BOLSA

Gestamp, alto riesgo

Los es­fuerzos por se­guir ba­tiendo a la media del sec­tor, en un en­torno muy com­pli­cado y desafiante, no están siendo su­fi­cientes para sacar a Gestamp del te­rreno pan­ta­noso por el que se ha aden­trado en Bolsa.

Las acciones del fabricante vasco de componentes para automóviles han entrado en caída libre en el arranque del cuarto semestre, lastradas por la guerra arancelaria y la preocupante desaceleración del sector industrial.

Se ha acentuado así la tendencia bajista desarrollada desde sus máximos de junio de 2018 por encima de los 7 euros por acción que ha llevado a poner en peligro su suelo actual en 3,9 euros. En apneas año y medio la compañía ha perdido casi la mitad de su cotización en Bolsa. Alejándose de la cota de los 5,6 euros, precio con el que dio el salto al mercado continuo a principios de abril de 2017.

Un castigo que contrastan con la capacidad del grupo para hacer frente a los desafíos del mercado. Pese a la caída continuada en las principales áreas geográficas donde está presente, Gestamp logró mantener un sólido crecimiento de los ingresos del orden del 6% durante el primer semestre, La puesta en marcha de nuevos proyectos, sin embargo, frenó un 24% sus beneficios, hasta los 100 millones de euros respecto a los 132 millones contabilizados un año antes.

Entre sus principales proyectos destaca la inauguración de una nueva planta en Eslovaquia durante el segundo trimestre, así como otros dos proyectos en marcha destinados a respaldar el crecimiento futuro de la compañía. Sin embargo, el grupo se está resintiendo por la ralentización del sector automovilístico que está generando que están frenando el lanzamiento de nuevas inversiones por parte de los fabricantes.

Por el contrario, sus soluciones innovadoras de aligeramiento de peso en sus componentes y los nuevos productos como las cajas de batería, posicionan a la empresa vasca como uno de los proveedores líderes para la industria del coche eléctrico que abre las puertas a nuevas oportunidades de negocio.

La debilidad del sector industrial tanto en Europa como en Estados Unidos, sin embargo, obliga a los inversores a poner los pies en el suelo. Muchos operadores creen que el sector automovilístico seguirá retrocediendo en los próximos meses de forma alarmante, poniendo en un mayor compromiso a la cotizada española a la hora de mantener el crecimiento en sus cuentas. Motivo que justifica el reciente ajuste a la espera de comprobar la evolución de sus cifras en el tercer trimestre.

Entre tanto, la cotización se ha deslizado por debajo de los 4 euros y si el suelo de los 3,9 euros falla corre un elevado riesgo de acentuar aún más la fase bajista hasta niveles desconocidos. Los expertos recuerdan además la presión que estarían ejerciendo las posiciones bajistas, un 1,56% del capital. Esta cifra puede parecer pequeña, pero en un valor tan estrecho, con apenas un 30% de “free float”, podrían hacer mucho daño.

Artículos relacionados