OPINIÓN

Políticos competentes, economía y el forúnculo catalán

La eco­nomía muestra buena sa­lud: crece el con­sumo y se re­duce el en­deu­da­miento

Manifestaciones en  Cataluña
Manifestaciones en Cataluña

Los es­pañoles via­jan, comen y be­ben, pero el men­saje de los me­dios es abru­ma­do­ra­mente des­es­pe­ran­za­dor. Macroeconomía: los úl­timos datos de INE sobre la evo­lu­ción de la ac­ti­vidad pro­duc­tiva mues­tran de modo pa­tente la buena salud de nuestra ciu­da­da­nía. Crece el con­sumo y la in­ver­sión mien­tras se re­corta el en­deu­da­miento y au­menta el ahorro de em­presas y fa­mi­lias.

El sector exterior, bienes y servicios, marca superávits con el resto del mundo según la cuenta corriente de la balanza de pagos. El empleo, talón de Aquiles, atempera su ritmo de crecimiento, pero sigue siendo positivo. Paradójicamente en tiempos de incertidumbre suele ocurrir que la inversión en equipos se detenga y se atiendan los picos de ventas con mas empleo de eventuales o mas trabajadores a tiempo parcial.

Esto no importa, lo que sí importa es la incertidumbre, precisamente cuando la tensión de las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China se suaviza, el Brexit tiene una nueva prórroga y baja el coste del dinero en los Estados Unidos.

Estas dosis no son precisamente homeopáticas, pero si parecen tranquilizar a los mercados. Las cotizaciones de las acciones alcanzan cotas elevadísimas y los inversores se decantan recientemente más por la compra de títulos de renta variable que por bonos o obligaciones. Y, además, baja el precio del oro y también el del petróleo.

Las noticias tranquilizadoras no bastan, sin embargo, porque nuestros políticos son incompetentes y el procès no muestra indicios de solucionarse. El pasado jueves, la ministra de economía interpelada en la Sexta daba todo un curso de formación profesional, un ejemplo de persona enterada y competente. En cuanto al procès, ese forúnculo en nuestro propio culo que por su propia ubicación no es visible para los parlamentarios europeos, ha sido denunciado en el Parlamento Europeo por uno de sus miembros, el español Jesús Lainz. Ocho razones sobre el “insostenible” mito separatista . Naciones unidas: la autodeterminación es un derecho de los territorios coloniales o sometidos a dominio extranjero. Historia: Cataluña a diferencia de Venecia, Génova, Baviera, Rusia…nunca ha sido una entidad soberana; siempre ha estado vinculada a España, desde la Tarraconense romana hasta la condición de Barcelona como capital de la España visigoda; catalanes en las mesnadas cristianas de la Reconquista o en los tercios de Flandes a la orden del Duque de Alba. La familia Bacardi emigrante a Cuba para hacer fortuna.

España no es una nación desarticulada, sino verdaderamente integrada, ninguna Alsacia ni Lorena. Escocia y Inglaterra tenían parlamentos soberanos que acordaron en 1707 conformar el Reino de Gran Bretaña. Nunca hubo una invasión de Cataluña. En 1714 lo que si hubo fue un enfrentamiento por la sucesión a la corona de España entre el pretendiente francés borbón o el alemán Habsburgo, conflicto resulto cuando el pretendiente germano heredó la corona imperial.

Tampoco es verdad que Franco fuese una maldición Cataluña. Había habido mas catalanes en el bando franquista que en el bando republicano. Cataluña fue la región más favorecida económicamente por el régimen del Generalísimo: la SEAT, la protección a la industria textil, o el 45% de kilómetros de autopista para una región que ocupa el 6% del total de la superficie de España.

Queda el tema de la lengua. Lainz recuerda que hay 6.000 lenguas habladas en el mundo y solo 193 naciones representadas en la ONU. En Francia e Italia se hablan mas lenguas que en España, sin que sufra ningún detrimento la lengua vehicular en la educación, los empleos administrativos o el ejercicio de cualquier acto jurídico. Lainz acabó su intervención preguntando a sus colegas franceses, italianos… si aceptarían la participación de su nación sin que el resto de los ciudadanos pudieran participar en tan drástica decisión.

Ningún eco en los medios privados u oficiales de esta intervención ni tampoco ninguno o pocos comentarios sobre la otra intervención, la de la ministra de economía en la cadena SER.

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