca también sacará provecho de la “joint venture” con Crédit Agricole, que adquirió el 50% de Abanca Generales de Seguros y Reaseguros, que entra, así, en Portugal.

Desastre luso

La buena salud de las instituciones financieras en manos españolas, contrasta con el desastre absoluto de Novo Banco (NB), que tras la quiebra del Grupo Espirito Santo (GES) y la resolución del banco del mismo nombre (BES), es una pesadilla para las finanzas públicas: Lone Star puso 1.000 millones para hacerse con la gestión y el 75% del capital, frente al 25% atribuidos al Fondo de Resolución (FR), que costeará solito hasta 3.900 millones de “pérdidas eventuales”.

Lo cierto es que pese a haberse quedado solo con los presuntos “activos sanos”, mientras que todo lo “tóxico” quedaría en el BES reconvertido en un “banco malo”, NB es desde el primer día un auténtico desguace de fondos públicos, canalizados a través del FR, para limpiar la cartera de crédito moroso heredada del BES. En solo tres años, las pérdidas contabilizadas ya ascienden a 1.941 millones, y están previstas otros 1.100 millones para 2020 y 2021.

O sea, lo más probable es que la previsión inicial, según la cual en el peor de los escenarios el FR solo tendría que poner un máximo de 3.900 millones, costeados por las arcas públicas (el fondo bancario sufre una descapitalización crónica y es una entidad pública controlada por Banco de Portugal), será agotada mucho antes del 2026, que es el plazo límite fijado en su día para que NB pueda salir adelante, contando únicamente con sus recursos.

El drama bancario luso

Antonio Ramalho, al frente de NB desde 2016, argumenta que teniendo en cuenta nada más que el negocio recurrente, la entidad alcanzó ya un buen nivel de rentabilidad, y que su único agujero es todo lo heredado del antiguo BES: la sucesivas operaciones de limpieza de crédito moroso, que suman más de 3.000 millones de euros, lo que representa nada menos de dos terceras parte de la capitalización realizada en 2014, dos años antes de la llegada de Lone Star.

En todo o caso, ante la presión del Parlamento y de la presidencia de la República, el gobierno socialista minoritario dirigido por António Costa ha iniciado una “auditoria especial”, a realizar por Deloitte, y que abarcará la totalidad de la gestión de la entidad, incluyendo las inversiones en Portugal y en el exterior; la venta de activos tóxicos a fondos de inversión internacionales; sospechosas condonaciones de deuda; concesiones de crédito; y un sin fin de otras operaciones.

La situación de NB, que en el peor de los casos podría forzar al Estado a entrar en el capital, teniendo además en cuenta que según los analistas Lone Star ya estaría ponderando la posibilidad de dejar la entidad en 2019, contrasta radicalmente con la evolución positiva, no solo de Santander Totta y CaixaBank BPI, sino también del banco público CGD y del Banco Comercial Portugués (BCP), cuyo mayor accionista el chino Fosum con 27,25% del capital.

Fuertes inyecciones de capital

Tras cuantiosas inyecciones de capital público, que sumaron en la última década unos 6.250 millones de euros, de los cuales 3.900 millones corresponden la operación de recapitalización de 3.900 millones aprobada en 2017 por Bruselas, CGD vuelve a distribuir dividendos al Estado: unos 500 millones de euros, provenientes de los beneficios realizados en 2018 (496 millones) y este año (641 millones entre enero y setiembre).

Además de la evolución positiva del negocio recurrente, lo que hizo CGD, bajo la dirección de Paulo Macedo, fue desprenderse de sus oficinas en España, adquiridas por Abanca (que pagó los ya mencionados 364 millones de euros por la adquisición de más de 130.000 clientes y un volumen de negocio de 7.000 millones), y también de Mercantil Bank en África del Sur, que fue adquirido por CapitecBank, por 215 millones.

Recuperación del BCP

La recuperación del BCP fue más ortodoxa: saca pecho de un resultado neto positivo de 270 millones obtenido entre enero y setiembre, un 5% más que hace un año, y según su máximo responsable, Miguel Maya, la entidad terminará el ejercicio en curso con más de dos millones de clientes, unos recursos totales de 80.000 millones (+10,1%), un ratio de morosidad del 4,6% (inferior al límite del 5% fijado por Bruselas) y con el “mejor resultado de los últimos 12 años”.

Para hacer frente a las tasas negativas de hasta el 0,5% que el BCE cobra por el excedente de liquidez depositado por la banca europea en general, no todos los bancos están en la misma línea en Portugal. Por ejemplo, Santander Totta contempla la posibilidad de cobrar comisiones por los depósitos de las grandes empresas, multinacionales y sector público, mientras que BPI espera a la decisión del BdP y avanza ya que no cobrará intereses a particulares ni a las Pymes.

Sin embargo, hay unanimidad en el sector para denunciar que los depósitos de los grandes clientes institucionales, que colocan su exceso de liquidez en Portugal para no tener que pagar intereses negativos en sus países de origen (es ya la regla en varios países europeos), penalizan la banca portuguesa, empezando por las cinco mayores entidades, cuyos depósitos, con una remuneración media del 0,09%, suman 210.000 millones de euros, un 4% más que en 2018.

El gobernador del Banco de Portugal, Carlos Costa, advierte que las normas actuales no permiten la aplicación de tasas negativas a los depósitos, y el ministro de las Finanzas Mario Centeno añade que el gobierno no contempla la posibilidad de cambiar las actuales reglas del juego. Por su parte, CGD completa que no aplicará tasas negativas a particulares, empresas y sector público pero cambiará de posición ante una eventual huida masiva de depósitos a su favor.

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