La ma­yoría de los aho­rra­dores se re­sisten a dar el gran salto a ac­tivos con riesgo

La banca tira la toalla en depósitos a particulares, incluidos los plazos más largos

El BCE es la ex­cusa per­fecta para re­ducir a la nada las ren­ta­bi­li­dades de estos pro­ductos

fondos
Fondos de inversión.

En 2014, el país salía de la gran crisis y apenas ha­bían pa­sado dos años desde que el Banco de España in­ter­vino para poner lí­mites a la guerra de de­pó­si­tos, con un má­ximo del 2,75% para los pro­ductos a dos años. Entonces, la banca es­pañola to­davía ofrecía una ren­ta­bi­lidad media del 0,66%. Casi cinco años des­pués, el des­plome es ex­tra­or­di­na­rio: ya no dan más del 0,03% a 12 me­ses, del 0,05% entre los 12 y los 24% meses y del 0,11% a más de dos años.

Rendimientos insignificantes que demuestran que la banca ha tirado la toalla definitivamente en un segmento que le penaliza en un entorno de tipos de interés negativos. "Lo alarmante es que sobre niveles que ya eran menos que testimoniales, las entidades han vuelto a meter la tijera con fuerza en agosto. Estamos viendo tipos históricamente bajos que son toda invitación al éxodo masivo de ahorradores hacia otras propuestas de inversión. Pero no responden", señalan fuentes financieras.

Una simple lectura de los últimos datos de ahorro financiero de las familias demuestra que el ahorro tradicional se agarra al clavo ardiendo de la seguridad, aunque sea a cambio de perder poder adquisitivo. Nada que no esté haciendo el propio sistema financiero europeo poniendo su dinero en el Banco Central Europeo al -0,5% o las empresas y grandes patrimonios aceptando tipos negativos negativos del 0,17% a un año por sus depósitos en las entidades financieras españolas.

Según el Banco de España, el efectivo y los depósitos en manos de los españoles crecieron otro 4,5% en un año hasta el pasado 30 de septiembre, hasta los 0,91 billones de euros. Representan el 39% del total de los activos financieros de las familias, casi tres veces más que las participaciones en los fondos de inversión, un negocio por el que banca española apuesta muy fuerte. Junto a las hipotecas, los fondos son una de las grandes fuentes de ingresos del sector.

Más fondos de inversión

Agarrados a las nueva directrices monetarias del Banco Central Europeo (BCE), los mayores bancos españoles han tirado totalmente la toalla en el negocio de depósitos a plazo a particulares. Hace mucho tiempo que no los comercializan salvo en algunas modalidades como los muy minoritarios productos en divisas. Su estrategia consiste en derivar a los ahorradores interesados hacia los fondos de inversión, pero el impacto de la misma es muy limitado por ahora.

"Sólo ofrecemos depósitos bajo petición expresa, y tiene que ser a clientes especiales, por su antigüedad o su vinculación. Pero los concedemos a tipos mínimos, incluso por debajo de las medias de mercado. Para muchos clientes, cobrar muy poco más del 0% sigue siendo un aliciente porque de ninguna manera quieren dar el salto a la renta fija o a las acciones. Es inmenso el universo de clientes aferrados a los depósitos", señalan en una gran entidad nacional.

Pero no sólo las entidades nacionales tiran de tijera. En los últimos días, algunas de las extranjeras que ofrecen sus productos sin riesgo a través del supermercado de depósitos Raisin a tipos muy superiores a la media también han ajustado a la baja sus rentabilidades. El búlgaro BACB o el maltés Fimbank han rebajado los retornos de sus productos a doce y tres meses respectivamente, mientras que el banco noruego Brabank ha reducido el interés de su cuenta de alta rentabilidad, una de las mejores del mercado.

Por lo tanto, el oasis de tipos superiores a la media es cada vez más limitado. Sin embargo, sólo una hipotética aplicación de tipos negativos a los depósitos a las familias podría ser capaz de mover las voluntades de unos inversores aferrados al más tradicional de los productos de ahorro en España. De momento, y hasta nuevo aviso, el depósito sigue siendo el rey.

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