El sector está pen­diente del pro­bable 'descuartizamiento' de la bra­si­leña Oi

Telefónica hace realidad en Brasil el mito de El Dorado

Vivo gana te­rreno a la com­pe­tencia y apuesta por la con­so­li­da­ción del mer­cado

Vivo
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Telefónica está vi­viendo una etapa do­rada en Brasil. Y más que pro­mete un mer­cado que aún no al­canza te­cho. La pers­pec­tiva de ver los ac­tivos de una de sus ri­vales -la bra­si­leña Oi- pasar a manos de la com­pe­tencia está más pró­xima que nunca. Hubo un tiempo en que solo se ha­blaba de ello como hi­pó­te­sis. Pero en se­manas todo ha cam­biado: la pro­bable des­mem­bra­ción de la ope­ra­dora bajo in­ter­ven­ción ju­di­cial y con casi 20.000 mi­llones de dó­lares de deuda y 67.000 acree­do­res, es una opor­tu­nidad aña­dida para la con­so­li­da­ción en Brasil de la ope­ra­dora es­pañola.

En la presentación de los resultados de los nueve oprimeros meses del grupo, Telefónica fue clara al respecto: confirmó que seguirá de cerca todo el proceso, la venta total o parcial de Oi, de la cual podrá resultar una significativa creación de sinergias. Pero, aunque dando implícitamente como probable la consolidación del mercado brasileño, la española avanzó que la amplitud de la operación exigiría una acción concertada Telefónica/América Móviles/Telecom Italia.

Competencia de Slim

Sin embargo, la operadora mexicana de Carlos Slim, que acaba de reforzar su posición en Brasil con la adquisición de Nextel, y que hasta hace poco aún negaba tener cualquier interés en Oi, va ahora más lejos que Telefónica. En palabras de su CEO, Daniel Hajj, América Móviles estudiará todas las posibilidades, incluyendo por lo tanto la eventual presentación de una oferta por la totalidad de la operación de Oi, y cuyo límite seria fijado por las autoridades brasileñas.

De hecho, Daniel Hajj no ve muy viable que las autoridades brasileñas asuman pacíficamente la idea de una pérdida de competitividad en el sector, con que pondrán seguramente algún tipo de veto a la posibilidad de concentrar todo el negocio en manos de tres operadoras internacionales. Y, al respecto, niega tajantemente que América Móviles hablara con Telefónica y Telecom Italia (TI); o sea, que las tres estuvieran “conspirando” para repartirse la rival operadora brasileña.

En todo o caso, si Carlos Slim llegara a hacerse con la totalidad de Oi, su operadora Claro, que ocupa ahora la segunda posición en Brasil, solo superada por Telefónica/Vivo, se pondría de golpe como la reina de las telecomunicaciones brasileñas. Cabe recordar que Oi es la cuarta operadora móvil y la líder del fijo, y sobre todo, que tiene como principal activo 370.000 kms de red de fibra óptica y que la red de datos (43.000 kms) cubre 2.270 ciudades de todo el país.

La competencia italiana

Telecom Italia está en la misma línea que Telefónica. El CEO Pietro Labriola reconoce que también seguirá de cerca el proceso de consolidación en Brasil, pero avanza que cuando llegue el momento, estará menos interesado en el control de Oi que en profundizar la estrategia de “crecimiento inorgánico” que está en el ADN de TI. Así, para el CEO italiano, lo más importante es el espectro, el “backhaul” y el “backbone”, que considera cruciales para la calidad de la red.

De algún modo, Oi también hace lo suyo para alimentar las especulaciones sobre su incierto futuro. Prueba de ello, es el aplazamiento de la presentación de los resultados trimestrales: estaba previsto para el próximo jueves, pero hace unos días anunció que solo podrá hacerlo el 2 diciembre. La explicación oficial, son ciertas obligaciones asumidas con la SEC norteamericana, en relación con el cierre de plan de recuperación judicial, pero los analistas no lo tienen claro.

Atolladero financiero

Mientras tanto, para salir del atolladero financiero, la gestión de Oi sigue apostando en un proceso de venta de activos no estratégicos, empezando por entre 500 y 1000 torres de antenas (es la operación más fácil, ante la multitud de candidatos potenciales); centros de datos; redes de fibra óptica en zonas no estratégicas y donde quedaron duplicadas tras la adquisición de operadoras locales; y la cartera de 8.000 inmuebles, algunos de gran valor.

Dicha operación también abarca la participación del 25% que Oi sigue manteniendo en la angoleña Unitel, el último vestigio de la fracasada alianza con la antigua Portugal Telecom, cuando ambos grupos alimentaban la ambición de posicionarse como una operadora global para el universo de habla portuguesa. Asesorada por Bank of América y Merryl Lynch, Oi prevé recaudar entre 1.500 y 2.000 millones de dólares con la venta de todo el bloque de activos no estratégicos.

Reforma de mercado

Para criar una imagen de normalidad, Oi hace coro con Telefónica Vivo, Claro y Tim para reclamar más tiempo (12 meses en lugar de los 6 previstos) para estudiar el impacto de la reforma del mercado, en relación con la migración de la concesión hacia el régimen más flexible de la autorización, y que está aun llena de incertidumbre jurídica y financiera en torno al patrimonio público reversible (inmuebles principalmente) vinculados a la concesión del fijo.

Todas las operadoras, que están siendo apoyadas en gran medida por la reguladora Anatel, frente a la intransigencia del Tribunal de Cuentas de la Union (TCU), rechazan tomar medidas precipitadas, teniendo en cuenta que, además de la incertidumbre jurídica y financiera, la migración de la concesión hacia la autorización (es el más utilizado por Claro) exige analizar una treintena de aspectos, para la solución de los cuales 6 meses es un plazo insuficiente.

Telefónica y el Dorado

De lo que no cabe duda, en todo o caso, es que Telefónica hace realidad en Brasil el mito del El Dorado. Todo juega a su favor: la situación macroeconómica del país tras las últimas reformas, la nueva ley de telecomunicaciones, etc., sin olvidar la propia pujanza de Vivo. A finales de setiembre, tenia 73,8 millones de accesos móviles, de los cuales 42,4 millones son conexiones de postpago (las más rentables), mientras el prepago cayó casi un 10%, para 31,5 millones de accesos.

La telefonía móvil sigue siendo la principal fuente de ingresos: entre enero y setiembre la facturación creció un 4,5%, hasta 21.200 millones de Reales (1 Real=0,22 euros), mientras que los servicios de datos digitales ingresaron 15.700 millones (+2,1%). Con el servicio fijo, que apenas tiene rentabilidad, el balance no es tan favorable: 11.600 millones (-3,3%), pero el servicio de banda ancha recaudó 4.200 millones, un 10,7% más que en septiembre 2018.

Eñ Ebitda baja

En lo acumulado del año, el Ebitda bajó un 14,7% hasta 11.700 millones, pero sin el impacto de la actividad no recurrente registró un crecimiento del 2,2%, con que el margen subió un 0,2%, hasta 35,5%. Con el resultado neto pasó más de lo mismo: sufrió un retroceso importante, del 47%, bajando hasta los 3.900 millones, como consecuencia de impactos no recurrentes y un mayor esfuerzo financiero, en términos de pago de interés sobre el capital proprio.

Al margen de lo que pase con la probable consolidación del sector, que según los expertos actuará como catalizador para mejorar los retornos de la inversión y también para acelerar la modernización del sector, Telefónica Vivo seguirá apostando en la firma de acuerdos con la gestora de infraestructuras América Tower (de cara a una expansión menos exigente en recursos propios) y también en franquicias, bajo la marca Terra, con operadores regionales.

América Tower asumió la inversión de la construcción de infraestructura de “homes passed” con fibra óptica, mientras Vivo se hace cargo de la oferta comercial a través la marca “Vivo Fibra”, y de la inversión necesaria para la instalación de equipos a domicilio de los clientes. Lo que Vivo tiene previsto para un plazo de 3 años, es alcanzar los 800.000 de “homes passed” en unas 40 ciudades donde América Tower se hizo con activos de operadoras locales.

Lo que está también en juego es el RAN sharing entre Vivo y Tim, cuya firma fue aplazada por dos meses, para cerrar todos los flecos. Objetivo: ambas operadoras tienen decidido operar con una única red 3G en ciudades con menos de 30.000 habitantes, sin descartar, en absoluto, alcanzar acuerdos de “franchising” similares a los que Vivo firmó con Oi. La dificultad está en calcular las sinergias, pero lo previsto es una importante reducción de costes a partir de 2020.

No obstante, mas allá de la dificultad técnico-financiera de la operación, algunos analistas no descartan que Vivo y Tim tengan decidido aplazar por dos meses la firma del acuerdo previsto principalmente por razones de mayor calado: el futuro incierto de Oi, que concentra toda la atención, o sea una fragmentación total o parcial de la operadora, y que de llevarse a cabo cambiará seguramente las actuales reglas de juego y sendos acuerdos previstos en Brasil.

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