En la se­gunda crisis del pe­tró­leo, en los se­tenta, aba­rató el di­nero hasta en diez puntos

A la Fed le queda muy poco margen para bajar tipos y evitar una crisis mayor

Presionado por Trump, El banco cen­tral es­ta­dou­ni­dense solo dis­pone de dos puntos para bajar los in­tereses

Reserva Federal de EEUU
Reserva Federal de EEUU

El vi­raje en la po­lí­tica mo­ne­taria ini­ciado por la Federal Reserve Board (Fed), el banco cen­tral es­ta­dou­ni­dense, po­dría ser in­su­fi­ciente ante el nuevo es­ce­nario eco­nó­mico que va­ti­cinan los mer­ca­dos, una fuerte des­ace­le­ra­ción eco­no­mica que po­dría ter­minar en re­ce­sión. La es­tra­tegia de tipos de in­terés bajos que ha apli­cado la Fed en los úl­timos años su­pone un mal punto de par­tida a las puertas de una pró­xima crisis eco­nó­mica.

Las voces que advierten de que el cambio de ciclo se encuentra próximo son cada vez más numerosas, pero la Fed dispone de munición muy escasa con respecto a otras ocasiones. Esta vez, el manejo de los tipos de interés podría ser insuficiente para combatir la desacelerción de la economía.

Frente a las denominadas crisis del petróleo, en las que los tipos de interés llegaron a bajar hasta en diez puntos, el banco central estadounidense apenas cuenta ahora con menos de dos puntos de margen para reanimar la economía.

El mercado da por descontado que la gran baza del banco central estadounidense ante la próxima crisis volverá a ser inundar el circuito bancario de liquidez, como hizo tras la quiebra del banco de negocios Lehman Brothers. Esta fórmula de comprar deuda para inyectar dinero en la economía llevó a la Fed a multiplicar casi por seis el dinero en circulación en Estados Unidos hace diez años, desde los 800.000 millones de dólares de 2008 a los 4,5 billones alcanzados de ahora.

Una estrategia no convencional para apoyar las insuficientes acciones de política monetaria. En ese periodo, el banco central estadounidense sólo bajó los tipos de interés en 2,5 puntos, desde el 3,5% al 1%. En Europa, la táctica fue reducir el precio del dinero hasta el 0% e incluso tasas negativas para los depósitos bancarios. Pero al final, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, tuvo que plegarse ante la exigencia de una inyección masiva de dinero en el mercado para reactivar el mercado de crédito y evitar un estrangulamiento de la liquidez.

Los métodos aplicados por la Fed frente a la crisis son muy diferentes de los utilizados en anteriores recesiones. Durante la denominada primera crisis del petróleo, que se desarrolló entre noviembre de 1973 y marzo de 1975, el recorte total de tipos de interés alcanzó los 7,7 puntos. En la segunda crisis del petróleo, acontecida entre julio de 1981 y noviembre de 1982, la bajada fue de 10,4 puntos.

Crisis poco profunda

Existe el convencimiento de que la próxima crisis no será muy pronunciada. Más bien tendrá un carácter promedio. A este razonamiento contribuye el hecho de que no se percibe que exista una burbuja inmobiliaria que agrave la caída de la actividad. Asimismo, después del bombardeo regulador sobre la banca, ésta cuenta con una solidez de la que carecía en 2008. Asimismo, el stock de capital es algo elevado. Todo ello contribuye a pensar que el cambio de ciclo no será tan agudizado como el que se produjo en la última recesión.

Pero la Fed no está sola en esta complicada coyuntura. El Banco Central Europeo y el Banco de Japón han llevado los tipos de interés a tasas negativas, con lo que la capacidad del manejo de los tipos de interés para reactivar las economías va a ser bastante limitada.

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