OPINIÓN

El procés nubla la vista: el problema no es solo político sino el 'estancamiento secular'

Una in­ver­sión de­pri­mida in­capaz de reab­sorber el ahorro pri­vado en­te­rrado en co­fres im­pe­ne­tra­bles

FMI, preguntas y respuestas.
Reunión del FMI.

Sentencia del procés sin de­lito de re­be­lión. Manifestaciones en Cataluña y el le­ni­tivo de un cum­pli­miento de las penas en pri­siones ca­ta­la­nas. Los Jordis ya para Reyes go­zarán de un ré­gimen pe­ni­ten­ciario muy lle­va­dero. Con un poco o un mucho de suerte el clamor in­de­pen­den­tista irá per­diendo in­ten­si­dad. El procés no deja ver a mu­chos ciu­da­danos de Cataluña que el au­tén­tico desafío es el eco­nó­mico.

Lo acaba de subrayar la nueva Directora Ejecutiva del FMI Kristalina Georgieva. A más a más que dicen los catalanes, el que fuera el Secretario del Tesoro de EEUU y profesor de Harvard, Lawrence Summers, alerta que estamos ante un fallo de las políticas de oferta.

La expansión monetaria y las generosas políticas fiscales realizadas en los países desarrollados no han impedido la propagación de la trampa deflacionista de bajos precios y escaso ritmo inversor.

Resultado de este fracaso es la situación, señala Summers, de “estancamiento secular”: una inversión deprimida incapaz de reabsorber el ahorro privado enterrado en cofres impenetrables. Los bajos tipos de interés lo que han conseguido es que aumente el apalancamiento mientras los precios de los activos inmuebles y títulos superen las expectativas.

El gobierno de España salido de las urnas el 10 de noviembre si llega a formarse se enfrenta a un potencial de guerra comercial de la que, como demuestra la historia, siempre se sale peor parado de cómo se entra. La incertidumbre pospone cuando no inhibe cualquier proyecto empresarial. En segundo lugar está el riesgo de que la espiral deflacionista se consolide.

Articular políticas públicas

Las amenazas por ahora no son más que amenazas pero es hora de articular políticas públicas activas y pensadas que posiblemente implique mayor déficit presupuestario. Actualmente los tipos de interés están lejos del 5 o 10% y el potencial de crecimiento reclama actividad. La crónica falta de demanda hay que disiparla. Keynes nos contempla de lejos pero las autoridades tienen que ponerse manos a la obra.

Summers propone nuevas reglas: amortización acelerada que acorte los ciclos de inversión productiva; iniciativas incentivadoras para el desarrollo de inversiones medioambientales y mayor atención a los países en vías de desarrollo estimulando su progreso: infraestructuras desde carreteras y electrificación hasta energías alternativas que mitiguen la pobreza. La concesión del Nobel a tres economistas del desarrollo es una oportuna y excelente noticia.

Identifiquemos los problemas, lo que exige evaluación y sosegada discusión entre financieros, empresarios, autoridades y políticos. La trampa de las disputas resulta intolerable. El consenso es una necesidad política y social ante una economía que puede no recuperarse.

El procès así como las amenazas proteccionistas y el Brexit, aumentarán ese temerario estancamiento secular tan nocivo para cualquier República Catalana o cualquier otra lamentable ocurrencia nacionalista-populista.

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