Monitor de Coyuntura

La mul­ti­na­cional tras­la­dará su pro­duc­ción a India si el li­tigio aran­ce­lario se man­tiene

Apple mete presión a China y EEUU para zanjar la guerra comercial

Las me­nores ventas del iP­hone en Asia obliga a ce­rrar un pacto en la cumbre de Pekín

Estados Unidos y China
Guerra comercial EEUU-China

Las con­ver­sa­ciones que man­ten­drán Estados Unidos y China los días 7 y 8 en Pekín tienen en vilo a toda la eco­nomía mun­dial. Un fra­caso en el in­tento de las dos su­per­po­ten­cias de zanjar la guerra co­mer­cial puede hacer des­ca­rrilar a Europa y arras­trar a España. La mi­nistra de Economía, Nadia Calviño, ha lan­zado una ad­ver­tencia en esta di­rec­ción: “si se re­cru­dece la guerra co­mer­cial no hay nadie que pueda li­brar­se”.

“Las inversiones internacionales se resentirán y las economías occidentales sufrirán dichos efectos”. Por eso, Estados Unidos y China tienen la llave para evitar que la economía mundial no descarrile y que las grandes multinacionales no se hundan. Lo que está sucediendo con Apple en Bolsa por la caída de las ventas en el mercado chino es un aviso a navegantes sobre lo que puede ocurrir también con otras grandes empresas.

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, y el consejero delegado de Apple, Tim Cook, se han mostrado esperanzados de que se llegue a un acuerdo que permitiría despejar las grandes incertidumbres que se ciernen sobre todo el mundo. Y es que, la caída de la demanda china a importaciones americanas ha sido una de las causas que han motivado el hundimiento de las ventas del iPhone y, con ello, una caída el pasado día 3 de enero de un 10% de las acciones de la multinacional americana.

Tim Cook, en guardia

Este fuerte impacto en las acciones del buque insignia de la manzana ha puesto no solo en guardia al propio CEO de Apple que ve peligrar sus ventas en China, sino a los inversores mundiales. El litigio comercial entre ambos países está metiendo mucha presión al resto de las economías y hace que las bolsas europeas se sientan continuamente amenazadas.

Una delegación encabezada por el Representante Comercial Adjunto de Estados Unidos, Jeffrey Gerrish, se reunirá con homólogos chinos, para mantener “conversaciones positivas y constructivas”, según ha explicado el Ministerio de Comercio de China en su página web. Los presidentes de EEUU, Donald Trump, y de China, Xi Jinping, se dieron una tregua de tres meses en la cumbre del G20 celebrada el pasado 1 de diciembre en Argentina para negociar un pacto que resuelva la situación.

Un fracaso ahora, sería un jarro de agua fría después que ambos mandatarios se comprometieran a intentar restablecer las relaciones comerciales. Trump está recibiendo fuertes presiones no ya de las grandes multinacionales americanas como Apple sino también de la Unión Europea.

Hasta el economista jefe de la Casa Blanca, Kevin Hassett, ha reconocido que situaciones como la de Apple podrían reproducirse en otras multinacionales norteamericanas y sufrir en sus propias carnes los efectos de la desaceleración china. Según la mayoría de los analistas, la propia situación bursátil de Wall Street es fruto de la batalla arancelaria que viven ambos países.

Presiones sobre China

Por esa razón, China está recibiendo también mucha presión para intentar llegar a un pacto comercial con Estados Unidos. El país asiático tiene tanto que perder como el presidente estadounidense. No hay que olvidar que el reloj juega en contra del inquilino de la Casa Blanca de cara a las próximas elecciones presidenciales de 2020.

De recrudecerse la situación, en el caso de Apple, sus directivos estarían considerando trasladar incluso la producción de sus iPhones a India por el fuerte impacto que están teniendo en sus ventas. Una decisión de ese tipo provocaría un auténtico tsunami entre otras multinacionales americanas y afectaría seriamente a los republicanos.

Hay que admitir que, desde que se produjo la tregua de diciembre pasado, se han producido ciertos guiños entre ambos países. Por el lado de China, el Gobierno ha rebajado desde el 1 de enero los aranceles a los coches importados y del resto de los componentes procedentes de Estados Unidos durante tres meses.

China había reducido en julio pasado del 25% al 15% las tasas impositivas a la importación de coches estadounidenses pero, posteriormente, las subió hasta el 45% al recrudecerse las relaciones comerciales. Tras el encuentro con Jinping en la cumbre del G20, Trump anunció que habían logrado una tregua comercial durante 90 días. Fruto de esa tregua, China ha retomado también la compra de soja de Estados Unidos.

Por su parte, Trump ha suspendido temporalmente el aumento del 10% al 25% de los aranceles a productos chinos valorados en unos 200.000 millones de dólares. Eso sí, ha amenazado con proseguir con su plan si no se cierra un acuerdo antes que se cumpla el plazo marcado en diciembre de 90 días.

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