Ni las va­lo­ra­ciones bur­sá­tiles ni la si­tua­ción po­lí­tica son las más idó­neas para ello

BBVA, el banco más interesado pero menos deseado en el nuevo baile de las fusiones bancarias

El runrún de ope­ra­ciones de con­so­li­da­ción vuelve a sonar sin gran en­tu­siasmo en el sector

Carlos Torres
Carlos Torres

La re­cu­rrente pe­ti­ción de los su­per­vi­sores a que los bancos aco­metan nuevas fu­siones ha re­sur­gido con más fuerza ante la ne­ce­sidad de me­jorar la efi­ciencia y la ren­ta­bi­lidad en un largo es­ce­nario de tipos en ne­ga­tivo. Sin em­bargo, la ma­yoría del sector ban­cario asume con poco con­ven­ci­miento un nuevo pro­ceso de con­so­li­da­ción do­més­tico en los mo­mentos ac­tuales por la ac­tual co­yun­tura po­lí­tica y bur­sá­til. BBVA se muestra muy dis­puesto a com­pras, pero se ve las­trado por el es­cán­dalo FG-Villarejo.

La necesidad de nuevas fusiones bancarias, nacionales o internacionales, es un tema que reaparece cada cierto tiempo, sobre todo por las recomendaciones tanto del Banco de España como del Banco Central Europeo (BCE). Sus máximos responsables, Pablo Hernández de Cos y Luis de Guindos respectivamente, han vuelto a insistir en esa receta para la mejora de la eficiencia y la rentabilidad.

La mayoría del sector asume, más con resignación que con convencimiento, la necesidad de buscar operaciones corporativas que les permita afrontar el prolongado horizonte de tipos de interés a cero y en negativo. Otra cuestión distinta, es que la actual coyuntura permita acometer esos movimientos de consolidación.

La valoración bursátil de todos los bancos está muy por debajo del nivel recomendable para embarcarse en potenciales fusiones. Algunas integraciones que estuvieron sobre la mesa de negociación, como la de Unicaja y Liberbank, saltaron por los aires por estos motivos, entre otros.

La incertidumbre política en España es otro factor que condiciona la posibilidad de una mayor consolidación del sector bancario doméstico, ya de por sí muy concentrado tras la crisis vivida en la última década. El mayor accionista de Bankia, que figura en distintas quinielas para una potencial fusión, es el Estado y la falta de un Gobierno estable dificulta cualquier operación corporativa.

Además, varias entidades trabajan en sus nuevos planes estratégicos ya que los actuales vencen durante 2020. Bankia se encuentra en dicha situación, pero también un Sabadell que se ha postulado, incluso por su propio presidente José Oliu, como compañero de baile en una fusión con la entidad nacionalizada.

Entre los bancos de menor tamaño, Ibercaja también se encuentra en una situación similar. El banco presidido por José Luis Aguirre tiene que diseñar un nuevo plan estratégico, mientras que su salida a Bolsa se ha aplazado ante las condiciones actuales de los mercados. Unicaja aún se lame las heridas de su fracasada fusión con Liberbank y ésta entidad ya carece de interés para la Abanca de Juan Carlos Escotet.

Quiero y no puedo

El BBVA de Carlos Torres es el banco que se muestra más predispuesto a aprovechar todas las ocasiones de fusión que pudieran plantearse, tal y como han reconocido desde hace varias semanas tanto su director financiero, Jaime Sáenz de Tejada, como su consejero delegado, Onur Genç.

Sin embargo, en el sector financiero se mira con muchas reticencias a un BBVA que se ha visto impactado en su reputación por el escándalo de los espionajes encargados por su expresidente Francisco González (FG) al comisario jubilado José Manuel Villarejo. Todo ese caso está siendo investigado en la Audiencia Nacional, con la declaración aplazada del propio banco como persona jurídica responsable.

Ante los anhelos del BBVA de aprovechar las oportunidades que surjan, el Santander se desmarca ya que su competición, en términos deportivos, estaría en otras categorías mayores. "No vamos a jugar a más fusiones en España. En todo caso, les toca jugar a otros", acaba de decir su consejero delegado, José Antonio Álvarez, en un encuentro organizado por KPMG y el diario económico Expansión.

Santander está inmerso en la plena integración del Banco Popular, después de habérselo adjudicado hace dos años ante las dificultades del grupo presidido en sus últimos tiempos por Emilio Saracho y Ángel Ron.

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