OPINIÓN

Agricultura ecológica: ¿rentable o quimérica?

Echar agua al vino
Echar agua al vino

Bodegas en la Rivera del Duero. Peñafiel cu­bierto de car­teles con marcas acre­di­tadas por la ca­lidad de sus cal­dos. Estamos en tiempo de ven­di­mia. Bodegas a tope y ca­rre­teras re­pletas de ca­mio­nes. Ha sido un buen año. Calor para la ma­du­ra­ción y las opor­tu­ní­simas llu­vias de sep­tiem­bre. En el trans­curso de una vi­sita el enó­logo señala unas ba­rricas que con­tienen un vino eco­ló­gico. Preguntas in­me­dia­tas. ¿Son ren­ta­bles los cul­tivos eco­ló­gi­cos? ¿El vino ob­te­nido tiene la misma ca­lidad que los tra­tados con adi­tivos ge­né­ti­ca­mente mo­di­fi­cados (GMO)?.

Sí, son rentables. La tierra y la planta sufren menos, se enriquecen si son tratados con productos naturales que fortalecen el suelo aliviando ese esfuerzo agotador de aportar sus nutrientes a la planta; también la planta revitaliza su salud, en hojas y tallos. La asociación productiva suelo planta alarga su vida y mejora su salud.

¿Y el producto, el vino, pierde propiedades? Tampoco. Un tratamiento adecuado con productos naturales no perjudica la calidad del vino ni sus propiedades organolépticas. ¿Y el mercado como reacciona ante el calificativo de vino ecológico? Respuesta: aquí sí hay problemas. Por ejemplo los consumidores de los países nórdicos tienen preferencia por el producto ecológico. Sin embargo, el mercado alemán es totalmente refractario; borramos en nuestros envases el sello ecológico.

¿El precio, es más elevado cuando se trata de elaboración ecológica? Inicialmente sí, pero las mejoras aportadas al suelo y a la planta contrarrestan los costes iniciales.

En el ancho y complejo mundo de las multinacionales el Presidente Ejecutivo de Danone, Emmanuel Faber, critica abiertamente ante una auditoria estadounidense los métodos de producción de sus agricultores y ganaderos que emplean ingredientes genéticamente modificados. La desaparición de los ingredientes GMO mejoraría, afirma Faber, el suelo y la salud del consumidor y la biodiversidad.

El rechazo feroz por parte de los intereses vigentes. ¿Cuánto tiempo se necesitaría para realizar el cambio al paradigma ecológico? Inicialmente se habló de 10 años, luego de 5 ahora de 2, subraya Faber. Y en cuanto al precio comenta como el yogur para niños denominado Danimals con un mayor precio y certificado de que no contiene ningún ingrediente GMO ha aumentado su cuota de ventas del 30 al 40% en el mercado de los EEUU.

La polémica, ecología-responsabilidad social corporativa gana intensidad. Primera gran pregunta: ¿El accionista como prioridad o por detrás de consumidores trabajadores y comunidades?. Medir los beneficios, insisten los defensores del sistema actual, es fácil, basta con la cuenta de resultados. Pero evaluar las mejoras para los consumidores y el medio ambiente es una nebulosa.

El argumento clave no deja de ser que sólo las empresas económicamente sostenibles mantendrán su supervivencia. E inclus, las remuneraciones, bonos y salarios en función de los resultados son mensurables pero imposibles cuando la vara de medir es su eficacia medioambiental.

La polémica está ahí mientras los productores de lácteos de la región alpina francesa proclaman que en cualquier caso “el cambio es imparable”.

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