La deuda de largo plazo dse la cons­truc­tora su­pera los 666 mi­llones de euros

Las gestoras españolas salen espantadas de OHL y no se fían de su hoja de ruta

El valor ha per­dido más de un 85% en bolsa en los úl­timos cuatro tri­mes­tres

Juan Miguel Villar Mir, OHL
Juan Miguel Villar Mir, OHL

La si­tua­ción de OHL se ha vuelto com­ple­ta­mente in­sos­te­nible para mu­chos in­ver­sores y sus bancos acree­do­res. Gestoras de fondos de in­ver­sión to­maron po­si­ciones en la com­pañía, tras con­fiar en un plan es­tra­té­gico que sigue abriendo mu­chas dudas y que aún no ha dado sus fru­tos. De ahí a que estas firmas hayan re­co­no­cido su error y hayan de­ci­dido vender sus par­ti­ci­pa­ciones con el fin de evitar más pér­didas a fu­turo. La coin­ci­dencia es tal que creen que no pueden con­fiar en los nú­meros que prevé el grupo para afrontar los pró­ximos tri­mes­tres.

El golpe de la constructora en los mercados ha sido terrible. Solo en 2018 cedió más de un 86% de su valor en bolsa. Su capitalización actual ronda los 230 millones de euros, en contraste con los más de 3.000 millones de euros que valía allá por el año 2014. En cuatro años todo se ha ido al traste y este ejercicio se antoja como uno de los más importantes del grupo, puesto que tiene ante sí el reto de la reestructuración para recuperarse del duro revés.

Por lo pronto, las dificultades no cesan y los inversores de patrimonios elevados no se fían del recorrido que puede tener a partir de ahora. Sobre todo, preocupa la situación de la deuda, pese a que canceló casi la totalidad de su pasivo bancario en abril del año pasado, una vez se deshizo de OHL Concesiones por 1.991 millones de euros. Con todo y con ello, su apalancamiento de largo plazo asciende a 666 millones de euros con vencimientos de bonos en 2020, 2022 y 2023, respectivamente.

Cierto es que con su posición de caja neta debería bastar, pero los mercados no están tranquilos. No lo ven claro. Principalmente, porque su recorrido en el corto y medio plazo pasa por un plan de ajuste que limará gran parte del efectivo y porque esa liquidez de la que ahora mismo dispone (582 millones de euros al término del tercer trimestre del ejercicio) lo está gastando por un plan de ajuste que diluirá parte del cash y porque ya a día de hoy consume gran parte de esa liquidez.

La agencia de calificación crediticia Moody's así lo vio, hasta el punto de disminuir su nivel de ráting hasta Caa1, con posibilidades altas de que se produzca el impago de la deuda. De ahí a que muchos accionistas hayan optado la opción de vender y no volver ante el alto riesgo que supone la inversión en la compañía.

Las gestoras españolas se bajan del carro

Si hay grandes damnificadas por haber apostado por OHL dentro de las carteras son varias de las gestoras españolas más grandes, que salieron trasquiladas durante el 2018. Uno de los fondos que decidió tomas la vía del cierre de posiciones fue Horos Asset Managment al aseverar que no podían controlar “si los números son falsos, pero sí podemos controlar con qué equipos directivos nos asociamos”.

La gestora iba más allá al señalar que el equipo directivo “podría no estar siendo sincero con el mercado, ni con los proyectos, ni con la valoración de sus activos”. La carencia de transparencia provocó la liquidación de la inversión puesto que, afirman, pidieron respuestas, que “nos dejaron, como poco, insatisfechos y con la sensación de que no se estaba dando toda la información”.

Por tanto, por muy elevado que sea el margen de seguridad de una inversión, los números pueden engañarnos si están inflados por la empresa, aprovechando la normativa contable, u ocultan información relevante al mercado”. Todo ello, teniendo en cuenta que se conoce demasiado bien la “gestión del equipo directivo” de OHL.

Igualmente, Magallanes Value Investors tomó el mismo camino. Y es que una vez tuvieron varios encuentros con el equipo directivo, sintieron que no les estaban siendo sinceros: “Nunca le preguntes a un peluquero si necesitas un corte de pelo; nunca preguntes a la cúpula de una empresa en problemas si realmente está en problemas”. El fondo admite que acometieron una inversión errónea, puesto que lo que parecía una compra clara resultó ser “una decepción”.

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