ANÁLISIS

El comercio exterior en agosto: un panorama preocupante

Comercio exterior.
Comercio exterior.

No son pre­ci­sa­mente buenas las no­ti­cias que traen las ci­fras del co­mercio ex­te­rior de agosto. Sin em­bargo, por un lado, está esa es­ta­cio­na­lidad di­fícil de pre­cisar en un mes va­ca­cional y ,por otro, el examen más sig­ni­fi­ca­tivo de lo su­ce­dido en los ocho pri­mero meses del año. En efecto, en agosto las ex­por­ta­ciones ca­yeron en tasa in­ter­anual un 6.2% en tanto que las im­por­ta­ciones sólo lo ha­cían en un 1.5%. El dé­ficit co­mer­cial creció un 30%.

Menos alarma para el periodo enero-agosto. Las exportaciones avanzaron un 1.1%; en cifras, 192.131 frente a 189.986 millones de euros en 2018. Una cifra record la de estos últimos meses con relación al decenio.

Las importaciones también crecieron en un 1.12%; en cifras, 213.314, frente a 210.876 millones de euros en los ocho primeros meses de 2018, lo que significa también una cifra record para el decenio. Consecuencia de esa diferencia entre ventas y compras, un déficit comercial de 21.133 millones de euros muy alejado, no obstante, de aquel déficit de los años 2010 y 2011 de 35.557 y 31.873 millones de euros. La tasa de cobertura era entonces del 77.2% y 81.7% frente a la actual del 90%.

Las cifras del pasado julio trajeron buenas noticias; las de agosto anuncian dificultades. ¿Dónde están? El déficit energético se reduce pero el no energético avanza con inquietante velocidad. El origen está en Asia,excluido el Oriente Medio. Un área geográfica con la que tenemos un déficit en estos ocho primeros meses de 26.934 millones superior al déficit total de 21.183 millones.

Las importaciones procedentes del Lejano Oriente representan casi la quinta parte del total de nuestras compras en tanto que nuestras ventas solo significan el 6%. Mucho ruido con los aranceles de los EEUU y un inquietante silencio en nuestras relaciones comerciales con China (15.000 millones de déficit entre enero- agosto 2019), además de los déficits también registrados por encima de los 1.000 millones con India, Indonesia, Japón y Vietnam.

En este último caso el déficit ascendió a casi los 2.000 millones de euros. En definitiva, sorpresas e indolencia en los intercambios de mercancías con los países de Asia excluido el Oriente Medio. Asia es ahora nuestro segundo proveedor después de la UE cuando años pasados las relaciones comerciales eran prácticamente inexistentes y EEUU era en aquel entonces nuestro principal suministrador.

Las exportaciones de EEUU a España como las de España a EEUU representan el 5% del total de nuestro comercio exterior. Un comercio equilibrado si bien las cifras españolas totalizan un ligero déficit las estadísticas americanas registran un superávit para España.

Atendiendo a las cifras estadounidenses España envió mercancías a EEUU en el período enero-julio por un valor de 9.738 millones de dólares mientras que los EEUU vendieron a España productos por un valor 8.579 millones de dólares. España registraba un superávit de 1.170 millones de dólares. Ahora bien, ese superávit que contabilizan las estadísticas americanas había sido de 3.318 millones de dólares en enero-julio de 2018. ¿Qué ha sucedido?

Las ventas españolas han bajado en un 10.3% y las ventas estadounidenses a España avanzado en un 14%. Veremos cuál será el efecto de los nuevos aranceles para el aceite de oliva y las aceitunas que representan el 4% de nuestras ventas a EEUU, un porcentaje curiosamente inferior al del 5.1% que supone las ventas de frutos secos (nueces) de EEUU a España. ¿Alguna eventual y posible retorsión?

Asia es el principal reto con el que tropieza la balanza comercial de España. Por el contrario la UE y la zona euro son los dos mercados más esperanzadores. Un 66% de nuestras exportaciones van hacia la UE y un 51% a la zona euro. El resultado de los intercambios se traduce en un superávit comercial para España de 12.886 millones de euros con la UE y de 8.594 con los países de la eurozona. No está de más recordar que años atrás nuestros intercambios eran deficitarios y nunca habíamos vendido más de lo que comprabamos a Italia,un superávit de 1.6o7 millones entre enero-agosto de 2019

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