La tem­po­rada de re­sul­tados en Europa y Estados Unidos, bajo el signo de la duda

Aramco, Renault y Danone obligan a un ejercio de realismo en el tramo final de año

Los in­ver­sores cues­tionan mu­chos las ac­tuales va­lo­ra­ciones en las Bolsas mun­diales

Renault F1
Renault F1

Tres gi­gantes pa­re­cieron po­nerse de acuerdo en las pos­tri­me­rías de la se­mana pa­sada para lanzar un serio aviso sobre la ac­tual va­lo­ra­ción de los mer­cados bur­sá­tiles mun­dia­les. Los 'profit war­ning' de los gi­gantes fran­ceses Renault y Danone y el re­traso en la oferta pú­blica de venta (OPV) de otro co­loso como la pe­tro­lera Aramco (mueve al­re­dedor del 10% del pe­tróleo mun­dial) obligan a los in­ver­sores a un ejer­cicio de rea­lismo de cara a las úl­timas se­manas de un año de locos en los mer­ca­dos.

Ni hay dinero fresco disponible para cubrir salidas a bolsa de empresas muy consolidadas y con grandes cuotas de mercado ni se puede confiar en la recién estrenada campaña de resultados como panácea de futuros avances en los mercados. En el primer caso, los inversores ponen en solfa los 2 billones de dólares en los que los bancos coordinadores de la salida a bolsa valoran la saudí Aramco. Necesitan más pruebas de que esos niveles estratosféricos se sostienen.

De momento, Aramco habla de un aplazamiento de semanas, pero gana enteros la posibilidad de un retraso hasta 2020. "Estamos viendo un error que se ha repetido en 2019 hasta la saciedad. Las empresas que quieren salir al mercado tienen unas pretensiones poco acordes con el actual contexto de desaceleración global. Los grandes fondos son más escépticos que nunca respecto a la renta variable y no van a aceptar en absoluto precios inflados", señalan fuentes bursátiles.

Si el parón de Aramco es de larga duración el impacto sobre todo el mercado mundial de OPV será inmediato. Por su tamaño, estas grandes salidas a Bolsa permiten testear la demanda global y el apetito inversor, que por lo que se ve no es mucho. Tampoco la confianza después de la cancelación de la salida a bolsa de WeWork. Muy poco después parece que su accionista SoftBank tiene que salir al rescate con una inyección de cerca unos 5.000 millones de dólares. ¿De verdad estaba la empresa en disposición de salir a bolsa?

Las dudas de los inversores crecen también la mano de dos revisiones a la baja de estimaciones de las que meten miedo. Danone ha anunciado que las ventas comparables crecerán entre el 2,5% y el 3% frente al 3% estimado previamente. Poco cosa en comparación con el 'profit warning' de Renault. El fabricante de automóviles estima que sus ingresos caerán entre un 3% y un 4% respecto al año anterior y el margen operativo se reducirá un punto porcentual hasta el 5%.

Detrás de este enorme mordisco a las previsiones se mueve la sombra de un escenario económico menos favorable de lo estimado que sirve como aviso a navegantes. Los inversores que habían dejado en segundo plano la temporada de resultados del tercer trimestre convencidos de que otros factores -el cambio de tono en las negociaciones para el 'Brexit' o la relajación de las tensiones comerciales- mandarían tendrán que modificar sus hojas de ruta ante la posibilidad de nuevas sorpresas negativas.

Al otro lado del Atlántico, los grandes bancos o Netflix han sorprendido para bien (sin grandes excesos) con sus resultados, aunque otros transtlánticos como IBM han provocado el efecto contrario. Y Europa está casi todo el pescado de los resultados sin vender, con los gigantes franceses anticipando lo que puede ser otra reata de sustos en el Viejo Continente. Muchos más inversores que hace apenas una semana esperarán ahora al balance de la temporada de resultados para tomar decisiones.

La debilidad de China, con un crecimiento del PIB del 6% en el tercer trimestre que es el menor desde marzo de 1992, tampoco ayuda a sofocar la sensación general de peocupación en unos mercados demasiado inflados en términos de valoración según la mayoría de los gestores, que siguen apostando por la liquidez por encima de todo. Hay demasiados frentes abiertos en unas bolsas donde los inversores tienen más razones que nunca para andar con pies de plomo.

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