El mer­cado es­pera señales de cómo va a plantar cara a su gran com­pe­ti­dor, Securitas Direct

Tres semanas le ha durado a Prosegur el subidón por su acuerdo con Telefónica

El pacto ha pi­llado a la com­pañía de se­gu­ridad en pleno pro­ceso de en­gorde de la au­to­car­tera

Prosegur
Prosegur

Poco le ha du­rado la ale­gría a Prosegur tras el acuerdo que al­canzó con Telefónica el pa­sado sep­tiem­bre. Cuando se anunció el pacto, su co­ti­za­ción subió un 9,91% en una sola se­sión, la del 18 de sep­tiem­bre, pero el ca­lentón apenas ha du­rado tres se­ma­nas. En estos mo­mentos co­tiza en los ni­veles pre­vios al acuerdo. El mer­cado es­pera a ver cómo se va a ma­te­ria­lizar la co­la­bo­ra­ción, que debe de ser una de las claves para au­mentar su cuota de mer­cado en un seg­mento (el de las alar­mas) do­mi­nado en España por su gran com­pe­ti­dor, Securitas Direct.

Dicen los expertos del mercado de renta variable que la Familia March, donde pone el ojo pone la bala. Y hace muy poco tiempo (escasos seis meses) desde que decidieron que su brazo inversor, Corporación Financiera Alba, invirtiera 557 millones de euros en entrar en el capital de Securitas Direct de forma indirecta.

Los March compraron en abril un 8,4% de Shield Luxco, una sociedad con sede en Luxemburgo propiedad de fondo de inversión estadounidense Hellman & Friedman. Esta sociedad norteamericana es, a su vez, el principal accionista de Verisure, empresa sueca que explota la marca Securitas. La compra de este 8,4% permitía a Alba disponer de una participación indirecta del 7,5% de Verisure.

Telefónica ya lo había intentado con Securitas Direct en 2015, cuando suscribió un acuerdo para promocionar sus alarmas entre los clientes de Movistar con un paquete que, por 25 euros, les proporcionaba alarma además de los servicios convencionales de telefonía, internet y televisión.

Acuerdo poco solido

La cosa no funcionó y el pacto se fue al garete. Mientras, CaixaBank sí había conseguido rentabilizar su acuerdo comercial con la empresa de seguridad. De hecho, en Securitas Direct denominan “socio estratégico” al banco heredero de La Caixa. Y es que la cosa no es igual según a qué orilla se esté del río.

La capilaridad del negocio de Telefónica seguramente es mayor que el de CaixaBank, aunque para el banco es más fácil colocar alarmas (y su financiación) que para la empresa de telecomunicaciones.

Además, Securitas Direct tenía sus propios convenios de aportación de tecnología. De cualquier forma, en un mercado en el que menos de diez hogares de cada cien están conectados a sistemas de alarmas, sigue habiendo oportunidad de entrada. No como la de antes, pero sí con otros parámetros.

El subidón

Así se llega al 18 de septiembre pasado, día en el que la CNMV recibe un comunicado en el que, entre otras cosas, se dice que “Prosegur y Telefónica han alcanzado un acuerdo mediante el cual Telefónica adquiere una participación del 50% en el negocio de alarmas de Prosegur en España”, por el precio de 300 millones de euros.

La cotización de Prosegur, la matriz de la compañía de alarmas, se disparó en Bolsa un 9,91% ese mismo día y un 3,48% más el día siguiente. En dos jornadas, el calentón del acuerdo había subido el precio de la acción de 3,45 a 3,93 euros.

Ahora, sin embargo, el precio ha caído hasta los 3,38 euros (por debajo incluso del día anterior al del anuncio del pacto). ¿Significa eso que el acuerdo fue malo o se sobrevaloró en un principio? “Algo de sobrevaloración sí hubo en su momento”, señalan a capitalmadrid fuentes del mercado. “Pero el acuerdo sigue siendo bueno”, añaden.

Aunque las cifras de la seguridad privada es uno de los secretos mejor guardados de la economía, sí que se puede saber por fuentes del sector que Prosegur tiene en estos momentos más o menos el 10% del mercado de alarmas en España, mientras que Securitas Direct ha alcanzado el 50% de cuota.

El segmento de alarmas supone para Prosegur un 7% de su facturación, con una cifra anual próxima a los 300 millones de euros, cifra que se parece mucho a lo que ha pagado Telefónica por el 50% del negocio.

Solo que ahora, al contrario de lo que le pasó en 2015 con su competidor más directo, la multinacional española de telecomunicaciones tendrá voz y voto en la elección de socios tecnológicos para el desarrollo de nuevas aplicaciones, cosa que en su día no pudo hacer con Securitas Direct.

El dividendo

Para Telefónica no supone un acuerdo estratégico de gran calado. Para la parte de alarmas de Prosegur, seguramente sí. Pero al representar sólo un 7% de la facturación del grupo de seguridad, el calentón por el acuerdo sí que parece que estuvo un poco sobrevalorado. Para Telefónica, además, no va a suponer desembolso de dinero, ya que el pacto prevé el pago en acciones propias. Y aquí sí hay algo más a tener en cuenta.

Si Telefónica paga la compra exclusivamente en acciones, como todo parece indicar, el pacto llevaría a Prosegur a ser dueña del 0,8% del capital de la multinacional española de telecomunicaciones (a los precios actuales de la acción en Bolsa).

Eso daría derecho a la empresa de seguridad a recibir un dividendo anual de unos 80 millones de euros si se mantiene la retribución a los accionistas en años venideros, como así parece que será.

Mirando las cifras, la cosa tiene más miga de lo que parece. La cifra de facturación del negocio de alarmas de Prosegur sumará este año alrededor de los 280 a 300 millones de euros, según estimaciones del mercado. Si ya tiene asegurado un ingreso extra de 80 millones por dividendos que no está sujeto a ser menguado por gastos de ningún tipo (salvo los impuestos), la rentabilidad está más que asegurada. “Y visto así –señalan las fuentes consultadas-, no es extraño que se produjera un calentón inicial en el valor de la compañía de seguridad”.

De cualquier manera, y tal y como dicen los clásicos, no hay mal que por bien no venga. La operación le ha pillado a Prosegur en mitad de una recompra programada de acciones propias para engordar su autocartera hasta el 10% del capital. El objetivo es recomprar 59,85 millones de acciones por un precio máximo de 300 millones de euros.

El programa termina en junio de 2022 y está previsto que acabe antes si se alcanza el objetivo de acciones compradas o se ha gastado todo el dinero previsto. Con un mercado más en calma, aunque los directivos siempre quieren que la acción suba, la recompra sale más barata. De todas formas, como puede deducirse de las cifras anteriores, el precio medio que estaba dispuesto a pagar Prosegur por su autocartera era de unos 5 euros por acción, muy superior al que alcanzó incluso en los días del calentón.

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