El fu­turo del ‘impuesto al sol’ y la ro­ta­ción de los clien­tes, dos de sus ma­yores riesgos

Holaluz, a las puertas de entrar en el MAB para competir con las grandes eléctricas

Quiere captar entre 30 y 40 mi­llones de euros para mul­ti­plicar por cinco su ta­maño

Holaluz
Holaluz

Nació en 2010 con la idea de re­vo­lu­cionar el ne­gocio eléc­trico. Tiempos en los que apenas nadie creía que la luz podía ser co­mer­cia­li­zada por em­presas que no lle­vasen el nombre de Endesa, Iberdrola, Naturgy (antes Gas Natural Fenosa) EDP o Viesgo. Nueve años des­pués, Holaluz no solo es am­plia­mente co­no­cida por todo el sector sino que se ha con­ver­tido en una de las co­mer­cia­li­za­doras con más nombre en el mundo de la energía verde fo­to­vol­taica. Su gran reto ahora es salir a bolsa en el MAB para cre­cer.

Creada en Barcelona por tres amigos de máster, Carlota Pi, Oriol Vila y Ferrán Nogué, sus socios fundadores se disponen a dar el gran salto este mes en el Mercado Alternativo Bursátil. Su meta es captar entre 30 y 40 millones de euros para alcanzar el millón de clientes -ahora superan los 200.000-, poder facturar también los 1.000 millones de euros y lograr 50.000 instalaciones fotovoltaicas en 2023. En definitiva, multiplicar por cinco su tamaño actual.

“Nuestra llegada al MAB es uno de los actos que nos marcamos cuando fundamos Holaluz. La operación supone un paso intermedio dentro de nuestra estrategia a medio plazo que es cotizar en el Mercado Continuo”, señalaba Carlota Pi, cofundadora y presidenta ejecutiva de Holaluz, cuando en octubre pasado anunciaron la decisión.

Además de los tres socios fundadores, la compañía tiene en el accionariado a Geroa EPSV -fondo de pensiones vasco-, que entró en septiembre pasado en el capital de Holaluz con 10 millones de euros. Piedad Oregui, directora de la entidad de previsión sectorial de empleo vasca, forma parte del consejo de administración. El fondo Axon Partners es el tercer accionista principal tras invertir en febrero de 2016 otros cuatro millones de euros.

La compañía facturó en 2018 unos 180 millones de euros y unos beneficios de 381.141 euros. Cuenta con una plantilla de unos 180 empleados y prevé cerrar 2019 con unos ingresos de 200 millones de euros. Una vez se produzca la salida a bolsa, la empresa cambiará el modelo contable para que el ejercicio de cierre sea en año natural.

Una de las más activas del mercado

Puede decirse de la misma que es una de las comercializadoras más activas en el proceso de transformación del sector eléctrico, concretamente en el terreno del autoconsumo y de las instalaciones fotovoltaicas. Es miembro de la Asociación Portuguesa de Energías Renovables (APREN) con la mirada puesta en el mercado luso.

Pero su mayor reto ahora es la salida a bolsa en el MAB. En la operación, JB Capital Markets actúa como global coordinador y GVC Gaesco como banco colocador. El despacho de abogados Uría Menéndez y Baker Mackenzie figuran como asesores legales de la operación. Impulsa Capital es asesor registrado y Ernst & Young será el auditor de la sociedad.

Aparte del negocio de la comercialización de electricidad y gas, su mercado es la instalación de placas fotovoltaicas domésticas y de pequeñas y medianas empresas. Tras la abolición del impuesto al sol por parte del Gobierno en funciones de Pedro Sánchez, cuyo impulsor fue el ex ministro de Industria, Energía y Turismo del PP, José Manuel Soria, el autoconsumo se ha convertido en la segunda gran baza.

Riesgos de la salida a bolsa

Precisamente, uno de los riesgos que Holaluz tiene en su puesta de largo en el MAB es lo que pueda suceder con el famoso impuesto al sol, si el futuro Gobierno que salga de las elecciones del 10N mantiene la eliminación del gravamen al autoconsumo o si vuelve a imponer una tasa. En el folleto de salida a bolsa se señala que, “el autoconsumo está expuesto a incertidumbres legales”, por lo que algunos analistas consideran que es uno de los puntos importantes a tener en cuenta.

Otro de lo aspectos relevantes, es la rotación de los clientes que se producen en el mercado entre las diversas comercializadoras que ahora funcionan. Las cinco grandes eléctricas -Endesa, Iberdrola, Naturgy, EDP y Repsol-, están haciendo campañas agresivas de comercialización ante la irrupción que se está produciendo de empresas que venden electricidad y gas.

Se estima que entre 10.000 y 12.000 consumidores cambian de compañía cada día. En el último trimestre de 2018, se produjeron más de un millón de solicitudes de cambio de comercializadora en el sector eléctrico y gasista.

Según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, las comercializadoras de luz registraban en 2018 una cuota del 13,5% del total de suministros, con un total de 2,444 millones de puntos de abastecimiento en el mercado libre. El 86,5% restante está controlado por Endesa, Iberdrola, Naturgy, EDP y Repsol. Hace tres años, esa participación se situaba en el 90,5%.

Las posibles reclamaciones judiciales que pueda tener la compañía es un tercer aspecto a tener en cuenta. En caso de que se produzcan un número elevado de demandas por incumplimiento de algunos aspectos del contrato, podrían colocar a la compañía en un problema financiero y afectar a los resultados.

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