Los be­ne­fi­cios de las co­ti­zadas des­cienden un 18,5% con res­pecto a 2018

El frenazo económico y la crisis política provocan un resfriado en empresas del Ibex

Las ace­reras y al­gunos bancos im­pactan con cierto so­siego los des­ba­ra­justes po­lí­ticos

ArcelorMittal
ArcelorMittal

La des­ace­le­ra­ción en España y la in­cer­ti­dumbre po­lí­tica co­mienzan a agotar a las em­presas del Ibex-35. El Banco de España re­vi­saba re­cien­te­mente a la baja en cuatro dé­cimas las pre­vi­siones de cre­ci­miento para 2019, hasta el 2%, frente al 2,4% de la lec­tura de ju­nio. En gran parte el fre­nazo pro­viene de las prin­ci­pales co­ti­za­das, que ven cómo sus planes se com­pli­can, más aún cuando la si­tua­ción de go­ber­na­bi­lidad sigue siendo bas­tante com­pleja tras el in­con­cluso re­sul­tado elec­toral del 10-N.

Las empresas enmarcadas dentro del Ibex 35 están remando a contracorriente, tal y como muestran el descenso generalizado de sus resultados. En concreto, los beneficios declarados a septiembre se han recortado un 18,5%, en promedio, con respecto a las cifras del pasado ejercicio. El descenso de la demanda, los gastos de reestructuración y los atípicos reducen el resultado de las grandes cotizadas hasta 26.790 millones de euros. Mientras, el Ebitda, que excluye los extraordinarios, cede un 3%.

Casos evidentes

Por tanto, el menor empuje de los resultados se refleja en la comparación con los trimestres anteriores. Las grandes cotizadas redujeron beneficios en un 2,5% en el primer semestre de 2019 aunque la caída fue del 13% entre enero y marzo.

Las compañías de mayor tamaño del mercado español han sufrido en sus propias carnes nueve meses de incertidumbre geopolítica y de desaceleración de la economía. Tampoco ayuda un entorno de bajos tipos de interés, que parece que se va a prolongar en el tiempo en una bolsa que está muy ponderada por el sector bancario.

El descenso de la banca

Son precisamente las entidades financieras las que han decantado la balanza al terreno negativo por el peso que tienen dentro del Ibex 35. Con excepción de Sabadell y según algunos el errático Bankinter-, que ganó un 21% menos, hasta 10.467 millones, debido al escenario de tipos que lastra los ingresos y márgenes, y los mayores atípicos o su ausencia respecto al año pasado.

En este sentido, Banco Santander y BBVA, que se encuentran a la cabeza de la clasificación de de beneficios del selectivo español, disminuyeron sus resultados por el impacto del Brexit y las menores plusvalías de la entidad vasca, que en el periodo de 2018 realizó la venta de su filial chilena.

La entidad liderada por Ana Botín redujo sus ganancias un 35%, precisamente por cargar contra cuenta de resultados el coste de su reajuste laboral y cierre de oficinas, tras la compra del Popular. Por su lado BBVA ganó un 15% menos. Bankia y Caixabank, por diferentes motivos, tuvieron un resultado neto inferior del 20%. Con todo, las perspectivas siguen sin ser positivas con el escenario actual ante un esquema de frenazo de la economía y con el fantasma de la recesión acechando.

Las acereras y otras grandes damnificadas

También están teniendo una gran penalización de esta clima de menor crecimiento el sector del acero. Muestra de ello son los números que, hasta ahora, tiene ArcelorMittal. La menor demanda, la caída de precios y los mayores costes le empujaron a unas pérdidas de 516 millones, frente al beneficio de 3.571 millones del año pasado. De igual manera, la menor demanda redujo a la mitad el resultado de Acerinox.

Por su parte, el impacto del cierre de las centrales de carbón desplomó el resultado de Endesa un 85%, hasta 176 millones, y el hólding aéreo IAG ganó un 28% menos (1.814 millones) por la huelga de pilotos de British Airways (BA) del pasado verano y el efecto contable positivo relacionado con el plan de pensiones de BA que incorporó el pasado año.

A ello hay que sumarle a Telefónica, cuyo beneficio fue un 50% menos (1.344 millones) por el coste del plan de reducción de plantilla. Igualmente, Repsol redujo sus ganancias un 32% (1.466 millones de euros) por la caída del precio del petróleo y las plusvalías que obtuvo en 2018 con la desinversión en Naturgy. Unos números que reflejan que la desaceleración ya se traslada a las cuentas empresariales.

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