Monitor del Seguro

El sector no es­pera una re­ce­sión a corto plazo, pero se pre­para por lo que pueda pasar

El seguro se apunta a la descorrelación y la sostenibilidad

La adop­ción de los cri­te­rios ASG es to­davía muy de­sigual entre las ase­gu­ra­doras

Pilar González de Frutos, Unespa.
Pilar González de Frutos, Unespa.

La des­ace­le­ra­ción del cre­ci­miento eco­nó­mico, la vo­la­ti­lidad de los mer­cados fi­nan­cieros y, sobre todo, el pro­lon­gado con­texto de tipos de in­terés cero han puesto de moda un tipo de in­ver­siones que sirven para des­co­rre­la­cionar las car­teras de la evo­lu­ción de los ac­tivos tra­di­cio­na­les, como las ac­ciones y los bo­nos. Son las in­ver­siones al­ter­na­ti­vas, entre las que se en­cuen­tran las que se llevan a cabo en los mer­cados no co­ti­za­dos. El sector ase­gu­ra­dor, uno de los ma­yores in­ver­sores ins­ti­tu­cio­nales a nivel glo­bal, no es una ex­cep­ción.

Y aunque las compañías se muestran optimistas y no creen que la actual ralentización de la economía derive en una recesión en el corto plazo, sí que han comenzado a preparar sus carteras por lo que pueda pasar. Según los datos que se desprenden de la encuesta anual a escala mundial de BlackRock (‘Reajuste en pro de la resiliencia’), realizada a 360 altos directivos de aseguradoras que representan activos por valor de 16 billones de dólares, las aseguradoras han puesto en esta octava edición de la encuesta un mayor énfasis en la necesidad de ser prudente e incrementar la resiliencia de las carteras.

Ese afán por aumentar la capacidad de adaptación de las carteras a las situaciones adversas se ha traducido en una mayor diversificación de las mismas, lo que al mismo tiempo ha traído consigo un aumento del interés por las oportunidades en los mercados menos correlacionados. Según el estudio, el 60% de los encuestados tiene previsto aumentar la asignación a esta clase de activos en los próximos tres años.

Ejemplos de este creciente interés los podemos encontrar en el mercado doméstico. Ahí está, por ejemplo, Mapfre que, según anunció durante la presentación de los resultados del primer semestre, ha aprobado destinar 500 millones a inversiones alternativas (socimis y fondos de real estate, deuda privada y capital riesgo). Esta nueva aportación se añade a los 550 millones que ya había comprometido en los últimos dos años, con lo que el peso total de los activos alternativos en la cartera del grupo asegurador se elevará a 1.050 millones de euros.

No obstante, la parte más importante de la cartera sigue invertida en renta fija (en torno al 70%), fundamentalmente en deuda pública europea, que se complementa con una selectiva exposición a deuda corporativa, según explica el CIO de la compañía, José Luis Jiménez, en el informe de BlackRock. A su juicio, incluso en las actuales circunstancias la exposición a bonos soberanos puede contribuir a generar alfa.

También es cierto que la deuda española está ofreciendo actualmente mayor rentabilidad que la de los países del entorno, como Alemania u Holanda. No obstante, la rentabilidad de los bonos españoles está en caída libre, y de hecho, José Luis Jiménez advierte que Mapfre necesitará diversificarse y alejarse de la deuda soberana si las tasas no se normalizan en los próximos cinco años. “Esto significa una mayor optimización del core, la cartera de renta fija, especialmente en bonos del gobierno español, en los que tiene un gran expertise; y también llevar a cabo una prudente diversificación con el foco puesto en los mercados privados”, comenta BlackRock en el espacio reservado a la compañía española.

Las aseguradoras, siempre muy conservadoras en sus decisiones de inversión, se han apuntado a la moda de la descorrelación obligadas por el contexto financiero. Pero no es la única tendencia que han abrazado. También han sido seducidas por las inversiones sostenibles, aunque con matices.

El 67% de las aseguradoras a escala mundial afirma estar intentando integrar criterios de sostenibilidad en sus procesos de inversión. No obstante, más de tres cuartas partes de las entidades siguen creyendo que la integración de criterios ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) conlleva poner en riesgo otros objetivos de inversión. Según señala BlackRock, “la demanda continuada de oportunidades de inversión sostenibles apunta a una tendencia en la industria de mayor envergadura, pero las aseguradoras siguen mostrando cierta preocupación sobre el perfil de rentabilidad de este tipo de inversión y sobre el mejor modo de integrar los criterios ESG en una cartera. En muchos aspectos, esto resulta previsible a la hora de abordar un segmento relativamente nuevo en el sector. En términos generales, resulta alentador ver indicios de progreso en un ámbito que consideramos crítico de cara a los próximos años”.

Se hacen progresos, pero no al unísono. Las diferentes aseguradoras se encuentran en distintas etapas de implementación: “Para compañías como Mapfre el análisis ESG es ya una parte integral del proceso de inversión, mientras otras aseguradoras, especialmente en Norte América, hasta el momento se han centrado en determinados aspectos y ahora están buscando adoptar un enfoque más sistemático”, apunta BlackRock.

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