El Banco de España de­tecta un de­te­rioro del be­ne­ficio em­pre­sa­rial du­rante el primer se­mestre

Empresas menos rentables en la sala de espera de la crisis

En los úl­timos diez años han re­du­cido su ren­di­miento en cinco pun­tos, según el BdE

Empresas
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Las em­presas no han ter­mi­nado de re­cu­perar la ren­ta­bi­lidad per­dida desde la gran crisis cuando el país se en­frenta a un nuevo es­ce­nario de des­ace­le­ra­ción eco­nó­mica. Arrastrado por los nu­ba­rrones que se ciernen sobre las eco­no­mías in­ter­na­cio­na­les, en los pró­ximos me­ses, el mundo se en­fren­tará a un cambio de ciclo anun­ciado a voces en las úl­timas se­ma­nas. Esta si­tua­ción afec­tará a unas em­presas que han per­dido cinco puntos de ren­ta­bi­lidad en los úl­timos diez años.

E Desde que el rendimiento empresarial alcanzara su máximo en el periodo 2003 a 2007, en el nivel del 14,5%, se produjo una caída a plomo hasta el 5,2% en 2013, según datos del Banco de España. La recuperación posterior, apenas ha conseguido elevar esta tasa hasta el 9,7%, en 2017. Esto implica que en el último decenio, las compañías han perdido 4,8 puntos de rendimiento. El Banco de España explica la caída de la rentabilidad hasta 2013 tanto por el hecho de que el resultado bruto disminuyó como por el incremento en el patrimonio neto de las empresas.

El Banco de España señala que el comportamiento en la rentabilidad ha sido similar en las empresas grandes y en las pequeñas, aunque “las compañías de mayor dimensión siempre mantuvieron unos niveles de rentabilidad superiores a los de las más pequeñas”.

En cuanto a los sectores, aunque la mayoría se habría situado cercana a los valores anteriores a la crisis, el de la construcción es el que ha registrado un mayor descenso en su rentabilidad y en 2017 se encontraba muy lejos de sus niveles de 2007, pese a haberse recuperado de tasas negativas registradas en 2013.

Pero llueve sobre mojado, porque esas mismas empresas que han reducido su rentabilidad ahora se enfrentan a una nueva situación adversa. La guerra comercial entre Estados Unidos y China, las consecuencias de un Brexit sin acuerdo, la delicada situación de la economía alemana va a terminar pasando factura, al menos a los ingresos procedentes de la actividad exportadora.

Este es uno de los dos principales componentes en los ingresos de las compañías. El otro es una demanda interna que difícilmente va a tomar el relevo del sector exportador, con millones de jóvenes con sueldos de miseria, trabajadores mayores de 45 años expulsados del mercado laboral o maltratados salarialmente o empleados que se contratan y se despiden cada mes para ahorrar cuotas sociales.

Después de los últimos años de recuperación, las empresas ya han comenzado a dar signos de ralentización, según el Banco de España. “La caída de la rentabilidad en los últimos meses se habría debido, fundamentalmente, al deterioro que la actividad de explotación ha experimentado en este período, en un contexto de desaceleración económica”, indica la autoridad monetaria española.

Resultado

“Esto se habría traducido en descensos generalizados del resultado económico bruto en todos los principales sectores analizados por la muestra trimestral, excepto en el de energía, que sería el único con un comportamiento algo más expansivo”. Los retrocesos más importantes registrados durante este año en la rentabilidad sobre recursos propios se han producido en los sectores de industria y comercio y hostelería.

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