Monitor del Seguro

Cubre más del 60% de los en­tie­rros rea­li­zados en España

El seguro de Decesos, más vivo que nunca

Las primas crecen un 5,3% im­pul­sadas por el mayor in­terés de la banca en el ramo

Entierro
Entierro

Todo el pro­ceso de la in­hu­ma­ción de los restos del dic­tador Francisco Franco en el ce­men­terio Mingorrubio El Pardo han cos­tado al erario pú­blico casi 40.000 eu­ros, según fuentes del Gobierno. Obviamente, es un caso muy par­ti­cu­lar, pero sirve para traer a primer plano el valor del se­guro de Decesos, el que paga las in­hu­ma­ciones de un gran nú­mero de es­paño­les. Un asunto muy opor­tuno en la se­mana que se ce­lebra en toda España el Día de Todos los Santos.

Todo el proceso de la inhumación de los restos del dictador Francisco Franco en el cementerio Mingorrubio El Pardo han costado al erario público casi 40.000 euros, según fuentes del Gobierno. Obviamente, es un caso muy particular, pero sirve para traer a primer plano el valor del seguro de Decesos, el que paga las inhumaciones de un gran número de españoles. En concreto, según los datos del informe Estamos Seguros 2018 elaborado por Unespa y difundidos recientemente, el año pasado el sector asegurador se hizo cargo del entierro de 275.160 personas. Es decir, el 61% de los fallecidos en el país.

Este seguro, tras el de Autos, es el producto asegurador con mayor capilaridad en España: 21,76 millones de personas de los 46,73 millones de residentes en el país están protegidas por una de estas pólizas, es decir, el 46,6% de la población, según los datos recabados por ICEA (Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras y Fondos de Pensiones).

Hay 8,36 millones de pólizas, por lo que existe una media de 2,6 asegurados por contrato. Un dato que revela el carácter familiar de este producto que, además de encargarse del servicio funerario y los traslados, ofrece a las familias otras coberturas, como el asesoramiento jurídico o la atención psicológica. Y no solo eso. En los últimos tiempos estás pólizas se han reinventado y se han adaptado a las nuevas necesidades y estilos de vida de los ciudadanos incorporando otros servicios, como la inclusión de las mascotas en la póliza, el testamento online o el borrado de la vida digital.

Tira que algo queda

El tirón de este seguro entre la población sigue intacto. Ocupa el cuarto puesto por volumen de primas No Vida, sumando a finales del pasado ejercicio 2.368 millones. En los primeros nueve meses de 2019 la facturación por la venta de estas pólizas crecía a un ritmo del 5,35%, un avance importante y el mayor desde 2015, cuando en el mismo periodo las primas se incrementaron un 5,79%, según los datos de ICEA.

Mapfre, en su informe ‘El Mercado español de seguros en 2018’, afirma que “el ramo sigue su tendencia de crecimiento, ajeno a los flujos económicos que afectan en mayor medida a otros ramos, pero que en este ramo, debido a su estructura vitalicia, apenas tienen impacto”.

Este seguro se pone en funcionamiento en uno de los momentos más críticos para cualquier familia, y aunque no ahorran ni dolor ni pena, sí que evitan tener que dedicar tiempo y esfuerzo a asuntos tan poco agradables como el coste del enterramiento. Unos gastos que afronta el seguro y que muchas veces son superiores a lo esperado. Según datos del informe '¿Quién paga más por la muerte en España?' de Unespa, el seguro de Decesos soporta aproximadamente cada año un sobrecoste de entre el 8% y el 10% sobre los gastos esperados, es decir, sobre las sumas aseguradas de sus contratos.

Un muerto muy muerto

En concreto, el 59,76% de los percances se sitúan al nivel de la suma asegurada (un 44% se queda por debajo del coste teórico del evento y el otro 16% de sepelios se coloca exactamente en el nivel cubierto), mientras que el 40,24% lo superan. El estudio aporta otros datos a tener en cuenta: el traslado de un cadáver dentro el territorio nacional conlleva el pago de 424 euros; mientras que repatriar un cuerpo desde el extranjero tiene un coste mediano de 5.987 euros.

Gestionar estos costes es un reto, pero no es el único. En los últimos años, según explica Mapfre en su informe, se ha asistido al crecimiento de la modalidad de seguro a prima única, que son seguros pensados para un segmento de cliente muy específico (mayores sin seguro de Decesos), para quienes hasta hace pocos años no existía ninguna solución que satisficiera esta necesidad de protección. En la actualidad este producto representa el 6,6% de las primas emitidas, pero el 59% de las primas de nueva producción.

Este producto provoca un incremento en la siniestralidad del ramo, al combinar una siniestralidad cierta (el fallecimiento) con una edad elevada de contratación. No obstante, “en los últimos años se ha estado produciendo un cambio en los productos a prima periódica comercializados por el sector. Cada vez tienen más peso los productos que, basados en una estructura nivelada, añaden un componente natural, creando unos productos mixtos que resultan muy atractivos para los clientes”, apuntan desde el Servicio de Estudios de Mapfre.

Las aseguradoras en este ramo se tienen que enfrentar, además, a otro desafío, la llegada de nuevos operadores de bancaseguros al ramo. Hasta hace pocos años, este canal no había mostrado ningún interés por comercializar seguros de Decesos, pero desde hace unos cuantos los principales operadores han irrumpido en esta línea de negocio, introduciendo competencia en un ramo muy maduro, con una elevada implantación en la sociedad. Esa competencia, según destaca el informe ‘El Mercado español de seguros en 2018’, se está centrando precisamente en el segmento de prima única.

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