Los au­mentos son cada vez más sua­ves, pero están muy lejos de ac­tivar las alarmas

Los precios confirman el aterrizaje de la vivienda, pero no hay señales de recesión

Los ex­pertos creen que el la­drillo está di­gi­riendo un mo­mento di­fí­cil, pero re­mon­tará

Vivienda
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Funcas ha re­du­cido al 1,9% su pre­vi­sión de cre­ci­miento para España en 2019 y apunta no tanto a una re­ce­sión como al final de un ci­clo. A sy vez, BBVA ha igua­lado el por­cen­taje des­pués de una re­baja de cuatro dé­cimas y ha me­tido la ti­jera hasta el 1,6% en su es­ti­ma­ción para 2020. A cam­bio, el banco con­si­dera como uno de los pun­tales de la eco­nomía es­pañola la in­ver­sión en vi­vienda, un mer­cado sobre el que llueve pero sobre el que está muy lejos de di­lu­viar.

El ladrillo español empieza a pagar el precio de la incertidumbre tanto dentro como fuera de casa. Los últimos datos de compraventas y de hipotecas hablan de un mercado cansado, un tanto fuera de punto y muy lejos de los mejores momentos de la recuperación. Pero los expertos están de acuerdo en que no hay razones para pensar en lo peor. Es decir, en términos de recesión. Por el contrario, creen que el ladrillo está en una fase de aterrizaje más suave que brusco.

Y para justificarlo se agarran a los últimos datos de precios. Por cierto, bastante coincidentes, cosa rara en el carrusel estadístico de un país en el que las cifras inmobiliarias cambian mucho según la fuente, por la metodología y por los distintos plazos analizados. Tinsa ha cifrado en el 4,2% el aumento interanual de la vivienda nueva y usada el pasado mes de septiembre. El alza recupera tracción respecto al crecimiento del 1,8% del mes anterior, cuando empezaron a sonar las alarmas.

En el mismo mes, Idealista habla de un alza también interanual del 4,2% de la vivienda usada. Por lo tanto, el mercado aminora la marcha pero sigue creciendo, superando tanto los factores puntuales como los sistémicos, que de los dos ha habido, y muchos, en estos últimos meses. Los primeros, por la aprobación de la Ley Hipotecaria, que rebajó un par de marchas la velocidad del mercado. Los segundos, por la incertidumbre politica, la desaceleración económica general, el 'Brexit' y las tensiones comerciales.

"El mercado se está comportando de manera muy razonable si se tiene en cuenta que todo se ha puesto en contra. Lo normal es que la incertidumbre baje con el paso de los meses y que todo vuelva a una cierta relajación. El mercado está en pleno aterrizaje, pero de eso al mensaje apocalíptico de que viene una recesión en el mercado inmobiliario hay un abismo. Que los precios crezcan más de un 4% asi lo atestigua", señalan en una gran consultora inmobiliaria.

Sector inmobiliario

Como todos los sectores de actividad, el inmobiliario no es ajeno a la desaceleración general de la economía española y europea. "Sin embargo, la demanda de vivienda sigue siendo muy elevada y las condiciones de financiación que ofrecen los bancos son cada vez más atractivas. Son dos factores clave que están sirviendo para sostener el mercado incluso en un momento puntual como el actual de acumulación de malas noticias", señalan en fuentes del sector.

La otra lectura es que la relajación de los precios (siempre que la subida interanual no se aleje mucho del 4% actual) no es en absoluto mala para el mercado. Según los expertos, que los crecimientos de las valoraciones de las casas se suavicen dará sostén a la actividad porque los avances vistos antes del verano estaban dejando a muchos potenciales compradores fuera del mercado. A la espera de acontecimientos, la gran crisis inmobiliaria puede esperar.

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