OPINIÓN

Pugna entre JxCat y ERC por el control independentista

La com­pleja si­tua­ción en Cataluña da por amor­ti­zado al pre­si­dent Quim Torra y acentúa sus con­tra­dic­ciones

Oriol Junqueras de ERC
Oriol Junqueras de ERC

En po­lí­tica el fuego amigo tam­bién existe y puede ser in­cluso lo peor. Y esto es lo que está su­ce­diendo entre Junts per Catalunya (JxCat) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). De puertas para afuera in­tentan salvar los mue­bles, pero los cu­chi­llos vuelan bajo entre ambas for­ma­ciones po­lí­ticas que con­fi­guran el go­bierno de coa­li­ción que pre­side el des­gas­tado Joaquim Torra.

Sin embargo, no habrá ruptura, al menos hasta después de las elecciones generales del próximo día 10 de noviembre, donde cada uno medirá sus fuerzas, con clara ventaja para ERC. Después, será cuestión de semanas, máximo unos meses, para que se convoquen elecciones anticipadas en Cataluña. Excepto si todo acaba complicándose, aún más, y en función del nuevo gobierno que se forme en España gane la línea de “mano dura” sobre la Generalitat de Catalunya.

Sin olvidar que la reacción popular de los pro independetistas a la sentencia del TSJ, tanto en manifestaciones pacificas como en protestas violentas, ha superado de lejos a los líderes políticos y aislado a Quim Torra, en su torre de cristal del Palau de la Generalitat, a las órdenes que le llegan desde Bruselas por parte del ex president Carles Puigdemont, pendiente de la reactivación de la eurorden, cuya primera vista ha sido fijada por la Justicia belga para el día 29 de este mes.

Política confusa y desgastada

Mientras la política hace aguas, tanto en Madrid como en Barcelona, el liderazgo de las movilizaciones en Cataluña que, como siempre, son considerables lo controlan Omnium Cultural y la Asamblea Nacional Catalana.

Con la novedad estimulada por los CDR, vinculados a la CUP –que dará el salto a las elecciones del 10-N–. donde coinciden jóvenes, muy jóvenes, independentistas y muchos otros frustrados por la carencia de perspectivas.

Destrozos importantes

Es su primer gran salto a las calles con disturbios y destrozos – valorados ya en 2,7 millones de euros por parte del Ayuntamiento – y la reacción conjunta de Mossos, Policía Nacional y Guardia Civil. La sorpresa general es la magnitud de las protestas violentas y su propagación simultánea en Girona, Lleida y Tarragona, sin olvidar que, prácticamente, cada día ha habido también manifestaciones en casi todos los municipios catalanes.

Patronales y sindicatos –convocados por Roger Torrent (ERC), sin avisar a JxCat– piden un regreso a la calma y a la negociación política conscientes de los efectos negativos para la economía. Sin embargo, lo más probable es que nada se concrete antes del resultado del 10-N.

Epicentro electoral

Cataluña vuelve a estar en el epicentro de la campaña electoral y cada partido espera sacar réditos, sin que esté claro como se abordará el futuro de un conflicto catalán que, de nuevo, ha salto a la escena internacional.

Aquí es evidente la ruptura entre JxCat y ERC en su lucha por el liderazgo. El ex diputado Joan Tardà (ERC), buen conocedor de los entresijos de la política española, pide elecciones inmediatas, que podrían ser incluso antes de Navidad, para despejar el panorama político catalán.

La teoría de ERC, definida por Oriol Junqueras desde la cárcel, es que hay que ampliar la mayoría pro independistas a través de las próximas elecciones, nacionales y catalanas, para ir a un gobierno más pragmático liderado por ERC y evitar quemar etapas, como propone Torra-Puigdemont, a riesgo de más frustración, protestas e intervenciones del gobierno sobre la Autonomía. La primera cita el “10-N” y, la siguiente, quizás antes de Navidad. Es el president Torra a quien toca convocar elecciones, pero su mayoría parlamentaria depende de ERC.

La CUP pide pisar el acelerador hacia la independencia, PSC y Comunes piden diálogo –incluso hay quien vislumbra reeditar el tripartido ERC-PSC-Comunes, de los tiempos de Maragall y Montilla - Ciudadanos y PPE defienden “mano dura” con el 155 y la incógnita es si Vox se hará una brecha en Cataluña en las próximas citas con las urnas.

Así está el panorama, aunque en la política, como en la vida, siempre hay factores impredecibles.

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