Él se re­servó el Gordo y dio se­gundo, tercer y cuarto pre­mios a Goiri, Cano y Ayuso

FG recibió más de 100 millones por jubilación y primó con la lotería BBVA a colaboradores

Casi 208 mi­llones en me­tá­lico para tres di­rec­tivos y un buen puñado de ac­ciones re­ga­ladas del banco

fg
FG, generoso con dinero de los accionistas.

El ex pre­si­dente de BBVA, Francisco González, ate­soró una au­tén­tica for­tuna en sus 19 años como pre­si­dente del banco, y ha hecho ricos a sus dos ex con­se­jeros de­le­ga­dos, José Ignacio Goirigolzarri y Ángel Cano, y a va­rios es­tre­chos co­la­bo­ra­do­res, como en el caso del pe­rio­dista Javier Ayuso. FG se ha re­ser­vado la mejor parte, tanto en me­tá­lico como en ac­cio­nes, en el re­parto para su bol­sillo de más de 189 mi­llones de euros en di­nero con­tante y so­nante (jubilación, sueldos y va­ria­bles, sin contar el ejer­cicio de 2018), así como cerca de 6 mi­llones de tí­tulos de BBVA va­lo­rados a precio ac­tual en otros 30 mi­llones de euros adi­cio­na­les.

Tener en la mano la cuenta de resultados de un banco que por aquel entonces (año 2000) era igual en tamaño al Santander daba para mucho. En enero del 2000, Francisco González se sentaba en BBVA como copresidente con Emilio Ybarra y menos de dos años después se quedaba como presidente único y casi omnipotente del banco.

Todo un récord para un presidente que ha cambiado de equipos directivos casi como de camisa durante el tiempo que ha tardado en dejar al banco en un claro segundo lugar, valiendo ahora la mitad que su eterno rival (Capitalmadrid de 28/12/2018, enlace abajo).

https://www.capitalmadrid.com/2018/12/28/51729/francisco-gonzalez-abandona-bbva-dejando-un-banco-que-vale-la-mitad-que-el-santander.html

Lo cierto es que dos años mas tarde de hacerse con el poder absoluto en el banco, Francisco González ya había engordado su hucha y la de su entonces consejero delegado, con sueldos millonarios y un fondo de pensiones envidiable.

En diciembre de 2003, ambos declaraban un sueldo anual de 3,85 y 3,08 millones de euros, respectivamente, y habían acumulado ya 52,6 millones de euros en derechos de jubilación, a razón de 28,9 millones para FG y 23,7 millones para Goirigolzarri, como se le ha conocido siempre en el sector.

La acumulación de dinero no estaba nada mal, pero siguió creciendo a muy buen ritmo hasta 2009, año en el que teóricamente le tocaba jubilarse a FG, porque al haber nacido en octubre de 1944, cumplía 65 años de edad y le tocaba retirarse. Y a fe que se cubrió las espaldas. A un ritmo medio de 8,5 millones por año, el ya ex presidente de BBVA fue engordando sus derechos de jubilación hasta acumular 79.775.000 euros cuando le llegó la edad teórica de jubilación.

Su consejero delegado recibió en ese mismo período por derechos de jubilación una media de 5,8 millones anuales. Nada que ver con los 8,5 millones de su jefe. Y así llegó 2009, año en el que muchas cosas comenzaron a cambiar en BBVA. Francisco González modificó los estatutos del banco para alargar su vida útil como presidente y Goirigolzarri vio que a ese paso se jubilaría como segundo (le tocaba en febrero de 2016) y decidió marcharse de forma voluntaria.

Según las normas vigentes por aquel entonces en BBVA, el presidente se jubilaba al cumplir los 65 años y el consejero delegado al llegar a los 62. Pero Goiri decidió no seguir y pactó la salida. Con el contrato en la mano, habría tenido derecho a una indemnización millonaria, ya que la ruptura de contrato por parte del banco tenía un precio que a 31 de diciembre de 2008 acumulaba 61 millones de euros.

Pero forzar la salida es muy duro y siempre deja dudas. Era mejor llegar a un buen acuerdo. A los 52,5 millones de euros que Goirigolzarri tenía acumulados hasta diciembre de 2008, Francisco González le sumó 16,2 millones más hasta llegar a la cantidad de 68,7 millones de euros que quedó a disposición del hasta entonces consejero delegado del banco en una póliza de seguros en septiembre de 2009.

Cambio de criterio en las indemnizaciones

Ese mismo año, al llegar a los 65, Francisco González ya no podía seguir subiendo su particular hucha de pensiones porque había que liquidarla. Los 79,8 millones que había acumulado fueron externalizados a través de una póliza de seguro que, aparcada externamente en AXA seguros, en lugar de el propio banco (se debía temer lo peor) no podría tocar hasta que dejara sus funciones ejecutivas, cosa que ha ocurrido 9 años después.

Precisamente, por tenerla en una compañía francesa y teóricamente fuera de España, Hacienda se ha interesado por ella, probablemente porque ha tratado de repatriarla para hacer frente a obligaciones financieras de sus negocios privados y de su familia, que no marchan como podría esperarse de un presidente experimentado de un banco grande.

Durante ese período de tiempo, de los 65 hasta su jubilación definitiva, FG ha seguido con su sueldo millonario de más de 3,9 millones anuales de media entre retribuciones fijas y variables, y, además, gracias a los planes de recompensa con acciones ha multiplicado por dos el número de títulos del banco que atesoraba cuando cumplió los 65 y decidió no jubilarse todavía.

En aquel octubre de 2009, el entonces presidente de BBVA contaba con 2.317.868 acciones de BBVA, de las cuales 391.877 las tenía a su nombre y 1.925.991 figuraban como de propiedad indirecta a través de Belegar, una sociedad familiar con un nombre mitológico famoso entre otras cosas por el personaje de videojuego “Belegar Martillo de Hierro”.

Ahora, con cifras del registro de la CNMV del día en el que Francisco González dejó de ser presidente del banco, su participación en el banco ha subido hasta las 4.875.477 acciones, de las cuales 2.675.855 son de posesión directa, otras 1.925.991 son de propiedad indirecta y 413.183 corresponden a acciones diferidas por planes de remuneración por objetivos.

Al cambio de hoy, su valor ejecutable sería de casi 30 millones de euros, a los que habría que sumar, según algunas fuentes, una retribución vitalicia pactada de unos 5 millones de euros brutos anuales, según algunas fuentes, aunque otras fuenets la limitan a menos de dos millones anuales. La cantidad exacta no aparecerá hasta que se publique esta mima semana la memoria del banco correspondiente a 2018, tal como marca la ley. Esta renta vitalicia le exigirá estar vinculado al banco de alguna forma, de ahí su negativa a dimitir como presidente de honor.

Cano tampoco se queja

Entre medias, en 2015, Ángel Cano, el sucesor de Gorigolzarri, también dejó el banco. Pero para cuando se produjo este cese pactado, las normas de despido del consejero delegado habían cambiado. Tras la salida de Goiri, el consejo decidió reformular las indemnizaciones a las que tendrían derecho los consejeros delegados que FG fuera despidiendo. Y se fijó un pago del 75% o del 85% de sus emolumentos en el momento del cese, dependiendo de la edad del despedido.

A Ángel Cano le tocó el 75% previsto en las cláusulas contractuales y los 26,03 millones de euros que tenía acumulados a diciembre de 2014 como derecho de jubilación pasaron a convertirse en 45,21 millones. Cano eligió la fórmula de renta vitalicia en lugar de la de capital, por lo que el banco le pagará de por vida un salario bruto anual de 1.795.000 euros anuales, que están respaldados por una póliza de seguros que fue dotada con los 45,21 millones que desembolsó BBVA.

Sumando las tres indemnizaciones se llega a la bonita cifra de 193,7 millones de euros, cifra que se queda muy cerca de los 196 millones que cobraron del Santander los famosos Ángel Corcóstegui (108 millones) y Alfredo Sáenz (88 millones), y que en su día levantaron una gran polvareda. Pero es que esa cifra queda sobrepasada si se suman los 30 millones de euros que valen las acciones de BBVA que ha atesorado FG. En ese capítulo, Goirigolzarri sólo tenía 776.181 acciones el día que se fue del banco y Ángel Cano poseía únicamente 127.442 acciones.

La retribución del equipo directivo que, por cese voluntario a despido ha abandonado el banco, es más difícil de conocerse de manera fidedigna ya que la entidad bancaria no la incluye ni en sus memorias ni está obligada a desvelarla a la CNMV.

Pero en medios internos del BBVA se afirma que empleados como Gregorio Marañón o Ángel Caizos, despedidos manu militari en el caso de los dos mencionados, no es muy significativa. Si lo es, en cambio, la de Javier Ayuso, su fiel jefe de prensa en Argentaria y en los años del intento de compra por parte de Sacyr yb del espionake encargado al ex comisario Villarejo. La cantidad acumulada en su fondos de pensiones, recuperable este año en la edad legal de jubilación, roza los 14 millones de euros.

Artículos relacionados