El 5G será uno de los grandes ca­ta­li­za­dores para las te­lecos en este 2019

Telefónica se convierte en valor refugio ante la incertidumbre en los mercados

Grandes in­ver­sores in­cor­poran la com­pañía a las car­teras por po­ten­cial y di­vi­dendo

Álvarez-Pallete (Telefónica)
Álvarez-Pallete (Telefónica)

Telefónica se ha si­tuado en el centro de la diana para mu­chas casas de aná­lisis y ges­toras de fondos de in­ver­sión. Ante los mo­mentos tur­bu­lentos que atra­viesan las bolsas de los países desa­rro­lla­dos, mu­chos ex­pertos se están cen­trando ya en va­lores con des­cuento que in­cor­porar su car­tera y ob­tener ren­di­mientos en el largo plazo. Uno de ellos es la ope­ra­dora es­pañola a la que le be­ne­fi­cian sus pre­vi­sio­nes, su ele­vado di­vi­dendo y el po­ten­cial que puede tener en los mer­cados sobre sus ni­veles ac­tua­les.

La firma que preside José María Álvarez-Pallete llegó a perder en bolsa en el conjunto del 2018 más de un 18%. Sin embargo, el tramo final del año empezó a experimentar una recuperación que no ha sido para nada ajena a los inversores que gestionan grandes patrimonios para sus clientes. Desde esos mínimos ha rebotado más de un 10% y con las expectativas del 2019 hay ya muchos que empiezan a considerarlo como el refugio en el que estar ante las tormentas que imperan hoy día.

Dos gestores consultados por este medio coinciden en el mismo denominador común: “Telefónica comienza a verse como una gran apuesta dentro de las carteras, y no solo de una manera táctica”. La gran dimensión del grupo y los pronósticos sobre su crecimiento en beneficios, ingresos y ganancias la hacen “especialmente atractiva”. De hecho, es muy “probable”, apuntan, que su beneficio por acción ascienda hasta “los 0,73 euros”.

Las mismas fuentes apuntan que muchas gestoras de fondos están incorporando en los últimos días a Telefónica como “valor de peso dentro de sus estrategias”, porque consideran que Europa va a estar por delante de Estados Unidos en cuanto a rentabilidades y debido a que el ruido va a ir “disminuyendo”.

Además, estas manos fuertes, representadas por los inversores institucionales, se están fijando también en los títulos de la compañía por un factor que siempre es importante, y más en momentos en los que las caídas bursátiles se convierten en norma habitual; el dividendo.

La teleco española tiene previsto pagar el 15 de junio de este año 0,20 euros por acción, como retribución complementaria 2018. También, se prevé que en diciembre desembolse la misma cantidad que el año pasado, otros 0,20€. Por tanto, de la rentabilidad por dividendo actual del 5,45% se pasaría hasta el 5,51%, prevista para este ejercicio.

Siguiendo este hilo, la mayoría del consenso de mercado considera que, con estos mimbres, puede ampliar el movimiento alcista en los mercados que lleva procesando desde sus mínimos del pasado ejercicio. Y es que el valor tiene amplia mayoría de recomendaciones de compra (más del 75%) con un potencial medio de revalorización de más del 15%. Eso, sin sumarle la rentabilidad por dividendo ya citada.

La revolución del 5G

El principal motivo por el que Telefónica se considera como valor refugio reside en el impulso que va a suponer la nueva revolución digital capitaneado por la tecnología 5G. Las novedades relativas al hardware eran necesarias para incentivar a un mercado un tanto aburrido de ver siempre lo mismo, pero los operadores juegan un papel fundamental en lo que respecta a la experiencia de uso. Por eso, lo próximo que se verá será un cambio radical en la red en la que la teleco española tiene mucho que rascar.

Se trata de una evolución sobre la red que tenemos actualmente, el 4G, que disparará la utilidad de los dispositivos móviles, pero sobre todo la velocidad en las conectividades. El 5G es hasta cien veces más rápido que la red precedente. De ahí a que Telefónica pueda sacar partido con buenas promociones a sus clientes.

Así, esta red está mucho mejor preparada para el conocido internet de las cosas y la conexión a múltiples dispositivos será mucho más económica al permitir desarrollar módulos más económicos y un consumo de batería menor. Por tanto, el desembarco de esta nueva tecnología, que se estima para el segundo semestre del año, puede suponer un fuerte espaldarazo para el sector de las telecomunicaciones.

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