La pe­tro­lera per­fila unos ob­je­tivos hasta 2030 en línea con las di­rec­trices del Gobierno de Sánchez y de Bruselas

Repsol revisará su estrategia eléctrica para no quedarse atrás ante la competencia

El nuevo plan es­tra­té­gico apos­tará fuerte por pro­yectos re­no­va­bles tanto do­més­ticos como in­ter­na­cio­nales

Antonio Brufau, Repsol.
Antonio Brufau y Yosu Imaz, Repsol.

Repsol ba­raja va­rias op­ciones de cara a su nuevo plan es­tra­té­gico. Aunque falta tiempo para que con­cluya el ac­tual en vigor 2018-2020, sus di­rec­tivos ana­lizan di­fe­rentes al­ter­na­tivas para la pró­xima dé­cada. Una de las grandes patas sobre la que va a cir­cular la nueva es­tra­tegia ener­gé­tica de la pe­tro­lera serán las re­no­va­bles.

El negocio eléctrico será el tercer pilar del grupo para los próximos diez años pero con mucha mayor ambición que los objetivos marcados hace 18 meses.

La apuesta por las energías verdes se ha convertido en uno de los puntos clave de la petrolera, amparada en los compromisos medioambientales fijados en París y apoyados por la Unión Europea. La pata eléctrica será, por tanto, la que más se actualizará frente a los dos grandes negocios de la compañía como son el upstream -la exploración y la producción de crudo- y el downstream -refino y marketing-.

Las inversiones previstas en el plan 2018-2020 para el área energética de bajas emisiones alcanzan los 2.500 millones de euros, con el objetivo de alcanzar los 2,5 millones de clientes minoristas de gas y electricidad en España a 2025, lograr una cuota de mercado superior al 5% y una capacidad de generación baja en emisiones de 4.000 megavatios (MW).

Ampliar las metas previstas para 2018-2020

Estos parámetros, tanto de inversión como de clientes y cuota de mercado eléctrico y de gas, quedarán totalmente revisados al alza en el plan que la petrolera está elaborando, a la vista del impulso que el Gobierno en funciones de Pedro Sánchez ha dado a las renovables en el nuevo Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), enviado a Bruselas.

Repsol dio a conocer las bases del plan estratégico 2018-2020 en junio del pasado año, justo cuando acababa de triunfar en el Congreso de los Diputados la moción de censura presentada por el PSOE contra Mariano Rajoy. Entonces, Sánchez no había descubierto todas sus cartas sobre su apuesta energética, y lo único que existía era el compromiso por parte de Bruselas de llegar a 2020 con un 20% de generación renovable.

A partir de ese momento, todo cambió radicalmente y las renovables han cobrado un impulso que convierten en relativamente pequeño el objetivo de Repsol en esta materia para 2025. Por esa razón, el presidente de Repsol, Antonio Brufau, y el consejero delegado, Josu Jon Imaz, consideran que el plan actual deber ser actualizado antes de lo previsto y ser relanzado en algunos de sus aspectos.

Primero, la compañía ha superado ya la cartera de más de un millón de clientes eléctricos y gasistas, por lo que la cifra de llegar a los 2,5 millones de consumidores domésticos en 2025 se queda bastante pequeña. Segundo, la apuesta por las energías renovables del Gobierno actual ha desatado una fiebre compradora de licencias de conexión con tintes especulativos que hace que los precios se estén disparando. Tercero, Iberdrola, Endesa, Naturgy y Acciona están apostando muy fuerte, lo que obliga a Repsol a no perder el tren si quiere convertirse en un actor principal, y no secundario.

Comprar proyectos que estén por hacer

Las directrices de la casa es comprar proyectos renovables que estén por hacer, que dispongan de autorización y puntos de conexión y que el precio sea razonable. Repsol, por ejemplo, se retiró de la puja por X-Elio por el elevado precio que habían puesto sus dos accionistas -el fondo estadounidense KKR y Gestamp-, a la compañía.

De haber comprado X-Elio, habría supuesto un salto cualitativo para Repsol en energías verdes pues tiene construidos más de 650 megavatios en plantas solares y fotovoltaicas y, en 2017, fue adjudicataria de 455 megavatios en la subasta de renovables. Además, es la segunda empresa con mayor potencia fotovoltaica concedida.

Priorizar la rentabilidad al crecimiento

Pero, si bien la operación encajaba en la estrategia de Repsol, el elevado coste de la misma rompía con el esquema del equipo directivo de ser prudente a la hora de comprar y no tirar, sin más, de chequera. La premisa del consejero delegado es invertir, pero “priorizamos la rentabilidad sobre el crecimiento”, recalca Imaz, siempre que se le pregunta por las inversiones a realizar.

Basada en estos parámetros de prudencia y crecimiento rentable, la petrolera compró hace un año Valdesolar Hive, una empresa que va a desarrollar en Valdecaballeros (Badajoz) uno de los mayores proyectos fotovoltaicos en España con una capacidad de 264 megavatios. El holding ha incorporado otros dos nuevos proyectos eólicos en Aragón y Castilla-León, y un parque fotovoltaico, que suman en total 800 MW.

La primera gran operación por la que entró de lleno en el sector fue con la adquisición de Viesgo. Tras un desembolso de 750 millones de euros, se hizo con los negocios no regulados de generación de electricidad de bajas emisiones (dos centrales de ciclos combinados y tres centrales hidroeléctricas, con una potencia total de 2.350 MW), más la comercializadora de gas y electricidad que contaba con 750.000 clientes.

El objetivo a medio y largo plazo de Repsol es seguir en esta línea de vigilar oportunidades no solo en el mercado español, sino también en el exterior. Por eso, la gran pata eléctrica se revisará en 2020.

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