El pa­sado año apenas hubo sa­lidas a bolsa y pocas co­lo­ca­ciones por el mal mo­mento bur­sátil

La banca de negocios reduce los bonus ejecutivos para un 2018 que fue de más a menos

La ten­dencia sa­la­rial la marcan los bancos de Wall Street y la City lon­di­nense

Directivos acorazados
Directivos acorazados

2018 fue un mal año para los ban­queros de ne­go­cios que operan en suelo es­pañol. Esperaban un eje­ri­cicio ex­tra­or­di­nario en sa­lidas a bolsa y la realidad es que, salvo Metrovacesa, no ha ha­bido ningún otro bo­cado grande que lle­varse a la boca. La mala si­tua­ción del mer­cado tam­bién ha re­du­cido a la mí­nima ex­pre­sión los in­gresos por co­lo­ca­ciones de pa­quetes de tí­tulos en el mer­cado. También han su­frido una gran caída las emi­siones de deuda.

Iniciado un nuevo año, es cuestión de pocas semanas que las entidades empiecen a despejar las incógnitas sobre la retribución variable de sus banqueros. Pero la previsión es más bien gris. “Vamos a ver una rebaja sustancial del bonus, porque en 2018 ha habido mucho más ruido que nueces. Serán muy pocas las entidades que se libren de un tijeretazo seguro, aunque difícil de cuantificar”, señalan fuentes del sector.

Los banqueros tienen pocos argumentos positivos a los que agarrarse. Cuando en febrero se estrenó Metrovacesa en bolsa con una valoración de 2.500 millones de euros, la legión de banqueros de negocios se las prometían muy felices. Aunque el Ibex 35 empezaba a flaquear, nadie esperaba la sacudida bajista que vendría después. El resultado es que la legión de empresas que estaban en la carrera por dar el salto al parqué retrasaron sus proyectos, algunas ‘sine die’.

Primero fueron las inmobiliarias, como Haya Real Estate, Azora o Vía Célere, que asistían a la caída en bolsa de las promotoras Neinor, Aedas y la propia Metrovacesa. Los inversores empezaban ya a exigir grandes recortes en las valoraciones que las compañías no estaban dispuestas a asumir. Lo mismo pasó con Tendam, la nuevo denominación de Cortefiel, y la guinda la puso Cepsa, que paró su salida a bolsa en España valorada entre los 7.000 y los 8.000 millones de euros.

Las enormes comisiones que prometía la operación quedaron en nada y han convertido 2018 casi en un erial. Han salido, sí, AmRest (a través de un ‘listing’, sin colocación de acciones), la socimi Arima (que tuvo que reducir el tamaño de la operación desde 300 a 100 millones de euros) y hay muy poco más que contar. Si hay alegrías, tendrán que esperar a un 2019 que, al menos en su tramo inicial, promete pocas emociones fuertes en unos mercados de valores bajo mínimos.

El desplome del Ibex hasta los niveles más bajos desde 2016 ha tenido otros efectos perversos para los intereses de la banca de inversión. Por ejemplo, se han caído los ingresos por colocaciones aceleradas de acciones a inversores institucionales. Un efecto que ha sido especialmente intenso en la segunda mitad del año, a medida que las cotizaciones iban flaqueando. Un proceso acompañado de una fuerte caída de la contratación en las bolsas, que también tendrá su impacto en la retribución variable.

“No es un fenómeno sólo de España. En Wall Street y en Londres, los grandes bancos de negocios aplicarán previsiblemente una fuerte rebaja a los bonus después de un año que, en líneas generales, ha sido malo en los mercados. Ha sido un 2018 de más a menos que está terminando de la forma más deprimente posible”, señalan en un banco de negocios español que reconoce que sus ingresos han caído más de un 30% respecto al año pasado.

En lo que se refiere al mercado nacional, no se salva casi ningún área. La crisis italiana, la incertidumbre política en España o la provocada por el ‘Brexit’ también han endurecido las condiciones en los mercados de deuda, hasta el punto de que las emisiones de las empresas españolas se han reducido en alrededor de un tercio a lo largo del año. Por lo tanto, la banca de inversión deberá esperar mejores momentos, quizá en un 2019 que llega en mínimos de visibilidad en los mercados.

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