Los bol­sistas con­tem­plan como más po­sible que haya acuerdos del PSOE con Ciudadanos o el PP

La bolsa descuenta que la economía y las encuestas avalan un Gobierno más ortodoxo

La des­ace­le­ra­ción eco­nó­mica li­mita las po­si­bi­li­dades de un Ejecutivo puro de iz­quierdas

Bolsa de Madrid
Bolsa de Madrid

Tras el fra­caso de la in­ves­ti­dura de Pedro Sánchez en la úl­tima se­mana de ju­lio, los bol­sistas te­nían muy claro el diag­nós­tico: el PSOE lle­garía a un acuerdo des­pués del ve­rano con Unidas Podemos en el que este úl­timo haría grandes con­ce­sio­nes. Una po­si­bi­lidad que saltó por los aires con un efecto nulo en los mer­ca­dos, que nunca desearon el po­sible apretón de manos entre las dos for­ma­cio­nes. Siempre cre­yeron en una fór­mula mucho más or­to­doxa desde el punto de vista eco­nó­mico que pa­recía ale­jarse de­fi­ni­ti­va­mente.

Pero ahora, con las elecciones a dos semanas vista, con las encuestas arrojando grandes retrocesos para Podemos y Ciudadanos y de caídas para el PSOE y con la desaceleración instalándose a velocidad de crucero en la economía española, analistas e inversores empiezan a cotizar un viejo escenario ahora resucitado que excluye a la formación morada. Y ese escenario va mucho más allá de un hoy por hoy casi imposible Gobierno de coalición de Partido Popular, Ciudadanos y Vox.

Se trata de la posibilidad de que Sánchez llegue a un acuerdo con Ciudadanos o incluso con el Partido Popular (por la vía de las alianzas o de la abstención en la investidura) para afrontar la proxima legislatura con un gobierno lo más ortodoxo posible en materia económica. Las advertencias de Bruselas sobre el borrador de presupuestos de 2020 y la petición de ajustes por 6.600 millones de euros, más los últimos datos de paro, dejan muy poco margen de maniobra a Sánchez.

Los agentes, despistados

O eso piensan los agentes del mercado, que creen que cada día que pasa es más díficil que frague un Gobierno completamente de izquierdas, con el apoyo de las fuerzas nacionalistas. En máximos de seis meses, el Ibex 35 empieza a recoger todavía de forma muy preliminar este nuevo escenario, de vuelta a niveles muy cercanos a los 9.400 euros. El factor político es el menos decisivo en el último proceso alcista, pero desde luego que ya no juega en contra de los mercados bursátiles.

Evolución del Ibex

La evolución del Ibex 35 en octubre es elocuente. Está subiendo alrededor del doble respecto a resto de grandes indicadores europeos. Un avance superior al 3% que está reduciendo todavía de forma muy insuficiente el enorme 'gap' que se ha abierto este año entre el mercado español y el resto.

Incertidumbre hay, y la habrá hasta el 10 de noviembre y después. Pero es evidente que el sentimiento de mercado en este punto ha mejorado. Ahora el vaso está medio lleno y desde Londres los grandes bancos de inversión están tranquilizando a sus clientes, con el argumento de que si Sánchez no pactó con Podemos cuando la debilidad económica era muho menos evidente que ahora, que lo haga después del 10-N es altamente improbable.

La relajación de los bancos en bolsa -los grandes perdedores de un año bursátil duro para el sector financiero- tiene algo que ver con esta visión menos negativa del mercado sobre la situación política. "Sabemos que la situación será muy compleja después de las elecciones, pero esto ya estaba descontado. Lo importante ahora es que se tomen decisiones coherentes con el momento económico de España y del resto de la zona euro", señalan en gran banco de inversión anglosajón.

"Las sensaciones están mejorando ligeramente a medida que se acercan las elecciones", señalan fuentes bursátiles que no obstante reconocen que muchos inversores mantieneny mantendrán la penalización a España hasta que no se resuelvan los comicios. Algo que no es nuevo, porque se mantiene en el tiempo desde el pasado verano. Pero la lectura más positiva es que hay un sentimiento generalizado de relajación a las puertas ya de unas elecciones de alto voltaje.

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