Los dos bancos han lo­grado re­vertir en gran parte la fuga de de­pó­sitos pro­du­cida tras el 1-0

CaixaBank y Sabadell cumplen dos años de su éxodo forzoso a tierras valencianas

Sus res­pon­sa­bles aún ven mucha ines­ta­bi­lidad po­lí­tica para su re­greso a Cataluña

Banco Sabadell
Banco Sabadell

Tan do­lo­rosa fue su de­ci­sión de cam­biar de sede so­cial a tie­rras va­len­cianas hace dos años, como do­lo­rosa y com­pleja es la si­tua­ción que aún vive Cataluña para poder re­gresar a sus orí­genes te­rri­to­riales cen­te­na­rios. CaixaBank y Banco Sabadell cum­plen el se­gundo aniver­sario con sus sedes so­ciales en Valencia y Alicante, res­pec­ti­va­mente. Tanto el grupo de Jordi Gual como el de José Oliu han mi­ti­gado la fuga de de­pó­sitos de ma­nera par­cial, pero fueron los que abrieron el exilio de cen­te­nares em­presas con origen en Cataluña.

Los dos principales bancos fundados hace más de un siglo en Cataluña, Banco Sabadell y CaixaBank, afrontan el segundo aniversario del polémico 1 de octubre (1-O) con sus sedes sociales erradicadas en tierras valencianas, casi como aquel legendario Mío Cid obligado a dejar las tierras de su Rey Alfonso.

El tiempo transcurrido se ha mostrado insuficiente para que la estabilidad política se haya alcanzado y la amenaza independentista en Cataluña se haya moderado hasta unos términos razonables para que dos de las mayores entidades bancarias españolas hayan podido replantearse su regreso a sus territorios originales.

Tanto el presidente de CaixaBank, Jordi Gual, como el de Sabadell, José Oliu, han reconocido durante todo este tiempo que las circunstancias políticas no habían cambiado, incluso habían empeorado, para tomar la decisión de volver a sus cuarteles generales en tierras catalanas.

Bien es cierto, que la operativa de estos dos grandes bancos se mantiene en sus sedes en Cataluña, pero tanto las juntas de accionistas se han desplazado a las capitales que albergan sus sedes sociales y sus resultados de dividen entre Valencia (caso de CaixaBank) y Madrid (por parte del Sabadell, salvo por determinados acontecimientos en la Ciudad Condal como el torneo de tenis que patrocina el banco de Oliu).

El Sabadell, en un primer momento, como luego CaixaBank marcaron la ruta a buena parte de empresas con sus sedes en Cataluña cuando hace dos años se produjo un órdago independentista que ponía en un alto riesgo su negocio de permanecer en dicha región, en el caso de prosperar ese deriva política.

Banco Sabadell y CaixaBank han continuado, desde entonces, con su estrategia de expansión, ya no tanto nacional, alcanzada tiempo atrás de esas diatribas políticas, como internacional y a pesar de los obstáculos encontrados en el camino. El grupo de Oliu ya remonta su negocio con su filial británica TSB y el de Jordi Gual se afianza en la península ibérica con la toma de control del portugués BPI.

Las cifras macroeconómicas de Cataluña tampoco invitan al optimismo, según diversas fuentes que apuntan a una merma de esta comunidad respecto a los niveles anteriores a los acontecimientos independentistas vividos hace dos años.

Daño mitigado

Banco Sabadell y CaixaBank encajaron hace dos años el grueso de una fuga de depósitos superior a los 31.000 millones de euros en el momento en que los dos grupos anunciaron su cambio de sedes a Alicante y Valencia, respectivamente.

Sin embargo, trimestre a trimestre, los dos bancos han tatificado la estabilización de los pasivos de sus balances y la paulatina recuperación de los mismos, aunque no se haya recuperado la totalidad del dinero que se retiró tras la histórica decisión del cambio de su sede social.

Por el momento, y a tenor de los últimos datos publicados al cierre del primer semestre de 2019, Sabadell y CaixaBank habrían recuperado prácticamente la mitad, aunque una buena parte de ellos podrían haberse derivado a entidades controladas desde fuera de Cataluña, como Santander o BBVA, que ha acrecentado en los últimos años su presencia en dicho territorio con la integración de Unnim y CatalunyaBanc.

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