El grupo por­tu­gués Mello y el fondo bri­tá­nico Arcus ponen en venta 80% de Brisa

La mayor concesionaria de autopistas de Portugal se prepara para hablar español

Globalvia tiene me­dios su­fi­cientes para re­forzar sin riesgo su apuesta en Portugal

Brisa
Brisa

No es la pri­mera vez que la prin­cipal con­ce­sio­naria de au­to­pistas de Portugal desata el in­terés del ca­pital es­pañol. Albertis ya lo in­tentó en 2002, cuando se hizo con una par­ti­ci­pa­ción del 10% del ca­pi­tal, y poco des­pués con un 5,2% adi­cio­nal. Pero en 2012, cuando se dio cuenta de que no tenía nin­guna po­si­bi­lidad de con­ver­tirse en ac­cio­nista in­dus­trial es­tra­té­gico, optó por vender su par­ti­ci­pa­ción, prác­ti­ca­mente a precio de saldo, por 312 mi­llones de eu­ros. Ahora le toca el turno a Glovalvia.

El grupo español había entrado en conflicto con los accionistas mayoritarios, el grupo luso José Mello y el fondo británico Arcus, que lanzaron una OPA conjunta de 2,66 euros/acción, para controlar el 85% del capital y el 92% de los derechos de voto, a cambio de 584 millones de euros. Cogido de sorpresa, Abertis tuvo que vender su 15,2% por la mitad del precio de compra, una minusvalía que había sido compensada anteriormente por los suculentos dividendos de Brisa.

La situación ahora es muy distinta. El Grupo Mello tiene la soga al cuello (deberá refinanciar una deuda financiera neta que sobrepasa los 400 millones de euros); su aliado estratégico Arcus lleva tiempo manifestando la intención de salir de Brisa; y, además, la concesionaria portuguesa, que con 1.628 kilómetros de concesiones gestiona la mitad de la red lusa de autopistas, no gana para sustos, inmersa en la renegociación de sendos contratos de concesión.

Mantener la gestión

Sin embargo, pese a la relativa incertidumbre jurídica y económica provocada por dicha renegociación, es bastante probable que el Grupo Mello y el fondo Arcus tengan pronto sobre la mesa mas de que una oferta por el 80% de Brisa en venta. El accionista portugués tiene claro sus objetivos: además del valor de la operación, dará prioridad a la propuesta que le garantize el seguir teniendo en sus manos la gestión de la concesionaria.

Los candidatos, obviamente, son los fondos de pensiones, de infraestructuras y de inversiones como el francés Ardian, los australianos Macquaire y IFM, y la institución financiera de Quebec, CDPQ. De todas ellas, y alguna más, se habla en el sector, porque estando más pendientes de los términos financieros de la operación (plazos y perspectivas de rentabilidad), podrían dejar la gestión en manos del Grupo Mello, que prevé seguir como accionista, con el 20% de las acciones.

Glovalvia, el candidato español

Pero esa no sería seguramente la perspectiva del candidato español, del que más se habla en las especulaciones de los expertos. el grupo Globalvia, que según los analistas es el que mayor interés tendría en hacerse con el control de Brisa, para reforzar, así, su apuesta en Portugal, donde ya tiene dos autopistas, Transmontana (A-4) y Beira Interior (A-23), respectivamente, con participaciones del 96% y del 100%, y que suman casi 400 kilómetros.

Con una capacidad inversora de hasta 6.000 millones de euros, respaldada por los fondos PGGM, OPTRUST y USS, Globalvia no tendría problemas para financiar una operación, que la situaría de golpe como el líder de las concesiones viarias en Portugal: según los expertos la inversión podría rondar los 2.000 millones de euros, con que sería la más importante del año en el país, aunque lo más probable es que solo saldrá adelante a principios del 2020.

Abertis también

En todo o caso, no es de esperar que la concesionaria española liderada por Juan Béjar y Javier Pérez Fortea contemple la posibilidad de dejar la gestión de Brisa en manos del Grupo Mello, no solo porque no cuadraría con la estrategia del grupo, sino teniendo también en cuenta las trabas que el accionista mayoritario de la concesionaria lusa puso en su día a Abertis, que con sus 15,2% alimentaba la ambición de actuar en Portugal como socio estratégico industrial.

Con la adquisición de 80% de Brisa, que ganó 158 millones en 2018 (un 31,7% menos que en 2017), con unos ingresos de explotación de 750 millones y un resultado bruto de 554 millones (desde la OPA de 2012 distribuyó una media anual de 186 millones de euros en dividendos), Globalvia sumaría en Portugal más de 2.000 kilómetros de autopistas, frente a los 1.100 kilómetros que suma en Chile, Irlanda, México, Estados Unidos, Costa Rica, además de los 525 kilómetros que tiene en el Norte de España, a través sus 40,4% en Itínere.

O sea, Globalvia también superaría de largo al otro actor español en Portugal, Ferrovial, que pagó 159 millones por 51% de la autopista Norte Litoral (Oporto) y 49% de la Vía do Infante (Algarve), donde opera como socio industrial.

Artículos relacionados