ANÁLISIS

Las incertidumbres políticas que ha abrazado Sánchez

Valiente en­vite del so­cia­lista, del que puede salir tras­ta­bi­llado y os­cu­recer a la so­cia­l-­de­mo­cracia es­pañola

Sanchez y Rajoy- ...
Pedro Sánchez.

En su úl­timo nú­mero de no­viem­bre, la re­vista Consejeros in­cluye un ar­tículo del ex vi­ce­pre­si­dente del BEI, Luis Martí, ti­tu­lado: “Alemania, in­cer­ti­dum­bres po­lí­ti­cas”. Trata del in­tere­sante caso del Land alemán de Thüringen donde Bodo Ramelow ha ga­nado las elec­ciones para su par­tido de iz­quierdas Die Linke. Un par­tido a la iz­quierda de la so­cial­de­mo­cracia del SPD. Un tema de ne­ce­sario es­tudio para la ac­tual si­tua­ción po­lí­tica en Esoaña.

En 2014, la CDU de Ángel Merkel fue la lista más votada pero no consiguió articular una alianza estable, lo que si conseguiría el segundo partido más votado Die Linke, articulando un gobierno de coalición. El domingo 27 de octubre Ramelow si ha sido capaz de que su partido sea la lista más votada: 29 diputados sobre 90.

El candidato perdedor del CDU, al conocerse los resultados electorales, propuso “hablar con Die Linke”. Reacción desde el epicentro de la CDU: imposible mezclar el agua y el fuego. Sin embargo el SPD si se ha mostrado abierto a que sus 8 diputado, 4 menos que en la anterior legislatura, colaborasen con la lista más votada para formar gobierno.

Pedro Sánchez, como Ramelow, ha contabilizado un tercio,120 sobre 365 de diputados al Congreso. Contando con Podemos y algún declarado entusiasta estaría próximo a 160 pero lejos de los 176 para obtener una mayoría.

El caso italiano

Otro ejemplo mayor: Italia. En el curso de la legislatura se ha producido un llamativo “renversement des alliances”. La Liga Norte de Calvini ha quedado apartada del gobierno por una alianza de socialdemócratas y el movimiento 5 estrellas, tan próximos demográfica y sentimentalmente a Podemos y sus confluencias.

¿Iglesias como Di Maggio sería el próximo ministro de Asuntos Exteriores? Difícil que caiga esa breva pero no por ello descartable que Iglesias y los suyos, cuando lleguen al gobierno, no se den de bruces con la tarea cotidiana y fatigosa del quehacer del Estado. Fantasía frente a realidades. Nada educa tanto como el trabajo y la responsabilidad del día a día de la función pública. Una dura escuela para recién llegados.

Ausencias de derechas

Hasta ahora ni la derecha de Rajoy ni la socialdemocracia de Sánchez han conseguido enderezar el adolescente fanatismo de esos dos millones de catalanes que pretenden imponer su procès a los otros dos millones y pico de catalanes satisfechos con su seguridad social, la garantía de las pensiones y con sus rentas y ahorros denominados en euros.

Y además está la gobernabilidad de todo el territorio del Estado Español. Un país miembro de la UE y también de la zona euro. Una confederación de países democráticos en donde rige la separación de poderes, el imperio de la ley (los gendarmes franceses se lo han recordado a quienes impedían el libre tránsito de personas y mercancías entre dos países miembros de la UE), disciplina presupuestaria y economía de mercado con empresas públicas y privadas y también sindicatos.

Un poco más allá está el capítulo de unas políticas públicas que garanticen más igualdad entre los ciudadanos y hagan posible una movilidad social hoy día muy estancada como recordaba un llamativo informe de la OCDE en 2018. Chalecos amarillos, populismo, xenofobia, un día a día demasiado frecuente en la Europa actual.

Difícil el valiente envite de Pedro Sánchez y del que puede salir trastabillado y oscurecer el futuro de la social-democracia española.

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