Los es­pe­cu­la­dores llevan el peso y los in­ver­sores ins­ti­tu­cio­nales en­tran to­davía con cuen­ta­gotas

La banca empieza el año de menos a más y en manos de los inversores a corto

Las pri­meras tomas de po­si­ción en el sector apuntan sobre todo a los dos grandes bancos

Bancos en la Bolsa
Bancos en la Bolsa

La banca es­pañola co­ti­zada se agarra a los pre­ce­dentes en este arranque del ejer­cicio bur­sátil de 2019. Todavía está muy fresco en la me­moria el ex­tra­or­di­nario mes de enero del año pa­sado, cuando el sector re­gistró un rally de grandes pro­por­ciones y au­mentó un 9% su valor en el par­qué. Sería un es­pe­jismo, porque lo que vino des­pués fue un año para ol­vidar en el que las en­ti­dades per­dieron más de 50.000 mi­llones de euros de ca­pi­ta­li­za­ción sin apenas ca­pa­cidad de reac­ción.

Los ocho bancos cotizados terminaron el año cerca o muy cerca de sus mínimos anuales. Un teórico reclamo para los inversores oportunistas que apuestan por un rebote a corto plazo. Pero 2019 empezó torcido con toda la banca europea doliéndose por la intervención de Banca Carige. La actuación del Banco Central Europeo era más que previsible después de que la junta de la entidad transalpina echara para atrás la propuesta de ampliación de capital de 400 millones de euros para salvar la entidad.

Los inversores a corto aprovecharon la noticia para enajenar a manos llenas acciones de bancos italianos, franceses y españoles. Otra vez una lluvia vendedora de sobra conocida en los últimos tiempos arreciaba sobre el sector financiero del sur de Europa con fuerza inusitada. El índice bancario europeo llegó a perder alrededor del 3% de su valor y varios bancos españoles, con Sabadell y Bankia a la cabeza, acumulaban caídas superiores al 5%. No hubo pánico, pero sí momentos de gran inquietud.

Pero bastó una reacción de Wall Street tras una apertura incierta para cambiarlo todo. Esta vez las lanzas se tornaron cañas y la banca no sólo recuperó toda la caída acumulada, sino que en el caso de algunas entidades, el cierre fue tímidamente alcista. “Fue una sesión de locura que sirve como indicador de lo que puede pasar este año. Creo que la volatilidad va a ser altísima, al margen de que se puede producir un pequeño rally en este comienzo de año si no hay más malas noticias”, señalan fuentes bursátiles.

Efectivamente, en un entorno de mayor tranquilidad, la banca europea –y aún más la española- subió con alegría en las dos últimas sesiones de la semana pasada. Los mismos inversores que el miércoles a toda velocidad cerraban posiciones, las tomaban al mismo ritmo en las dos últimas sesiones del año. Tanto que el sector bancario ya es el mejor de este arranque de 2019 con subidas medias de alrededor del 3% para las entidades del Ibex 35. Un porcentaje en línea con la media de ganancias de toda la gran banca europea.

Pero los expertos aseguran que no hay que dejarse llevar por las apariencias. “Hemos visto un arranque de año frenético, primero para mal y luego para bien. Creo que esta irregularidad y el histerismo de las cotizaciones se deben a que apenas hay inversores finales. Los grandes fondos siguen muy escépticos con el sector financiero porque saben que los tipos de interés en la zona euro no subirán, como mínimo, hasta el último mes de 2019. Hay algunas tomas de posición de estos inversores muy estables, pero en un nivel muy inferior al deseable”, señalan en un gran ‘broker’ español.

En este escenario, la banca quiere consolidar un rebote desde mínimos que dé continuidad al registrado en el primer mes de los dos años anteriores. Si en 2018 la subida fue del 9%, en 2017 superó ligeramente el 2%. Para ello está contando con el apoyo de sus dos pesos pesados. Santander y BBVA están acaparando las compras en estos primeros compases del ejercicio y avanzan cerca de un 5% cada uno, y Sabadell también sube más de un 4%. Los expertos están de acuerdo en que las cosas pueden cambiar en cualquier momento porque, en general, el sentimiento de los inversores es negativo.

De momento, los dos bancos más líquidos de la bolsa española son los preferidos en estos primeros movimientos de un año, que llegan con un componente más especulativo que otra cosa. Un 2019 que promete muchas emociones fuertes en un sector tocado por un escenario de tipos de interés sin apenas visibilidad, por los nuevos requerimientos regulatorios y por el reto de las ‘fintech’ que está obligando a la banca tradicional a acelerar sus modelos de digitalización.

"Todo está cogido con alfileres. Si vemos algún otro susto como el de Banca Carige o nuevas perturbaciones en Wall Street, las cotizaciones de la banca caerán a la misma velocidad a la que han subido porque ya han demostrado hasta qué punto son sensibles", señalan fuentes bursátiles. De momento, toma la delantera la posibilidad de que el sector empiece el año con subidas, como los dos últimos.

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