Pretende vender su par­ti­ci­pa­ción del 30% a la fa­milia me­xi­cana Amodio

La fuga de Villar Mir de OHL ni frenará su caída ni su muy probable 'default'

La deuda de la cons­truc­tora, con su ra­ting en bono ba­sura, im­pide su pro­greso

Juan Miguel Villar Mir, OHL
Juan Miguel Villar Mir, OHL

De una fa­milia a otra. Así pa­rece que se pre­tende re­sol­ver, con una venta, el pro­blema que arrastra la cons­truc­tora OHL. El grupo Villar Mir, ante lo di­fícil que se ha vuelto el es­ce­nario ma­cro­eco­nó­mico, busca una sa­lida a la deses­pe­rada para ren­ta­bi­lizar su par­ti­ci­pa­ción de más del 30% de la em­presa. Parece haber en­con­trado com­prador en Caabasa, pro­piedad de la fa­milia me­xi­cana Amodio. Sin em­bargo, los pro­ble­mas, lejos de re­sol­verse, po­drían ir a más dadas sus li­mi­tadas pers­pec­ti­vas.

Nunca se sabe en qué pueden acabar las conversaciones cuando se trata de procesos de venta. Lo que parece que está claro es que la familia Villar Mir quiere deshacerse a toda costa de gran parte de su participación mayoritaria de OHL. Una participación que ha ido menguando con el paso del tiempo y que no demuestra sino un síntoma de la debilidad que los máximos propietarios ven sobre la firma en el largo plazo.

Los problemas de la compañía -agravados este martes con la suspensión cautelar de su cotización en Bolsa- se han ido incrementando a medida que pasa el tiempo. Su división en México, su deuda descontrolada, sus problemas judiciales… A OHL le han ido floreciendo malas hierbas durante la última década y, especialmente, tras el estallido de la crisis financiera en el año 2008. Ha sido víctima de sus propios errores, no cabe duda viendo el resultado actual.

Difícil panorama

En el escenario actual, efectivamente, Villar Mir está buscando con gran interés alguien que pique en el cebo para vender la mayor parte del porcentaje que tiene dentro de la compañía. En este sentido, parece haber encontrado en el grupo Caabasa, propiedad de los hermanos mexicanos Luis y Mauricio Amodio, un principal candidato. Y es que supondría un alivio teniendo en cuenta la dinámica que ha tomado desde hace un tiempo el empresario español.

Cabe destacar que ya en junio de 2018, el grupo de la familia Villar Mir vendió el 12,2% de OHL por cerca de 100 millones de euros. Una venta que se tomó como un síntoma de desconfianza de los propios propietarios hacia el futuro del negocio.

OHL tiene en circulación en la actualidad 286,5 millones de acciones. Con un aumento de capital del 20%, la familia Amodio adquiriría el 16,66%, a lo que sumaría como máximo un 13,3% de la familia Villar Mir para no superar el 30% que le obligaría a lanzar una OPA. De este modo, el grupo Villar Mir se mantendría como segundo accionista con el 17,3% si la operación fructifica.

Por otra parte, la constructora ha sido ofrecida también a varios grupos de infraestructuras nacionales que han rechazado desembarcar en la misma y las muestras de interés recibidas han llegado desde China State Construction Engineering Corporation, el grupo HNA o, incluso, la italiana Salini Impregilo, sin que hasta el momento ninguna de ellas haya llegado a concretarse.

Al borde del ‘default’

Este escenario se puede entender con la problemática que está teniendo la compañía con la solvencia de su deuda. La agencia de calificación crediticia Fitch recientemente asestaba un duro golpe a OHL al rebajar al hundir su calificación crediticia hasta niveles de alto riesgo. De hecho, la nota de la deuda del grupo español pasaba de calificarse como B+ hasta CCC+. Dicho de otro modo: bono basura y con altas probabilidades de impago.

Moody's ya dio ese paso al reducirla a nivel Caa1. Y es que dos escalones por debajo de esos niveles supone una quiebra inminente. De ahí a que la empresa siga teniendo muchas dificultades en el presente y a la gran ansia del su principal accionista de querer colocar la mayor parte de su participación.

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